jueves, 24 de septiembre de 2015


FOTOS ANTIGUAS PUBLICADAS EN EL PROGRAMA DE FIESTAS

D. José Barranco Pérez con su “Tirapichón El Chupeteo” ¿Quién no lo recuerda?, era el primero en llegar a la feria y el último en irse. José era de Torredonjimeno y nació alrededor de 1920. En la Guerra Civil, siendo muy joven, se alistó en el Cuerpo de Carabineros del Ejército Republicano (llegó a convertirse en el cuerpo de élite de la II República), esta circunstancia le acarrearía problemas en los primeros años de postguerra. A finales de la década de los cuarenta, José ya se encontraba de nuevo en Torredonjimeno. Era un hombre muy inteligente y hábil, así que decidió montar su pequeño negocio vendiendo, en un carrito por las esquinas, productos como: pipas, caramelos, regaliz, etc, mientras anunciaba a viva voz “¡Vamos al chupeteo!”. Más tarde decidió construirse él mismo una caseta de tiro, también fabricó todos los mecanismos móviles que había en su interior, a base de cuerdas, palancas, poleas, resortes, etc; cosas que mantenía muy en secreto. Además conservó el nombre de “El Chupeteo”. Era soltero y vivió con su hermana Dolores en la C/ Colón, 124 (al lado del pilar que hay en la carreterilla de Villardompardo). Cuando Dolores murió se trasladó al otro extremo de Torredonjimeno (C/ San Mateo nº 21) cerca de otra de sus hermanas, donde falleció hace unos 6 años. Era un hombre solitario, poco dado a bares y reuniones, pero muy educado, afectuoso y bromista con todo el que se encontraba. Él mismo dijo más de una vez que se sentía muy vinculado a su pueblo y a Villardompardo, donde le gustaba pasar unos días después de la feria viviendo en su caseta.
Agradezco a D. Manuel Campos Carpio, esta historia que me ha contado. Foto sacada de internet.

Durante los años 70, 80 y primeros 90 del siglo pasado, una  gran cantidad de personas iban a la vendimia durante los meses de Septiembre y Octubre. Por este motivo, las fiestas patronales perdieron mucho ambiente durante estas décadas. La foto que veis es de principios de los 70 en la zona de Alcázar de San Juan (Ciudad Real). Los que están de pie son: Francisco Girón Amor, Fernando Delgado Domínguez, desconocido, Juan José Quesada Ortega y desconocido. Agachados: Paco Delgado Domínguez y desconocido. Los que no conocemos eran de otros pueblos. Foto cedida por Paco Delgado Domínguez. Publicada con permiso de quien la cede.

D. MIGUEL DE CERVANTES PASA POR VILLARDOMPARDO EJERCIENDO COMO RECAUDADOR DE GRANO

El día 17 de Septiembre de 2015, salió publicado un breve artículo en Diario Jaén titulado: “La provincia de Jaén y Cervantes” que hablaba sobre la estancia de D. Miguel de Cervantes como recaudador de trigo y otros granos en nuestra provincia. Me sorprendió que se mencionara Villardompardo como uno de los lugares visitados por el insigne escritor.

Tirando del hilo, descubrí que D. Luis Coronas Tejada (profesor de historia de la Escuela de Magisterio de Jaén) había publicado un artículo en 1979 con el título: “Cervantes en Jaén, según documentos hasta ahora inéditos en el  nº 99 del Boletín del Instituto de Estudios Giennenses. Por suerte encontré dicho artículo y aquí tenéis un breve resumen, haciendo hincapié en lo referente a Villardompardo:

 

El 20 de Abril de 1591, Felipe II nombra como proveedor general de las galeras de España a D. Pedro de Isunza.  Este señor se instaló en el Puerto de Santa María y contrató a muchas personas para llevar a cabo el trabajo.
El 1 de Octubre de 1591, dicho proveedor contrató como comisarios a  Diego Ruy Sáenz y a Miguel de Cervantes Saavedra para adquirir trigo, cebada, habas y garbanzos destinados al aprovisionamiento de las galeras reales. Su labor la debían realizar en diferentes zonas de Andalucía: Obispado de Jaén, Córdoba, Málaga, Granada y parte de Cádiz. D. Miguel de Cervantes ya había trabajado años antes con D. Pedro de Isunza y en el mismo oficio.
Parece ser que Cervantes mostraba gran interés por este trabajo, aunque era un empleo muy desagradecido, lógicamente no eran bien recibidos los recaudadores en general, fuesen de grano o semillas. Todas las experiencias y vivencias que Cervantes acumuló en sus viajes por los  diferentes pueblos, ejerciendo su profesión, le sirvieron sin duda en su literatura.
Con los productos adquiridos, sobre todo trigo y cebada, se fabricaba en el Puerto de Santa María y otras ciudades, un tipo de galleta muy dura a la que llamaban bizcocho, cuyo destino era la alimentación de los marineros y los condenados a galeras.
Se necesitaban unas 60.000 fanegas de trigo y cebada. La orden que recibieron los dos comisarios era adquirir todo el grano que pudiesen, y que sólo dejasen a las familias lo justo para mantenerse. Dicho grano solía embargarse más que comprarse, ya que los vecinos se oponían a vender el trigo al precio que les ofrecían los comisarios, para colmo de males, el pago de lo embargado se demoraba demasiado por la lenta burocracia de aquella época.
Normalmente los comisarios llegaban a un acuerdo con el Concejo de cada pueblo y éste se encargaba de recaudar el grano a los vecinos, de esta manera los comisarios evitaban enfrentamientos directos con los habitantes del lugar.
Sabemos que el 16 de Noviembre de 1591, Diego Ruy Sáenz y su compañero Miguel de Cervantes Saavedra, ya se encontraban en Jaén, presentando los documentos que le habilitaban como comisarios en la escribanía de Núñez de Ayala.
En 1592, Cervantes hace un recorrido por diferentes pueblos del Obispado de Jaén para sacar trigo, cebada y otros productos. Estuvo en Porcuna los días 13, 29 y 30 de Enero, en Martos el 7 de Febrero, en Alcaudete el 18, en Arjona el 21, en Lopera y Arjonilla entre el 22 y 25 de Febrero, el 8 de Marzo en Linares y el 9 en Begijar, el 19 de Abril en Villanueva del Arzobispo y después en la villa de Las Navas. Gracias a unas escrituras de comisión encontradas, se sabe que D. Miguel de Cervantes se hallaba el 14, 18, 23, 31 de marzo y 1 de Abril, en Jaén.
Por esas mismas escrituras también se sabe que Cervantes estuvo en Villardompardo el 14 de Enero de 1592 (un día después que en Porcuna). Estando en nuestra localidad, Diego Ruy Sáenz hizo un poder para que D. Miguel de Cervantes pudiera actuar por separado. Parece ser que Diego tenía un rango superior a Miguel de Cervantes como comisario, y es precisamente en Villardompardo donde el primero otorga ese poder a D. Miguel para que puedan trabajar cada uno por su lado, sin depender el uno del otro. Aquí tenemos el fragmento del artículo de D. Luis Coronas donde se habla precisamente de eso:

Como dato curioso os puedo contar que, a mediados de los años setenta, D. Luis Coronas Tejada ejercía como profesor de historia en la Escuela de Magisterio de Jaén. En una de sus clases, a la que asistía Juani Susi García, comentó que cuando llegó D. Miguel de Cervantes a Villardompardo para recaudar el grano, se encontró el pueblo totalmente vacío. Para evitar el pago de impuestos, sus vecinos se habían marchado del lugar, y se escondieron en un cerro desde el que se divisaba el pueblo (hay varios lugares con esas características).
En todo el artículo escrito por D. Luis Coronas he encontrado el relato de esa anécdota, pero puede que esté en los manuscritos originales de los que la sacó (foto de arriba); sería cuestión de mirarlos. La verdad es que la presión que se ejercía a la ciudadanía desde la Corona Española era tremenda. Quienes realmente pagaban las guerras a las que se enfrentaba la monarquía, eran los ciudadanos. También lo hemos visto en el artículo anterior.
FUENTES CONSULTADAS:
Artículo de D. Luis Coronas Tejada, publicado en el nº 99 del Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, con el título:Cervantes en Jaén, según documentos hasta ahora inéditos

                                                                                                      Carlos Ramírez Perea
LA GUERRA DE LOS MORISCOS (1568-1571) Y SUS CONSECUENCIAS PARA VILLARDOMPARDO
C
omo sabéis, este año se ha celebrado el 450 aniversario del Corpus Christi en Villardompardo, gracias a que existe un documento que ratifica su celebración desde 1565 (los Estatutos de la Cofradía del Santo Sacramento). Así que lo consideramos como uno de los más valiosos en nuestro archivo municipal. Pero existen otros con un valor histórico aún mayor. Se trata de dos cartas enviadas al Concejo de Villardompardo a finales de 1570. Además de ser los segundos documentos en antigüedad, su valor histórico radica en los personajes que los firman: una carta está firmada por el mismo D. Juan de Austria y la otra por D. Luis de Requesens. Veamos brevemente la importancia de ambos:
D. Juan de Austria fue hijo ilegítimo de Carlos I de España y de  Bárbara Blomberg. Nació en Ratisbona, en 1545 ó en 1547 (hay dudas), pero fue educado en España y reconocido como hijo por su padre. Su hermanastro Felipe II, siendo rey, le nombró Capitán General de la Mar. En su carrera militar destacan dos grandes éxitos: vencedor en la Rebelión de los Moriscos en las Alpujarras y también en la Batalla de Lepanto. Murió a los 33 años en la Guerra de Flandes.
D. Luis de Requesens nació en Barcelona en 1528. Ocupó importantísmos cargos: fue militar, diplomático, gobernador del estado de Milán y de los Países Bajos. Durante la Guerra de los Moriscos fue consejero de D. Juan de Austria y en la Batalla de Lepanto fue su lugarteniente. Gozaba de la total confianza de Felipe II.  Requesens falleció de forma inesperada en Bruselas el 5 de marzo de 1576, posiblemente a causa de la peste.
Para llegar a comprender el contexto histórico en el que se escribieron ambas cartas, no estaría mal explicar cuáles fueron las causas y evolución de la Guerra de los Moriscos,  también llamada Rebelión de las Alpujarras, acaecida entre 1568 y 1571
GUERRA DE LOS MORISCOS (Antecedentes)
Todo comienza tras la conquista de Granada por los Reyes Católicos en 1492. En las Capitulaciones que se firmaron, se garantizó la libertad personal de los musulmanes, la conservación de sus bienes, el mantenimiento de su cultura y costumbres, así como su religión: el Islam. Los musulmanes en terreno cristiano eran llamados mudéjares.
 Los reyes pensaron que con el tiempo los mudéjares se irían convirtiendo poco a poco al cristianismo, pero no fue así, ya que en las Alpujarras la población musulmana era prácticamente del 100% y no recibían presion de nadie ni evangelización alguna. La cosa comienza a cambiar en  Febrero de 1502, cuando los Reyes Católicos firman una real cédula, según la cual, todos los mudéjares de la Corona de Castilla deberían escoger entre la conversión al cristianismo o el destierro. La inmensa mayoría decidió convertirse y desde entonces pasaron a llamarse moriscos o cristianos nuevos.
En 1526 el rey Carlos I pasó una temporada en Granada y recibió queja de algunos moriscos sobre el mal trato que recibían de los clérigos, así que el monarca nombró a una comisión para investigar la situación de los moriscos en el Reino de Granada y del trato que recibían. La comisión pudo comprobar como la inmensa mayoría de la población morisca seguía conservando sus costumbres, vestimentas y religión musulmana, a pesar de haber sido bautizados años antes. Así que el emperador decidió poner fin a la situación prohibiendo el uso del árabe, la vestimenta morisca, cualquier símbolo del Islam, las fiestas a puerta cerrada, la forma de matar a los animales, etc. Pero al conocer las medidas, un grupo de notables moriscos se reunió con el rey y le ofreció una gran cantidad de dinero (parece ser que unos 90.000 ducados) para evitarlas. El rey accedió, levantó las prohibiciones y se acabó el problema durante los siguientes 40 años (hay que ver la fuerza del dinero)
DESARROLLO DE LA GUERRA
Llegamos a 1567, durante el reinado de Felipe II, quien recibe presiones de algunos miembros de la iglesia para que los moriscos acaten las medidas que ya había tomado su padre (Carlos I) en 1526 y que, como hemos visto, fueron suspendidas. El 1 de Enero de 1567 Felipe II aprueba una pragmática para acabar con el problema. Hubo intentos de negociación por parte de los moriscos como ocurrió 40 años antes, pero el rey se mostró inflexible. En cuanto se conoce el fracaso de las negociaciones, los moriscos comienzan a convocar rebelión. Hubo reuniones secretas en el Albaicín, para implicar a los moriscos granadinos, pero no lo consiguieron porque estaban demasiado acostumbrados a convivir con cristianos. Finalmente en las Alpujarras se nombró a un jefe que encabezara la rebelión: Hernando de Córdoba y Válor, que era descendiente de los antiguos Califas Omeyas de Córdoba y tomó el nombre musulmán de Abén Humeya. La víspera de Navidad de 1568 comienza la rebelión en el pueblo alpujarreño de Béznar y se extendió por toda la Alpujarra granadina, almeriense, Serranía de Ronda y Sierra de Bentomiz (Axarquía de Malaga), en definitiva lo que antiguamente fue el Reino de Granada. Los cronistas de la época la describen como una guerra muy cruel, donde en ambos bandos se asesinaron hombres, mujeres y niños con total crueldad. Hasta Enero de 1570 estuvo al mando de las tropas cristianas el Marqués de Mondejar y el Marqués de los Vélez, sin mucho éxito. En esos primeros años de guerra la iniciativa fue de los moriscos, que recibieron apoyo desde Argelia a través del Mediterráneo, así que para evitarlo fue necesario reforzar esa zona marítima con las galeras españolas.
Abén Humeya fue asesinado por los suyos en octubre de 1568, y en su lugar pusieron al frente de los sublevados a su pariente Abén Aboo. Viendo el cariz que tomaba la guerra, Felipe II destituyó en Enero de 1570 al Marqués de Mondejar y nombró al frente de las tropas cristianas a su hermanastro D. Juan de Austria, y como consejero a su lugarteniente D. Luis de Requesens.
D. Juan de Austria entró en las Alpujarras a “sangre y fuego” acabando con la rebelión en 1571. Debemos aclarar que los moriscos que vivían en las grandes ciudades como: Granada, Almería, Málaga, Guadix o Baza, no se unieron a la rebelión, ya que llevaban muchos años conviviendo con los cristianos y estaban en cierta medida integrados, pero los que vivían en los pueblos de las Alpujarras y otras sierras, no conocían cristianos viejos (sólo el cura y el sacristan) y conservaban íntegras sus costumbres.
Cuando acaba la guerra, unos 80.000 moriscos son deportados a Andalucía occidental y a ambas Castillas, quedando los campos alpujarreños, y de otras serranías, totalmente vacíos. Costó mucho repoblarlos, ya que ningún cristiano se arriesgaba a vivir en un terreno tan escarpado y sin conocer las técnicas agrícolas de los moriscos. El declive económico de la zona duró muchos años.

El mantenimiento de las tropas cristianas y de los que estaban en galeras, se  realizaba a base del embargo de trigo y otras provisiones de los pueblos de las provincias limítrofes, entre ellos Villardompardo.

 En aquella época Villardompardo acababa de covertirse en un Condado, propiedad de su primer Conde: D. Fernado de Torres y Portugal. Este pueblo poseía un término municipal muy reducido, y la mayor parte de las tierras cultivables se repartían entre el mismo Conde, el Concejo (ayuntamiento) y diversas instituciones religiosas. Muy pocos particulares poseían tierras propias, así que la mayoría trabajaban para el conde o para esas instituciones religiosas, bien como jornaleros o como arrendatarios. Un embargo de trigo vendría fatal para gente tan humilde, y es precisamente esta situación la que motiva la petición del levantamiento de dicho embargo por parte del Concejo de Villardompardo. La petición fue concedida y las dos cartas siguientes lo dicen todo. Aquí tenéis la reproducción de las originales y seguidamente su transcripción.
Don Juan de Austria por
La católica real magestad
Capitán general del mar
Licenciado Hernan dianez de Sotomayor alcalde de su magestad en la real audiencia de Granada y contador Francisco Osorio, sabed que por parte de la villa de Villardompardo se nos hizo
relación que a causa de estar a tres leguas de Jaén y otras tantas y menos de los lugares de la Orden de Calatrava casi toda la gente de guerra que había venido a  nuestro campo se había
alojado en los dichos lugares y en ellos se les había dado todo lo necesario y que mas desto la dicha villa había enviado mucha cantidad de pan y bagaxes para  la provisión  de nuestro campo y
presidios del reparto de lo cual y del poco pan que el año pasado se cogió la dicha villa no tenía pan para poder sembrar ni sustentarse la gente de ella y sin embargo por vuestra
orden se había embargado  las dichas quinientas o seiscientas fanegas de trigo y si estas se hubiesen de sacar los vecinos de la dicha villa quedarían perdidos y no tendrían con qué sustentarse
suplicándonos mandásemos alzar el dicho secuestro y que no se sacase ningún pan de de la dicha villa y visto su pedimento en el consejo de la guerra y con nos consultado dimos la presente por la
cual hos ordenamiento y mandamos que siendo con ella requerida o requerido por parte de la dicha villa de Villardompardo álcese el embargo y secuestro que por vuestra orden se hizo
de las dichas quinientas o seiscientas de pan y no consintiese que se saque de ella antes lo dexad en la dicha villa por cuanto por la necesidad que tienen los vecinos de ella se les da licencia
que puedan sembrar el dicho pan y sustentarse de él lo cual así se hagan y cumplan sin réplica ni dilación alguna porque así conviene al servicio de su magestad y buen común se le da a dicha villa dada en Granada a 18 de Noviembre de  1570 años.
                                                             RUBRICADO:  D. JUAN DE AUSTRIA

                                                                                                                                          

D. Luis de Requesens comendador mayor de Castilla del consejo
de estado de su magestad y lugarteniente general de la mar. En
nombre del excelentísimo Señor D. Juan de Austria

Y por cuanto por parte del Concejo de la Villa del Villardompardo se nos hizo relación que por el excelentísimo señor Don Juan de Austria se había dado provisión
para que el Licenciado SotomayorAlcalde de su majestad en la audiencia de Granada y contador Francisco Osorio  en pedimento y suplicación de la dicha villa en que
sin embargo de la dicha provisión estaban en la dicha Villa alguaciles y otras personas sacando dicho pan , y que habiendo tratado con el dicho licenciado
Sotomayor que se cumpliese la dicha provisión y no se sacase el dicho pan ; había respondido que el dicho trigo entendía que estaba embargado para la provisión de
las galeras y que notificando en la dicha provisión respondería  a ella suplicándonos mandásemos darles nuestra sobre carta de la dicha provisión para que
los dichos licenciados Sotomayor y contador Fª Osorio ni otra ninguna persona por ordenanza ni de Pedro Verdugo proveedor de dichas galeras
No sacasen el dicho trigo de la dicha villa porque los vecinos de ella padecían mucha necesidad, y visto su pedimento por el consejo de guerra di
la presente por la cual ordeno y mando a los dichos licenciados Sotomayor proveedor Pedro verdugo y contador Fª Osorio y a otros
cualesquiera justicia y alguaciles y personas a quien esta provisión fuera notificada vean la dicha provisión del dicho excelentísimo señor D. Juan de Austria
que su data es en la ciudad de Granada a veintiocho días del mes de Noviembre de mil quinientos y setenta años que originalmente le será
mostrada y la guarden y cumplan y hagan guardar y cumplir como en ellas se contiene so las penas en ella contenidas y mas de otras
quinientos ducados para gastos de las guerras dadas en Granada a ocho días del mes de diciembre de mil quinientos setenta años.      
                                                          RUBRICADO: D. LUIS DE REQUESENS

ACLARACIONES Y CONCLUSIONES
La primera carta, rubricada por D. Juan de Austria, fue enviada al Concejo de Villardompardo con fecha del 18 de Noviembre de 1570. Entiendo que fue mandada a este pueblo con la intención de ser mostrada al Licenciado Sotomayor y contador Francisco Osorio, en caso de que viniesen a llevarse el trigo de Villardompardo, como así fue.
Según se relata en la carta, las tropas de guerra se habían alojado en Jaén y otras zonas de la Orden de Calatrava cercanas (Torredonjimeno, Martos, Porcuna…).  Villardompardo había contribuido con trigo y otros “bagaxes” (equipajes) a la manutención de las tropas y también a los presidios, así que desde este pueblo consideraban que habían cumplido, en cierto modo, con su obligación.
A pesar de todo, se habían embargado unas quinientas o seiscientas fanegas de trigo para el ejército. Se daba la circunstancia de que el año anterior había habido mala cosecha, así que de llevarse a cabo el embargo, los habitantes de Villardompardo pasarían hambre y no tendrían grano para sembrar. Este es el motivo por el que, desde esta localidad, se envía la petición de levantar el embargo al Consejo de Guerra; y éste accedió.
No sé si era muy común en aquella época el levantamiento de embargos por este tipo de circunstancias, lo que sí os puedo asegurar, es que el I Conde de Villardompardo (D. Fernando de Torres y Portugal) era un gran conocido de Felipe II, lo nombró más tarde Virrey del Perú. No es de extrañar que hubiese algún tipo de influencia por parte del Conde para favorecer su levantamiento.
La segunda carta está rubricada por D. Luis de Requesens y fue enviada al Concejo de Villardompardo el 8 de Diciembre de 1570. Parece ser que en el pueblo se encontraban alguaciles y otras personas que estaban sacando trigo (le llamaban pan en muchas ocasiones) de la localidad, a pesar del levantamiento del embargo.
 D. Luis de Requesens, en nombre de D. Juan de Austria, escribe esta carta para comunicar al Licenciado Sotomayor, al contador Francisco Osorio y al proveedor de las galeras Pedro Verdugo, del levantamiento de dicho embargo en Villardompardo y la prohibición de sacar trigo alguno de este pueblo. Ellos entendieron que el embargo no afectaba a la provisión de galeras. Como hemos comentado, el Mediterráneo fue reforzado con galeras españolas para evitar la ayuda a los moriscos desde Argelia, y lógicamente necesitaban suministro de alimentos.
Bueno, pues aquí tenemos un capítulo más de nuestra historia, que sabemos gracias al magnífico archivo municipal que poseemos. ¡A saber cuántas historias más hay escondidas entre esos miles de legajos!
FUENTES CONSULTADAS Y AGRADECIMIENTOS:
-          Libros de historia y páginas de la web sobre la Guerra de los Moriscos.
-          Las dos cartas manuscritas del Archivo Histórico Municipal de Villardompardo.
-          Agradezco a D. Francisco Juan Martínez Rojas su colaboración en la transcripción de algunas palabras que se me resistían.
-      También agradezco el apoyo que recibo de muchas personas, ofreciéndome fotos antiguas, información de cualquier tipo o incluso apuntándose como investigador en la Biblioteca Nacional de Madrid, para sacar información sobre nuestro pueblo y compartirla conmigo (eso no lo hace cualquiera…va por Manolo Martos)
-         Y por supuesto a esas personas mayores que te reciben en su casa con total agrado, dispuestas a contribuir con su memoria al descubrimiento de la historia de nuestro pueblo.
                                                                                                                       Carlos Ramírez Perea