miércoles, 7 de agosto de 2019


CAPÍTULO XVII: VILLARDOMPARDO DURANTE LA DÉCADA MODERADA (1844-1854). REINADO DE ISABEL II
CONTEXTO HISTÓRICO
Recordemos que el capítulo anterior lo acabamos con el juramento público de fidelidad a
la reina Isabel II por parte de las autoridades de Villardompardo, la Milicia Nacional y todos aquellos ciudadanos que lo desearon. El acto se realizó el 8 de diciembre de 1843 en la iglesia del pueblo, con fiesta y bailes populares incluidos.
El reinado efectivo de Isabel II se prolongó desde 1843, cuando sube al trono con tan solo 13 años de edad, hasta 1868, año en el que comienza su exilio en París donde muere en 1904.
En los dos capítulos siguientes, trataremos el primer periodo de su reinado conocido como “Década Moderada” (1844-1854). Comienza la década como presidente del gobierno el general Ramón María Narváez, líder del Partido Moderado y persona muy autoritaria. Este partido ostentó el poder durante toda esa década con la ayuda de la reina, sin que los progresistas tuviesen la más mínima oportunidad de acceder al mismo. En 1845 se redacta una nueva constitución más conservadora que las anteriores. Sólo podían votar los que tuviesen una renta mayor de 400 reales anuales, un 0,8% de la población, y para ser elegido parlamentario habría que llegar hasta los 12.000 reales. También se redacta una nueva Ley de los Ayuntamientos, ley que permite su mejor control desde el estado y que sólo permite el voto para elegir alcaldes a los más adinerados (lo que se conoce como Sufragio Censitario). Cualquier decisión importante que tomara un ayuntamiento, tenía que ser consultada previamente con el Jefe Político de la provincia, como veremos más adelante.
Durante la década se favorecieron los negocios financieros y las obras públicas, en las que participaban y controlaban de forma directa los políticos de la época (ministros y el propio Narváez). Esto propició una grave corrupción que será uno de los motivos de la caída del gobierno moderado.
Los problemas internos en el Partido Moderado darán lugar a numerosos cambios en la presidencia del gobierno: Francisco Javier Istúriz, de nuevo Narváez, luego Bravo Murillo, quien frenó la desamortización de los bienes de la Iglesia y mantuvo las Cortes cerradas durante un año, gobernando a base de decretos. En diciembre de 1852 se reabren las Cortes y es nombrado presidente Francisco Martínez de la Rosa.
La Década Moderada acaba tras el alzamiento militar en Vicálvaro (conocido como la “Vicalvarada”) de Leopoldo O'Donell y Domingo Dulce, que provocará levantamientos militares en Manzanares, Barcelona, Valencia y Valladolid. El gabinete de gobierno se ve obligado a dimitir y se forma una junta de gobierno en Madrid donde la reina nombra como presidente a Espartero, y a Leopoldo O'Donell como Ministro de Guerra.

ACONTECIMIENTOS OCURRIDOS EN VILLARDOMPARDO.
AÑO DE 1844

El 6 de enero de 1844 se reúne el ayuntamiento constitucional de Villardompardo para iniciar el proceso de nombramiento de los cargos del consistorio, siguiendo la ley vigente de los ayuntamientos. Según esta ley, a Villardompardo le correspondía 128 electores, así que había que hacer las listas de todos ellos ordenados por su renta.
El 6 de Febrero se recibe un oficio en el que se ordena que con la mayor premura posible se desarme a la Milicia Nacional de los pueblos con menos de 300 vecinos. El 27 de ese mes también se suspenden los arbitrios destinados a mantener dicha Milicia Nacional.
El 31 de marzo de 1844 se reúnen el Alcalde Juan Antonio Gómez, el Teniente Alcalde José Mª Sánchez, Regidor 1º Juan Ortega, Regidor 2º Pedro Becerra, Regidor 3º Manuel González, y el Síndico Francisco González López. Entre todos deciden deponer al secretario Antonio Gutiérrez (por razones que se las reservan) y nombrar a D.Tomás Álvarez de Acosta (médico del pueblo), persona de ejemplar conducta. Luego se nombraron todos los demás cargos del ayuntamiento. No se dice nada del proceso de elección de dichos cargos ni aparecen las listas de electores.
El 11 de abril se le pide una fianza al secretario por la gran responsabilidad que tenía manejando las cuentas. Ese mismo día se decide consultar al Jefe Político de la provincia sobre el estado de la Milicia Nacional en pueblos parecidos al nuestro, para evitar responsabilidades, y en el pleno del 6 de mayo se da por extinguida la Milicia Nacional en esta localidad.
Debemos tener en cuenta que la Milicia Nacional era un cuerpo formado por voluntarios de los pueblos, por lo que no eran profesionales, estaban mal armados y mal uniformados. El problema del bandolerismo era muy grave, así que en Mayo de 1844, el II Duque de Ahumada funda el Cuerpo de la Guardia Civil (foto de sus primeros uniformes) y desaparece definitivamente la Milicia Nacional de los municipios.
También el 6 de mayo se habla de lo útil que sería una escuela de instrucción primaria para el pueblo. El maestro cobraría 1100 reales anuales y se podría habilitar una habitación de las salas capitulares (en el Ayuntamiento, algunos hemos conocido ese aula).
El 13 de Mayo hay un pleno para tratar sobre el dinero que este ayuntamiento debe librar para la lucha contra la plaga de langosta, en caso de que la hubiera, y para leer un escrito del Sacristán Mayor y Sochantre: D. Bernardo José Armenteros de Oca, según el cual pedía un aumento de sueldo al ayuntamiento, ya que no estaba de acuerdo con los 770 reales anuales que se le habían asignado, pero el ayuntamiento deniega dicha subida. El 24 de mayo el Sacristán Mayor vuelve a dirigirse por carta al ayuntamiento diciendo que le “repugna” que su asignación anual sea igual a la del Sacristán Menor, y pide una asignación de “qué menos de cien ducados* anuales”, que tampoco se le concede. * Un ducado=11 reales; 100 ducados=1100 reales.
El 6 de Junio se decide cesar a Juan Hernández (alguacil) por su continuo estado de embriaguez, insultos, altanería y faltas de respeto hacia los miembros del ayuntamiento.
En diciembre de este año se recibe una circular según la cual se concede a los estanqueros el uso de armas para perseguir el contrabando, lo que se comunica inmediatamente al estanquero de Villardompardo para que tome medidas.

AÑO DE 1845
El 9 de enero se dice que en el pueblo hay una gran cantidad de forasteros que no daban buen ejemplo a los vecinos y tampoco tenían oficio conocido, por este motivo el número de almas era mayor de lo debido y a la hora de repartir soldados para las quintas, corresponderían a más soldados de lo normal para este pueblo, así que el alcalde ordena su inmediata expulsión, y en 24 horas deberían regresar a sus pueblos y lugares de origen.
El 14 de Enero Juan Infante y Ana Jerónima de Contreras, naturales de Torredonjimeno, piden vecindad en Villardompardo. También se comunica al Jefe Político de la provincia que en este pueblo “no hay fábrica de ninguna clase” y que el paraje del “Haza de la Vereda” es término de este pueblo y no de Torredelcampo.
El 24 de febrero se contesta a varias circulares enviadas por el Jefe Político de la provincia diciendo que en este pueblo no había edificio para la instrucción pública (escuelas), aunque sí había una persona particular que da lecciones a hombres y niños (no se dice nada de mujeres o niñas). También se comunica que en esta localidad no hay conventos ni edificios históricos, tampoco cuadros, estatuas “ni libros que recoger o buscar”. Está claro que en aquella época no se consideraban edificios históricos ni el castillo, ni la iglesia ni la ermita de Atocha.

El 15 de enero de 1845 se publica en la “Gaceta de Madrid” (equivalente al BOE) la nueva Ley de Organización y Atribuciones de los Ayuntamientos. En ella se dictan las normas de cómo se eligen los cargos de los ayuntamientos en las diferentes localidades según sus características. Como Villardompardo estaba comprendido entre 51 y 200 vecinos*, le correspondía un Alcalde, un Teniente de Alcalde y cuatro Regidores, uno de ellos sería también el Procurador Síndico (igual que en los últimos años)
*Se consideraba vecino el que fuese cabeza de familia y tuviera casa abierta en el pueblo durante al menos un año y un día.
El Alcalde y Teniente Alcalde durarán dos años (y deberían saber leer y escribir) y los regidores cuatro, pero se renovarán la mitad de ellos cada dos años. En el caso de Villardompardo, el número de personas que los votarán será de 60 más el 10% del número de vecinos que exceda de 60. Para ello se hará un listado de vecinos ordenados de mayor a menor contribución, y de ahí se elegirán los votantes. También se incluirán las personas con estudios: médicos, maestros, curas, abogados...De esas personas con derecho a voto, sólo podrán ser elegidos los incluidos en las dos terceras partes con más contribución. La elección para los cargos del ayuntamiento se hará en Noviembre. De esta elección saldrán los seis concejales, que serán remitidos al Jefe Político de Jaén quien nombrará, para el primero de enero del año siguiente, un Alcalde, un Teniente Alcalde y los cuatro Regidores.
No he podido encontrar el número de vecinos exactos que tenía el pueblo, pero seguro que cerca de 200. Veamos un ejemplo: si Villardompardo contara con 150 vecinos, el número de electores sería: 60 + 10% de 90 (150-60)+ el médico+ el cura= 71 electores. Estos electores sólo podrían votar a seis de los 47 primeros con más renta (2/3 de 71)
En este año se redacta La Constitución de 1845 que es más conservadora que la de 1837 y da a la reina la Soberanía compartida con las Cortes. Aparecen el Congreso y el Senado. El Congreso es elegido por sufragio censitario y el Senado por la reina. En general se recortan los derechos individuales y la libertad de expresión.
El resto de actas de 1845, que son pocas, carecen de importancia. Se remiten a leer y acatar los diferentes boletines que van llegando al ayuntamiento.

AÑO DE 1846
En este año comienza la segunda Guerra Carlista que se prolongó hasta 1849. Guerra iniciada por los partidarios del hijo de Carlos María Isidro (Carlos Luis de Borbón y Braganza) y afectó casi exclusivamente al territorio de Cataluña. En las actas capitulares de Villardompardo no se hace ninguna referencia a esta guerra.
El 1 de enero se nombran los siguientes cargos municipales según la nueva ley de la que hemos hablado en 1845: Alcalde a Pedro Becerra y Murcia, Teniente Alcalde a Juan Ruiz, Regidor 1º a Manuel García Cuenca, Regidor 2º a Pascual de Béjar, Regidor 3º a Antonio Murcia (también sería
Regidor Síndico), Regidor 4º a Juan Delgado. Posteriormente, este grupo de personas nombraron a los demás cargos del municipio: Bulero, Depositario de Propios, Apreciadores, Guardas de Campo, Cobrador de Contribuciones (la contribución se pagaba semestralmente)...
Aproximadamente cada mes, se reunían en el ayuntamiento el Alcalde, Teniente Alcalde y los cuatro Regidores para abrir el correo, leer los boletines y acatar las órdenes que viniesen en ellos. Así que sólo hablaremos de los acontecimientos más curiosos.
A partir del mes de septiembre comienza a firmar como secretario D. Tomás Álvarez Rodriguez, en lugar de D. Tomás Álvarez Acosta, no se dice nada del motivo de ese relevo.
En el pleno del 22 de septiembre de 1846 se habla del mal estado en el que se encontraba el empedrado de las calles de la villa, por lo que a partir del 26 de ese mes cada vecino debería empedrar su “pertenencia” corriendo con los gastos. El empedrado sería supervisado por un “comisionado” nombrado para cada calle y debería estar terminado a lo largo del mes de octubre. Los supervisores de la obra serían los siguientes: El Teniente Alcalde se encargará de dirigir el empedrado desde la esquina del Horno (esquina de Barahona) hasta el Ejido del Pilar (actual calle Arjona). El regidor Juan Delgado desde la esquina del Horno hasta el Ejido del Llano (el Badén). El señor alcalde toda la calle del Llano. El regidor Pascual Béjar la calle de la Plaza, la misma Plaza y la calle del Parral. El regidor Antonio Murcia toda la calle Ancha, y el regidor Manuel García todas las callejuelas. El nombre de la calle Valondo ya ha desaparecido, tal vez sea la nombrada como calle La Plaza, actual Los Molinos.
No creo que ese empedrado sea ni mucho menos el que algunos conocimos en los años 60 y 70, que era muy regular, en cambio, éste del siglo XIX sería mucho más irregular ya que cada vecino lo habría hecho por su cuenta y con sus medios.
En el pleno del 14 de Octubre de 1846 se habla de las bodas celebradas el pasado día 10 en Madrid, de su Majestad Isabel II con su primo D. Francisco de Asís y Borbón, y su hermana María Luisa Fernanda con D. Antonio María Felipe Luis de Orleans.
El Jefe Político de la provincia ordena que durante los días 16, 17 y 18 de este mes, se celebren en el pueblo estos gratos acontecimientos. El día 15 por la mañana se barrerán las calles y se retirarán las piedras (recordemos que se estaba empedrando) y los restos de estiércol que pudiera haber. Cada vecino se encargará de su puerta, bajo pena de 4 ducados de multa. Igualmente las calles estarían iluminadas por la noche, desde la oración hasta las 9 de la noche. Parece ser que dicha iluminación también correría a cargo de los vecinos, ya que también se habla de multas. La iluminación nocturna se prolongaría durante los días 16, 17 y 18. También repicarían las campanas el triple del tiempo acostumbrado: al amanecer, a las doce y a la hora de la oración (anochecer) de esos tres días. El 16 por la mañana se celebrará una misa cantada y un Te Deum en acción de gracias por ambos matrimonios, y por la tarde habría toros en la plaza pública con la presencia de las autoridades y el clero. Es la primera vez que se habla de “toros” en la plaza, seguramente serían capeas y carreras con vaquillas, no corridas de toros propiamente dichas. Por la noche habría baile en la plaza pública o de la Constitución, donde se colocará un retrato de “nuestra amada reina”. Al empezar el baile se harán tres salvas y otros tantos vivas, y enseguida el “pueblo se entregará a la diversión sin infringir el orden”. También los vecinos pondrán colgaduras si el tiempo no lo impide.
Todas estas actividades se repetirán los días 17 y 18 excepto la misa y el Te Deum. Todo se pagaría del Fondo de Propios pidiendo previamente permiso al Jefe Político de la provincia.
El 18 de octubre de 1846 se licencia a Patricio García de 25 años de edad, de la quinta de 1840. Venía de Pamplona y le dieron el salvoconducto para que no tuviese problemas en su largo viaje.

AÑO DE 1847
En este año son muy pocos los acontecimientos que encuentro interesantes. Os expongo los más curiosos. Además todas las actas están pendientes de ser firmadas.
El 31 de marzo se reúnen los miembros de la corporación para abrir los boletines que llegan y contestar a las preguntas que se formulan en ellos. En algunos casos se hacen preguntas curiosas, pero en la mayoría de ellos no se dice en las actas ni qué se pregunta ni se dan respuestas. Por ejemplo: se ordena hacer las listas electorales para la renovación de los ayuntamientos atendiendo a la última estadística. También se pregunta en otro boletín si en este pueblo hay aprovechamiento de madera, el ayuntamiento responde que aquí no hay montes de propios ni comunes, cosa incierta porque sí los había. También se dice que en el término no hay germen de langosta ni canutillo porque hace mucho que no se conoce esta plaga por estos lugares. Se contesta a otro boletín diciendo que en este pueblo no había ni presas ni acequias para el riego. También se remite diciendo que en este término municipal hay un molino harinero pero no se especifica en qué lugar.
El 31 julio de este año se procede a sortear los dos concejales que deben cesar para el año 1848, así que se meten los nombres de los seis concejales en bolas de madera y se procede al sorteo. Saldrán del ayuntamiento Manuel García Cuenca y Juan Delgado y permanecerán Pedro Becerra Murcia, Antonio Murcia, Pascual Béjar y Juan Ruiz. También se dice que el número de vecinos ha aumentado, así que para próximas elecciones serán ocho los concejales del ayuntamiento en lugar de seis (habríamos pasado de los 200 vecinos, 740 almas). También se habla de encontrarse enfermo el secretario Tomás Álvarez Rodríguez, que está siendo sustituido por uno de los regidores. Tal vez por eso no estén firmadas ninguna de las actas de 1847.
El resto de actas se limitan a decir que se leen los boletines enviados y se cumple lo que en ellos se dice.

AÑO DE 1848
Al contrario que el año anterior, 1848 está lleno de curiosidades y de actas bien redactadas y firmadas. Algunas de las cosas que se dicen son las siguientes:
Comenzamos el 1 de enero con el nombramiento de los seis regidores que le corresponden a Villardompardo por el aumento de su población: Regidor 1º Pedro Becerra, 2º Juan Ruiz, 3º Pascual Béjar, 4º Tomás Álvarez Acosta (será también el Regidor Síndico), 5º Antonio Murcia y 6º Gaspar de Domingo. Faltan el alcalde y teniente de alcalde que no aparecen en este nombramiento, en total ocho concejales. Posteriormente se nombra como siempre la gran cantidad de cargos que había en el consistorio: bulero, alguacil, cobrador, depositario del pósito, guardas del campo...así hasta doce o trece, y algunos ocupados por varias personas. Al final del acta ya aparece la firma del alcalde: Juan José Gay y del teniente de alcalde: Fernando de Torres, los dos únicos que por ley tenían que saber firmar. Pero en este caso, de los ocho concejales, todos sabían firmar menos uno. También aparece de nuevo la firma del secretario que había estado enfermo: D. Tomás Álvarez Rodríguez
Hasta el 13 de mayo no tenemos un acta interesante, en la que se ordena habilitar la nave derecha del pósito, situado en la plaza (actual edificio de usos múltiples), como carnicería, ya que era muy necesaria para la población. Para ello había que pedir permiso al Jefe Político de Jaén y cambiar de posición sólo una puerta. Esta ubicación sería provisional hasta encontrar un lugar más adecuado.
En Junio se licencia al soldado Miguel Lechuga de la quinta de 1841, natural de este pueblo y con 35 años de edad. Se le da un salvoconducto para que nadie le ponga inconvenientes en su largo viaje, también venía desde Pamplona. En 1843 Miguel Lechuga se adhirió al alzamiento Nacional, por lo que se le ascendió a Sargento 2º y se le rebajaron dos años de servicio militar.
En agosto muere el secretario D. Tomás Álvarez Rodríguez que desde hacía tiempo tenía problemas de salud (en la foto tenemos su última firma). Se le comunica al Jefe Político para que publique la vacante en el boletín, con una dotación de 2200 reales anuales. Mientras tanto ejercerá sus funciones José María Sánchez, vecino de este pueblo, pero al poco renuncia porque tenía que atender sus negocios. El 10 de agosto, el ayuntamiento decide nombrar secretario interino a D. Juan Montijano, natural de Torredonjimeno, pero el día 14 renuncia por sacar poco beneficio y encontrarse su esposa enferma. Al final, el día 18 nombran como secretario interino a D. Manuel Gómez Ruano, natural de Arjona.
El 11 de septiembre se decide ampliar el cementerio del pueblo, así que se consulta al Jefe Político para ver qué finca se va a adquirir para dicha ampliación. No se dice si se trata del cementerio de la Virgen de Atocha o el que muchos hemos conocido como “Cementerio Viejo”. Me inclino más por el primero. También se dice que el maestro de instrucción primaria de este pueblo se paga por reparto vecinal (cada vecino paga con arreglo a su renta). También se dice que ha quedado vacante la plaza de repartidor-conductor de correos por la muerte de Bernardo Fernández. Solicitan este último puesto dos personas y el ayuntamiento decidirá cuál es el más apto.
El 13 de septiembre se habla del fallecimiento del médico D. Tomás Álvarez Acosta, que también era Regidor Síndico, en este último puesto nombran a Gaspar de Domingo, hombre también muy instruido.
El 19 de septiembre se pide a todos los mozos alistados, que el domingo 24 acudan al ayuntamiento para ser medidos con el fin de cumplir el servicio militar. Como no había médico en la villa, vendrá a reconocerlos el doctor D. Juan Núñez de Torredonjimeno.
El 21 de septiembre se da la plaza definitiva de secretario a D. Manuel Gómez Ruano, natural de Arjona, que ya estaba ocupando la plaza como interino.
El 16 de octubre se decide solicitar una vacante de maestro en esta villa, así que se comunica al Jefe Político de la provincia para que lo publique en el boletín. El 26 de ese mes el ayuntamiento decide dar la plaza vacante de repartidor-conductor de correos a Miguel Damián Fernández.
El 11 de Diciembre aparece una noticia muy curiosa, resulta que en el boletín 147 viene una circular según la cual había que hacer rogativas durante tres días por los acontecimientos que le estaban ocurriendo al Santo Padre, “para implorar sus auxilios al Altísimo”. Se fijan los días 17, 18 y 19 (domingo, lunes y martes) para esas rogativas.
En las actas no se dice nada de cuáles fueron esos acontecimientos. Parece ser que el Papa Pio IX (foto) tuvo que huir a Gaeta (Dos Sicilias) disfrazado de monje por la I Guerra de la Independencia Italiana. El Papa pidió ayuda a España, Austria, Francia y Dos Sicilias, de ahí vienen las rogativas.
En el mismo boletín también se pide que el ayuntamiento informe al Jefe Político sobre la anchura del “Camino Jaén” para arreglarlo.

Los siguientes cinco años y medio de la Década Moderada los trataremos en el siguiente capítulo, puesto que hay mucha información para uno sólo.

FUENTES
- Actas Capitulares del ayuntamiento de Villardompardo. Tomos VI y VII
- Fotos propias y de internet.

                                                                                                        Carlos Ramírez Perea

FOTOGRAFÍAS DE LAS CONTRAPORTADAS DEL PROGRAMA DE LAS FIESTAS DE AGOSTO DE 2019. VILLARDOMPARDO


Dibujo del altar mayor de la iglesia de Villardompardo anterior a la Guerra Civil, que fue destruido en el transcurso de la misma. Ha sido realizado por Mª Pepa Gómez con ayuda de lo que recordaban sus padres. Estaba realizado en madera policromada, posiblemente del siglo XVII. Como veis, estaba flanqueado por cuatro columnas a los lados, las dos interiores estaban algo más adelantadas. En el primer piso había tres hornacinas: en la central se encontraba la talla del Cristo de la Expiración, a su derecha posiblemente una Virgen y a su izquierda San Juan Bautista. El piso de arriba se dividia en tres partes. En la central había una pintura donada por Pascuala Béjar, y las dos laterales eran de madera tallada y policromada. El altar no estaba adosado a la pared y se podía acceder a las cornisas superiores por una escalera que había por detrás. La mesa estaba pegada al altar, ya que la misa se celebraba de espaldas al público y en latín.


Todos tienen en común los Cursos de Cristiandad que hicieron en Jaén a mediados de los años sesenta. Estaban celebrando algo relacionado con esos cursos. Parece que están en la terraza del Bar Lanagrán. Me extraña que no se vea la cúpula de la torre de la iglesia, tal vez aún no se hubiese construido. De izquierda a derecha son: Fila de arriba: Manuel Susi Pamos, Juan de D. Jiménez Jiménez, Antonio Gómez Hermoso, Bernardo Contreras Fernández, Pedro (el del “sindicato”), Francisco Moya Jiménez (el cura), Marcos Lendínez Campos, Antonio García Gómez y José Torres Serrano. Fila de abajo: Ramón Calvache Fuentes, Tomás Arjonilla Armenteros, Bartolomé Gay Calvache, Pedro Castro Almagro, José Anguita Gómez, Bonoso Mozas Calvache , Ramón Arjona Serrano y José Ortega Anguita. Los han identificado Juani Susi y Pepe Torres, quien ha cedido esta foto.

miércoles, 8 de mayo de 2019



LA ERMITA DE SAN ANTONIO DE PADUA DE VILLARDOMPARDO

La desaparecida ermita de San Antonio de Padua de Villardompardo se situaba al norte de la localidad, a unos 50 o 60 metros del comienzo del camino con el mismo nombre, que parte de la carretera Villardompardo-Fuerte del Rey, concretamente en el margen derecho.
No tenemos noticias de su construcción. La primera referencia de su existencia la encontramos en el documento de “Fundación del Mayorazgo de D. Fernando de Torres y Portugal” que data de 1577. En uno de sus párrafos, al referirse a una de las propiedades del conde, leemos:“Otra haza para alcacel que está alinde con tierras de Cañadilla y la ermita del Santo Antonio en que hay dos fanegas de tierra de cuerdas”.

Hasta no hace mucho, era una de las pocas y únicas noticias que poseíamos de la ermita, pero gracias a la aparición del libro de Cofradía de la Santa Vera Cruz de Villardompardo, que data de 1625, las referencias a dicho edificio son numerosas. Gracias a ellas, nos hemos atrevido a realizar un montaje virtual de su aspecto externo e interno, que podéis ver al final.
La siguiente noticia sobre la ermita aparece en dicho libro en 1632 y nos dice que se “aderezó” (arregló) la lámpara de la ermita de San Antonio (lógicamente sería de aceite) y se puso una cruz en su campanario. Tambien se anota que se hizo obra con una duración de unos seis dias.
En 1638 aparecen los gastos por la obra realizada en una de las paredes de la ermita, también se vuelve a retejar el tejado y se hace una chimenea en la misma.
Se pintaron paredes y altares: “cuarenta y nueve reales de gasto en pintar unos altares (lo dice claramente en plural) el púlpito y otras cosas de la dicha ermita”, (foto) así que la ermita debería de ser más grande de lo que se imaginaba en un principio ya que poseía varios altares.
Continuamente prosiguen las referencias al edificio, sobre todo para indicar las reuniones que se celebraban en él todos los años, con el fin de organizar la Semana Santa, la fiesta de la “Invención de la Cruz” (Cruz de Mayo), reuniones para nombrar nueva junta directiva, etc..
Sin duda, el documento que más nos ha servido para hecernos una idea del aspecto de la ermita ha sido el inventario de todos los objetos que había en su interior, o que pertenecían a ella pero se encontraban en la iglesia parroquial, en la ermita de Atocha o en manos del prioste (presidente de la cofradía).
INVENTARIO DE LA ERMITA DE SAN ANTONIO DE PADUA. EXTRAMUROS DE VILLARDOMPARDO. 1757
El 28 de Julio de 1757, en presencia del Prior D. Salvador Mateo Rubio, se hace un inventario de todos los bienes y alhajas de la ermita de San Antonio de Padua extramuros de esta Villa. Este inventario será entregado al Hermano Mayor Pablo Zafra de la Cofradía de la Vera Cruz y su mujer Juana de Úbeda, que se encargarán de custodiarlo, además son los ermitaños.
-Una talla de San Antonio con el Niño Jesús en los brazos.
    -Un vestido de raso azul del Niño.
    -Unas enagüitas blancas con su camisa.
    -Catorce piececicas de plata de diferentes imágenes y hechuras de poco valor.
    -Un ramo de azucenas de plata que para en poder de dicho prior para que no las hurten.
    -Un “anus”* mediano de plata que para en casa de dicho prior.
    -Unas andas para dicha imagen del Santo de pino.
    -Un velo encarnado con cama encarnada en el altar del Santo
    -Una cruz en el plan de dicho altar del Santo de pino.
    -Un atril viejo que sirve en el altar del Santo.
    -Unos manteles para el altar del Santo que son de tiradizo con encajes anchos que son de tres varas.
    -Un frontal de raso encarnado descolorido para el altar del Santo.
    -Una “ara” en dicho altar mayor.
    -Una cruz grande en sus andas de pino que es la que sale en Semana Santa con funda de lienzo “caudo”.
    -Unas andas de pino negras para Nuestra Señora de la Soledad.
    -Una Cruz grande en la sacristía.
    -Un bufete con su cajón, cerradura y llave.
    En la sacristía de Nuestra Señora de Atocha había:
    -Una cerraja y llave en la puerta de la ???
    -Una lámpara de azofar (latón).
    -Una imagen de Cristo Crucificado grande con su velo azul y vara de hierro y manillas.
    Seguimos en la ermita de San Antonio:
    -Unos manteles de tiradizo con encajes “angostos” de tres varas para el altar del Santo Cristo.
    -Un frontal de pintura sobre lienzo viejo.
    -Una imagen de Nuestra Señora de la Soledad en su capilla.
    -Un rostrillo de plata que tiene puesto.
    -Una corona imperial de plata que está en la iglesia parroquial para que no la hurten.
    -Una media luna grande de plata que está en la parroquia.
    -Un manto de felpa negro con galón de oro y muchas estrellas, y el Sol y la Luna pequeños, que están en dicha parroquia.
    -Un dosel de damasco para las andas con estrellas que está en la parroquia.
    -Un manto de damasco antiguo negro “emponja” de plata.
    -Un pañuelo en la mano de dicha Señora.
    -Dos tocas: la una buena en casa del hermano mayor y la otra que tiene puesta la Señora.
    -Un rosario ordinario.
    -Una “colonia” blanca y negra.
    -La ropilla vieja que tiene debajo.
    -La ropa blanca de la imagen que está en la casa del hermano mayor.
    -Un velo con su cama de tafetán encarnado.
    -Unos manteles de tiradizo de tres varas con encajes.
    -Un frontal viejo de lienzo pintado.
    -Un sudario del Santo Cristo y otro de blanco debajo con encajes.
    -Tres potencias de plata que están casa del hermano mayor del Santo Cristo.
    -Las andas de pino que son del Santo Cristo.
    -Una cerradura y su llave que son de las puertas principales de la ermita.
    -Una campanilla de altar.
    -Otra de la torre pequeña.
    Este inventario se le da a los ermitaños y es firmado por el prior Sr Salvador Matheo Rubio y el escribano del ayuntamiento D. Manuel de Oca.
    * Las palabras entrecomilladas no sé lo que significan, o bien las entiendo así.
CONCLUSIONES
De todo lo anterior deducimos que la ermita de San Antonio de Padua poseía un altar principal, donde se encontraba la talla de San Antonio de Padua. Otros dos altares laterales: en uno estaba la Virgen de la Soledad y el otro estaba preparado para el Santo Cristo, aunque no se deja claro que estuviese allí, por eso no lo hemos puesto en el montaje de las fotos de abajo.
También sabemos que existía una sacristía con diferentes enseres, como: andas, una cruz, arcas y otros objetos. La sacristía nos la imaginamos al fonde de la ermita, detrás del altar mayor, aunque perfectamente podría haber sido en un anexo lateral.
La chimenea no estaría cerca del altar mayor, sino a la derecha o izquierda de la puerta de entrada, donde menos se viera.
El púlpito lógicamente estaría cerca del altar de San Antonio, a la derecha o a la izquierda. La ermita estaría blanqueada en su interior, y no podemos descartar que existiera alguna cenefa pintada de almagra (oligisto machacado y mezclado con agua) ya que en la iglesia parroquial existen restos visibles de esta pintura en las cenefas, algo muy común en la antigüedad.
Con todas estas conclusiones, mezcladas con nuestra imaginación, Javier Contreras Anguita ha elaborado el montaje virtual que veis abajo, y que por supuesto no sabemos en qué porcentaje se aproxima a la realidad, pero sí sería algo parecida a la que existió, si bien es probable que la puerta de entrada estuviera orientada hacia el pueblo y no hacia el camino.

Carlos Ramírez Perea








domingo, 14 de abril de 2019


COFRADÍA DE LA SANTA VERA CRUZ DE VILLARDOMPARDO
150 AÑOS ORGANIZANDO LA SEMANA SANTA (1623-1773)
Las antiguas Hermandades Penitenciales (hermandades que practicaban el castigo corporal) surgen como fruto de una serie de circunstancias adversas propias de finales de la Edad Media: guerras, epidemias, hambres, etc. La práctica de la penitencia para ganar indulgencias y pedir perdón a Dios era muy antigua. Congregaciones como Franciscanos y Dominicos practicaron el castigo corporal mediante la flagelación y lo propagaron entre los laicos, como ejemplos tenemos a San Francisco de Asís o San Antonio de Padua. De esta forma surgen las primeras asociaciones y cofradías de flagelantes o disciplinantes en los siglos XIII, XIV y XV.
El Concilio de Trento (1545-1563) impulsó y favoreció la penitencia pública, el culto a las imágenes y los desfiles procesionales. Todas estas circunstancias contribuyeron a la aparición de las Hermandades de la Santa Vera Cruz en ciudades y pueblos, entre ellos Villardompardo.
En general, las Hermandades de la Vera Cruz en el siglo XV, procesionaban en la noche del Jueves Santo con una simple cruz que llevaba un clérigo, acompañada por un grupo de hermanos de “sangre” (que se iban flagelando) y otro grupo de hermanos de “luz” (que iban alumbrando con antorchas). Eran procesiones muy serias y austeras en las que los hermanos vestían con unas túnicas de lienzo, y al volver a las ermitas, donde tenían sus sedes, eran curados de las heridas con pócimas o ungüentos. Las procesiones carecían de música, sólo iban acompañadas con una trompeta de “dolor” que tocaba para indicar cuando el cortejo tenía que detenerse o debería continuar.
Todo lo que hemos descrito, se ve reflejado perfectamente en el “Libro de la Cofradía” de la Santa Vera Cruz fundada en Villardompardo.
Dicho documento lo guarda un vecino de nuestra localidad y se encuentra en muy buen estado de conservación. Este libro comienza en 1625, pero se ve claramente que es continuación de otro anterior que se ha perdido, así que desconocemos la fecha exacta de la fundación de dicha hermandad (en el libro se dice indistintamente “hermandad” o “cofradía”). La cofradía tenía su sede en una ermita de este municipio bajo la advocación de San Antonio de Padua. El edificio pertenecía a la iglesia y se encontraba extramuros de Villardompardo, a unos 250 metros al norte del pueblo, al borde del camino con su mismo nombre. Debemos tener en cuenta que no existía el actual barrio de la zona del pilar, así que estaba algo alejada de la localidad (en la foto podéis ver esa magnífica recreación realizada por Javier Contreras)
La cofradía tenía en este lugar sus enseres y se encargaba de cuidarla y mantenerla. Allí celebraban sus reuniones de cabildo para organizar la procesión del Jueves Santo de todos los años, y la fiesta de la “Invención de la Cruz” cada tres de Mayo.
La procesión del Jueves Santo salía de esta ermita por la noche, llevando sus insignias (imágenes) acompañadas por los hermanos de “sangre” y de “luz”, además de muchos vecinos del pueblo. Transcurría por un camino de unos 250 metros que pasaba por el pilar, hasta que entraba en la localidad, y desde allí hacía su recorrido por las calles acostumbradas (posiblemente subiría por la Esperilla, calle los Molinos, el Parral...y a partir de ahí lo desconocemos) por último volvía a la ermita donde parece ser que los disciplinantes eran curados de sus heridas por personas nombradas para ello. Todo viene muy bien especificado en las actas de cabildo que se hacían año tras año y que ahora veremos detenidamente. El libro abarca un extenso periodo de 150 años, desde 1623 hasta 1773. En él se describe la organización y evolución de la Semana Santa con gran detalle, además de algunas costumbres de la localidad, lo que lo convierte en un magnífico documento etnográfico.
LIBRO DE LA COFRADÍA DE LA SANTA VERA CRUZ
El libro comienza con las cuentas de la cofradía. Aparece el nombre del primer prioste conocido (hoy lo podríamos comparar con el presidente): Alonso Gutiérrez. Las cuentas pertenecen a los años 1623 y 1624, mientras estuvo al mando dicha persona. Aparecen los ingresos y gastos en ese periodo con el fin de entregárselos al prioste entrante: Ambrosio Gómez. Tenemos datos curiosos sobre la organización de la Semana Santa y la Cruz de Mayo en aquellos años, como por ejemplo: los gastos en cera, pez y resina para las antorchas que deberían alumbrar en la procesión la noche del Jueves Santo, gastos en la fiesta de la Cruz de Mayo, o la cantidad de dinero recogida en la limosna que se pedía en dicha procesión (22 reales en 1623 y 20 reales en 1624) y otros muchos conceptos.
En marzo de 1627 viene el “visitador” D. Gabriel de Saru, siguiendo las ordenes del obispo Don Baltasar Moscoso y Sandobal, cuya intención era precisamente revisar esas cuentas.
El 29 de marzo 1626 se lleva a cabo el primer cabildo conocido de la cofradía para organizar la Semana Santa de ese año. Se reúnen en la ermita de San Antonio de Padua el Prioste Ambrosio Gómez, los dos mayordomos y los hermanos que pudieron acudir a dicha convocatoria. Entre todos ordenaron lo siguiente:
-Que la procesión salga el Jueves Santo por la noche y haga el recorrido acostumbrado.
-Que los cofrades vayan confesados y comulgados so pena de una libra de cera.
-Que el prior predique en dicha iglesia (San Antonio) o dé licencia para que lo haga otro clérigo, y se le pague la limosna de la hacienda de esta cofradía.
-Que los cofrades vayan con su túnica de anjeo* sin divisa alguna (sin distintivo) so pena de una libra de cera.
* anjeo: tipo de lienzo muy basto parecido a la arpillera.
-Que el prioste traiga pez* y resina para mojar las antorchas y alumbrar en la noche.
* la pez: es una sustancia oscura y pegajosa que se obtiene al cocer los tocones y raíces de los pinos cortados, se utilizaba para impermeabilizar botas de vino, barcos y como combustible.
-Se nombra a una persona para llevar el estandarte, otras cuatro para llevar a la Virgen, con dos cofrades más a los lados, cuatro para llevar el Santo Cristo y los mayordomos a los lados, y uno sólo para llevar la Santa Cruz.
-El prioste y Alonso de Contreras se encargarían de regir la procesión y dos más para pedir limosna durante el recorrido de la misma, uno de ellos la pediría desde “Los Malos” al Parral (el Parral era la actual calle San Francisco de Asís, y los Malos podría ser la Esperilla) y el otro cofrade pediría en el resto del recorrido.
-Se nombra a otro hermano para “detener” (parar) a las mujeres y dos más para guardar el monumento de la iglesia.
-Se nombra a dos cofrades para curar a los hermanos y a otros dos para que cuezan el vino en la casa del prioste y en la de Julián García. Supongo que el vino cocido se utilizaría en la elaboración de algún remedio para curar las heridas.
-Para que “taña” (toque) la trompeta a Juan Lombardo, y se le pague lo acostumbrado.
-Que los alcaldes ordinarios ronden y guarden la villa mientras “anda” la procesión.

Como vemos, en Villardompardo se organizaba la procesión del Jueves Santo como hemos descrito al principio, aunque deberíamos hacer algunas aclaraciones:
Este modelo de acta se repite durante muchos años, así que lógicamente no haremos referencia a ellas a no ser que aparezca alguna novedad importante.
Hasta ahora, no se menciona el lugar ni la hora exacta a la que salía la procesión, pero más adelante sí aparece. Tampoco se habla de forma explícita de que algunos cofrades fuesen flagelándose, pero en otras actas se habla de ello. De todas formas, las personas nombradas para curar y otras para cocer el vino ya nos dan una pista.
También en 1626 aparece la primera acta sobre la organización del día de la Cruz a primeros de Mayo. Esta fiesta se celebraba todos los años en la ermita, incluso hasta 1887 (aunque ya no existía la ermita), pero no hablaremos de ello en este artículo.
El acta de 1627 es igual, quizá con menos detalle, pero aparece la novedad de que la Cruz es llevada en andas entre cuatro cofrades y otros dos a los lados. Así que a partir de este año la procesión estaba compuesta por tres pasos: la Santa Cruz, el Santo Cristo y la Virgen (a veces llamada de la Soledad o de las Angustias). Todos llevados por cuatro hombres y dos más a los lados, elegidos con nombres y apellidos en la reunión del cabildo de cada año.
Hasta 1631 no tenemos otra novedad, se dice que ningún cofrade se destape la cara. Así que ya sabemos como iban los penitentes: con su túnica de anjeo y la cara tapada.
En 1632 tenemos varias novedades curiosas: se nombra la calle “balhondo” como lugar por donde pasaba la procesión (seguramente la calle Los Molinos). Se “aderezó” (arregló) la lámpara de la ermita de San Antonio (lógicamente sería de aceite) y se puso una cruz en el campanario. Tambien se anota que se hizo obra en la ermita con una duración de unos seis dias.
A partir de este año aparecen dos monumentos en Semana Santa: el de la iglesia y el de Nuestra Señora de Atocha.
El 10 de marzo de 1632, se hace un inventario de la cofradía de la Santa Vera Cruz para entregarlo al nuevo prioste Alonso de Armenteros, ya que cesaba Antonio Guijosa. Entre sus bienes se describen sobre todo ropas para vestir a las imágenes, túnicas para los cofrades, diferentes piezas de tela para el altar de la ermita y adornar las andas de la Virgen (se habla mucho de tejidos de tafetán, seda, terciopelo, tiradizo...), tambien poseían un estandarte , dos libros de la cofradía (éste sería el segundo de ellos) y dos estatutos, unos viejos y otros nuevos.
En 1633 se aclara que la procesion del Jueves Santo salga a media noche de San Antonio y que los dos mayordomos vayan a los lados del Santo Cristo. Todo lo demás es igual a las actas anteriores.
A partir de 1635 no se dice nada de curar a los hermanos ni de cocer vino para ello.
En 1638 el prioste era Alonso Guijosa, este año se dice que los mayordomos deben ir a los lados de la Virgen, también que se le preste una túnica al que toque la trompeta y que no falte nadie a la procesión so pena de una libra de cera. Se hace hincapié en que se guarden los estatutos de la cofradía.
En este año de 1638 entra un nuevo prioste, por lo que se hace una revisión de cuentas (entradas y gastos) para ser entregadas al entrante. En este documento encontramos novedades: aparecen los gastos por la obra que se hizo en una de las paredes de la ermita de San Antonio, también se vuelve a retejar el tejado y


se hace una chimenea en la misma. Se pintaron paredes y altares: “cuarenta y nueve reales de gasto en pintar unos altares (lo dice claramente en plural) el púlpito y otras cosas de la dicha ermita”, (foto) así que la ermita debería de ser más grande de lo que se imaginaba en un principio ya que poseía varios altares.
En 1640 el prioste era Gabriel Hidalgo y los dos mayordomos Alonso Gutierrez Sabalete y Francisco de Arquillo. Se especifica que la hora de salida de la procesión del Jueves Santo es a las doce de la noche (la una de la madrugada de nuestro horario de invierno). Se dice de poner a tres personas para que guarden los tres monumentos mientras se celebra la procesión, “por si se vuelca alguna vela” (ya aparecen tres monumentos: en San Antonio, la Virgen de Atocha y en la Iglesia Parroquial)
El acta del 17 de marzo de 1641, se redacta muy bien y es perfectamente legible, hay pocas novedades pero se confirma todo lo que hemos dicho anteriormente. Se pide lino y estopa para hacer las antorchas. Por lo tanto sabemos que los materiales para elaborarlas eran: lino, estopa, pez y resina (las dos últimas para mojarlas).
En 1642 se dice por primera vez de forma explícita que “algunos cofrades se azotan en la procesión” y en 1644 aparece el siguiente texto: “el que no se fuere azotando (recordemos lo de hermanos de sangre y de luz) lleve una luz encendida en la dicha procesión” (foto)




En 1645 se deja claro que ningún hermano lleve la “careta” alzada so pena de una libra de cera. A partir de este año no se vuelve a mencionar nada de cofrades flagelándose, ni de traer pez y resina para las antorchas.
En 1649 la reunión para organizar la procesión no se hace en San Antonio, sino en la casa del prioste por llover mucho. Todo es igual que en actas anteriores y se especifica que tocará la trompeta Antonio el Portugués.
PRIMER CAMBIO EN LA SEMANA SANTA DE VILLARDOMPARDO
En junio de 1656 aparece una importantísima novedad, se ordena desde el obispado que la procesión del Jueves Santo se haga por la tarde, por los graves inconvenientes que conlleva el que sea por la noche. La procesión debería estar de vuelta antes de la hora de la oración (hora de las “Vísperas”) y que “no coja la noche”. De este modo la procesión debió perder ese aspecto medieval y tétrico que tendría hasta ahora, pero debió de ahorrar gastos en pez y resina para alumbrar.
Como hemos comentado al principio, antes de la procesión se dirigía un sermón a los cofrades. Durante los primeros años lo pronunciaba el prior de Villardompardo, pero después siempre se buscaba a un clérigo de algún convento de Jaén para que lo hiciese, por ejemplo, en 1663 fue Fray Francisco del Convento de los Carmelitas. En este año de 1663 también se decide pedir limosna en agosto para hacer un nuevo estandarte. Debió tardarse en recaudar dinero para hacerlo, porque en 1669 se vuelve a nombrar a dos personas para que pidiesen limosna otra vez en agosto.
Debemos tener en cuenta que era en este mes cuando el vecindario se encontraba más desahogado después de haber rocogido la cosecha.
UNA NUEVA ETAPA EN LA SEMANA SANTA DE VILLARDOMPARDO
Hasta 1673 las actas son prácticamente iguales: se habla de tres monumentos y tres pasos en la procesión. Ya hace años que no se dice nada de antorchas ni de curar heridas. Se aprecia dejadez a la hora de redactar las actas y de organizar la Semana Santa. Por este motivo, este año significa un punto de inflexión en la celebración de la Semana Santa en la localidad.
El 26 de Marzo, Domingo de Ramos de 1673, hubo una importante reunión en la ermita de San Antonio de Padua de Villardompardo. A ella acudieron Juan Sabalete, Hermano Mayor de la cofradía de la Vera Cruz, Bartolomé de la Cámara, Hermano Mayor de la cofradía del Santo Cristo y Bernabé de Molina, Hermano Mayor de la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad, además de un nutrido grupo de hermanos de las tres hermandades (36 en total). El motivo de la reunión era refundar de nuevo las dos últimas cofradías, que desde hacía bastantes años habían mostrado “poca devoción y afecto” en la procesión del Jueves Santo. Según aparece en el documento, estas dos cofradías existían desde hacía tiempo, incluso tenían sus antiguos estatutos, pero presentaban muy poca actividad (en este libro no aparece nada de ellas hasta ahora). Debido a ello, la cofradía de la Santa Vera Cruz decide dar un impulso y refundarlas utilizando como base sus propios estatutos. Estos estatutos aparecen en este libro (foto de la primera página; son seis páginas en total) y casi todos sus puntos se refieren a la obligación de asistir a la procesión, y a las sanciones que sufrirían los cofrades si faltaban sin motivo justificado. El castigo más duro era la ausencia de velas y Cruz de Guía en el entierro del sancionado, el de su mujer o sus hijos, en caso de que muriese alguno de ellos en ese mismo año, ya que el castigo se prolongaba durante ese año completo.
Sin duda lo más importante para un cofrade y su familia era tener un entierro digno, acompañado por sus hermanos de la hermandad alumbrando con velas y la cruz, que lo acompañarían desde su domicilio hasta la iglesia donde sería enterrado en el mismo lugar que los demás hermanos cofrades. La muerte estaba muy presente en aquellos tiempos.
Es en 1673 cuando de repente se habla de procesiones. Se elige al padre Pedro de Valenzuela para que “predique los sermones antes de las procesiones”. Se nombran a cuatro cofrades para llevar la Santa Cruz, cuatro para el Santo Cristo y otros cuatro para Nuestra Señora de la Soledad. Se habla de guardar un sólo monumento pero no se dice dónde. No se especifica nada de si es una sola procesión con diferentes pasos, como lo había sido hasta ahora, o estaban separadas en varios días a lo largo de la Semana Santa. Pero en 1675, por primera vez, se habla de procesiones del Jueves y Viernes Santo y se nombran a los que llevarán cada imagen. Se dice literalmente que serán los “hermanos de dicha cofradía” los que llevarán cada “insignia”
En 1678 se dice que la reunión celebrada todos los años en San Antonio se hace en Domingo de Ramos, llamados por su campana.
Durante los años 1683, 1684 y 1685, los Santos Sacramentos se encontraban en la ermita de Nuestra Señora de Atocha (no en la Iglesia Parroquial) y alli se hace el monumento, además de en San Antonio de Padua. En las actas capitulares del ayuntamiento también se dice que la iglesia estuvo en obras durante esos años. Debió de ser una obra importante para durar tres o cuatro años.
Un dato curioso: desde 1691 hasta 1696, el monumento de la Virgen de Atocha fue vigilado por su ermitaño: Alonso Montes.
En 1697 el predicador de los sermones vendrá de Nuestra Señora de la Merced de Jaén y el Alferez Mayor llevará el pendón en las procesiones, ya que el nombramiento de Alférez Mayor le pertenecía a la Hermandad de la Vera Cruz.
COMIENZA UN NUEVO SIGLO (1700-1773)
A principios del siglo XVIII ya comienza a perfilarse una Semana Santa semejante a la actual, pero también se mantienen costumbres muy antiguas, por ejemplo: se sigue convocando a los hermanos de las tres cofradías en la ermita de San Antonio de Padua el Domingo de Ramos, tras el toque de campana y después de la hora de “Vísperas” . Continúa nombrándose a un clérigo de algún convento de Jaén para que predique antes de cada procesión.
En 1702 el nuevo Prioste de la Cofradía de la Vera Cruz, recauda dinero de todo el vecindario para hacer obras en la ermita de San Antonio. Se le advierte de que debe anotar fielmente cada una de las reformas que se acometan en el templo.
En 1704 se llegó al acuerdo de no pagarle al predicador más de 20 reales por sermón. Si no se conseguía recaudarlo, los cofrades tendrían que ponerlo de su bolsillo, o si algún hermano en particular quería darle una propina extra, era muy libre de hacerlo.
Durante los primeros años del siglo se habla de dos procesiones, pero en 1705 se habla de tres, y en 1709 se nombra por primera vez las procesiónes de la madrugada y la tarde del Viernes Santo (foto subrayada)

Durante los primeros años del siglo, cambia el número de monumentos de Semana Santa. Variaba en uno, dos o tres dependiendo del año, pero a partir de 1712 ya se levanta sólo uno en la Iglesia Parroquial y desaparecen definitivamente los de las dos ermitas. También en 1712 deja de nombrarse, con nombres y apellidos, los anderos que llevarán cada paso y lo harán las hermandades en privado.
    Se aclara de nuevo que dos hermanos pedirán limosna, normalmente pertenecían a la hermandad que procesionaba en ese momento, pero no necesariamente. A partir de estos años ya sabemos que el Jueves Santo por la tarde procesionaba la Hermandad de la Vera Cruz, el Viernes de madrugada la del Santo Cristo y el Viernes por la tarde Nuestra Señora de la Soledad. El dinero recaudado en cada procesión era entregado al Hermano Mayor de cada cofradía y lo emplearía en pagarle al predicador.
El 2 de abril se 1719 tenemos una novedad importante, el mayordomo toma posesión de los enseres de la cofradía de la Vera Cruz: dos libros de cofradía (éste sería el segundo), un bufete de pino (mesa escritorio) con su cajón y su llave, una trompeta con su arca de pino y otro arca de pino sin cerradura ni llave.
Las actas de 1722 y 1723 están muy bien detalladas. La iglesia del pueblo es nombrada como de “La Concepción de María Santísima”, pero en 1734 y 1735 se nombra como de “Santa María de Gracia”. No se vuelve a llamar por su nombre en el resto de actas, sólo como “Iglesia Parroquial” .
En 1735 la Cofradía del Santo Cristo es mencionada como de “Jesús Nazareno”, y se nombra por primera vez la procesión del Viernes Santo por la tarde como “procesión del Santo Sepulcro” y no como de Nuestra Señora de la Soledad como hasta ahora se había hecho.
En las actas de los siguientes años se deja claro que esos nombres fueron un error del escribano, pero dicho error nos sirve para saber que la Cofradía del Santo Cristo procesionaba a la imagen de Jesús Nazareno de madrugada, y el Viernes Santo por la tarde, la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad, sacaba al menos dos pasos: el Santo Entierro y la Virgen de la Soledad.
La verdadera incógnita es saber qué imagen procesionaba la Cofradía de la Vera Cruz el Jueves Santo por la tarde, sabemos que era una cruz, pero ¿cómo era? más adelante parece que se aclara algo.
En 1750 se advierte a las diferentes cofradías que reduzcan los gastos superfluos en las procesiones por los graves inconvenientes que ésto había tenido años atrás, pero no se dice nada de cuáles fueron esos inconvenientes, además parece ser que se envió esa advertencia desde el mismo obispado.
INVENTARIO DE LA ERMITA DE SAN ANTONIO 1757
El 28 de Julio de 1757, en presencia del Prior D. Salvador Mateo Rubio, se hace un inventario de todos los bienes y alhajas de la ermita de San Antonio de Padua extramuros de esta Villa (no lo confundamos con el inventario de la cofradía). Este inventario será entregado al Hermano Mayor Pablo Zafra, de la cofradía de la Vera Cruz, y a su mujer Juana de Úbeda, ambos se encargarán de custodiarlo. Algunos bienes de la ermita eran:
-Una talla de San Antonio con el Niño Jesús en los brazos.
    -Ropas y alhajas de San Antonio, la Virgen y el Santo Cristo, algunas las tenía el prior para que no las robasen.
-Había unas andas para San Antonio, otras para la Virgen, otras para el Santo Cristo y una Cruz de madera sobre sus andas que era la que salía en Semana Santa. También había un dosel de damasco para las andas de la Virgen.
    -Nuestra Señora de la Soledad en su altar y un Cristo Crucificado en la sacristía de la ermita.
    -El Santo Cristo (Nuestro Padre Jesús) no se encontraba en su altar de la ermita, supongo que estaría en la iglesia.
    -Había mantos bordados, atriles y otros muchos enseres, pero sólo hemos nombrado lo más significativo.
    Además de todo lo anterior, en la ermita vivía el ermitaño con su familia. Según el inventario, sabemos que en el Jueves Santo la Cruz que procesionaba debería de ser muy parecida a la de la foto, pero sobre sus andas.
A partir de 1768 se hace la reunión del Domingo de Ramos en la casa del señor Prior, y no en San Antonio, y la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad comienza a nombrarse como de “Nuestra Señora de los Dolores”, así hasta la última acta del libro que es de 1773. Lo demás se sigue haciendo igual: las tres procesiones, el nombramiento del eclesiástico que pronunciará los tres sermones, el nombramiento de Alférez Mayor y las personas que pedirán la limosna en dichas procesiones para pagar al predicador y los derechos parroquiales.
A partir de 1773 aparecen unas cuantas páginas en blanco, eso nos indica que dejó de tomarse acta de forma deliberada ya que había páginas suficientes. Pero la cofradía siguió existiendo al menos hasta 1888, ya que en el libro aparecen dos trozos de papel escrito metidos entre las hojas. En uno de ellos se reflejan los gastos en vino y aguardiente en la Fiesta del día de la Cruz del 3 de mayo de 1887, y en el otro papel los gastos en la compostura de las andas de la Santa Cruz en 1888, los carpinteros fueron Manuel Cortés y Juan Ruiz. A partir de aquí no tenemos noticias de la cofradía de la Santa Vera Cruz, sólo alguien recuerda haber oído algo de sus abuelos, pero nada más.
También parece claro que a partir de 1768 deja de utilizarse la ermita de San Antonio de Padua, sede de la cofradía y donde se guardaban muchos enseres de la misma. No sabemos si su abandono se debió a su estado ruinoso o fue otra la causa. La verdad es que nadie de los mayores del pueblo recuerda ni siquiera sus ruinas. Parece ser que sus piedras fueron trasladadas al pueblo para construir una casa y aún hoy podemos contemplar sus sillares bien labrados en las esquinas y fachada de ella.

A veces resulta inexplicable como un lugar tan emblemático para el pueblo como fue la ermita de San Antonio, y que sabemos de su existencia desde al menos 1577, pudo desaparecer sin más, sin haberse hecho un esfuerzo por recuperarla. Al igual que la desaparición de una cofradía que era la que cargaba con el peso de la organización de la Semana Santa en Villardompardo, al menos durante 150 años. La duración de dicha cofradía pudo prolongarse como mínimo desde 1623 hasta 1888, y terminó desapareciendo para siempre sin dejar rastro en la memoria de este pueblo.
Tal vez el inicio de su declive fuese una Real Cédula de Carlos III de 1777, que prohibía las procesiones de flagelantes en Semana Santa por el mal espectáculo público que daban. De todas formas en Villardompardo se dejó de hablar de flagelantes desde hacía más de un siglo, pero no podemos afirmar que en 1773 aún no existieran.

FUENTES: - Libro de la Cofradía de la Santa Vera Cruz de Villardompardo 1625.
-Algunas páginas de internet sobre el tema.
-Agradezco la colaboración de Javier Contreras Anguita.

Carlos Ramírez Perea