domingo, 28 de septiembre de 2014

CONVENTO DE LOS CARMELITAS CALZADOS “NUESTRA SEÑORA DE ATOCHA” DE VILLARDOMPARDO. UN PROYECTO FRACASADO.

   Seguramente este largo título os sorprenderá, pero ocurrió en realidad y está perfectamente documentado.
POSIBLE ORIGEN DE LA ERMITA Y DE LA IMAGEN
   Muchas de nuestras tradiciones como: San Antón, San Isidro o incluso nuestro particular Corpus Christi, también se celebran en otros lugares, pero el culto a la Virgen María bajo la advocación de Nuestra Señora de Atocha, es muy escaso, sólo lo he encontrado en Arjany (isla de Mallorca), en Cetina (Zaragoza) donde es su patrona. También es titular de su capilla en La Coruña, en el barrio de "Santo Tomás". La encontramos en la pedanía de Zarahiche (Murcia). Titular de su ermita en Villardompardo (Jaén). Veneradísima en La Paz (Bolivia) en la comarca que se llama precisamente "Atocha", y cuya imagen es copia exacta de la efigie madrileña , y por supuesto en Madrid, como es de todos conocido (al margen tenéis la imagen de Madrid)
Es difícil saber desde cuando se rinde culto a la Virgen de Atocha en Villardompardo.    La referencia más antigua que hemos encontrado de su existencia data de 1585.
Gracias a la tesis doctoral de D. Francisco Juan Martínez Rojas, sabemos que las diferentes diócesis mandaban un informe al Vaticano cada cinco años, en el cual reflejaban las posesiones de la Iglesia en cada una de ellas. En la de aquel año, Villardompardo presentaba cinco ermitas: la perteneciente a la Virgen de Atocha, la de San Roque, San Cristóbal, San Antonio de Padua y San Sebastián, las dos primeras siguen existiendo, las dos siguientes han desaparecido pero sabemos en qué lugar se encontraban, y respecto a la de San Sebastián, no sabíamos en qué lugar se podría situar. Gracias a una de las actas capitulares de enero de 1601, en la cual se dice que se había sacado piedra de la “Hoya Marta y Cantero, junto a San Sebastián”, hemos podido averiguar que “La Hoya Marta” era la zona de las alcantarillas, así que es muy probable que la ermita se encontrase en esos alrededores, en algún lugar alto cercano a un camino. Tiene lógica, porque San Sebastián era el Santo protector de las epidemias, junto con San Roque, y su ermita se solía construir en las entradas de los pueblos.
Una primera hipótesis sobre el origen del nombre de la “Virgen de Atocha” en Villardompardo, siempre anterior a 1585, podría ser que se construyera sobre un paraje donde abundase el esparto. Estos lugares recibían el nombre de “atochar”, y de ahí derivase al nombre de “Atocha”, en este caso la construcción de la ermita y la misma imagen, no tendrían nada que ver con la de Madrid.
Una segunda hipótesis, que creo mucho más probable, es que se hubiese traído una réplica de la imagen madrileña hasta Villardompardo. La razón podría ser la amistad y agradecimiento  del I Conde de Villardompardo (Don Fernando de Torres y Portugal) hacia el monarca Felipe II. Recordemos que éste lo nombró Conde en 1558, asistente en Sevilla desde 1578 a 1583 y posteriormente Virrey del Perú en 1586, a pesar de su avanzada edad. La Virgen de Atocha es la patrona de la Monarquía Española y particularmente los Austrias sintieron gran veneración por ella. Es muy posible que el I Conde de Villardompardo sintiera la misma devoción por la imagen madrileña que la de  su gran amigo Felipe II, quién tantos favores le había hecho. Debido a ello, es probable que Don Fernando decidiera construir una ermita en su pueblo, y traer una réplica de la
imagen allá por la segunda mitad del siglo XVI. También es posible que fuese un regalo del mismo Felipe II a D. Fernando de Torres, y por este motivo construyera la ermita.
También hay una alta probabilidad de que el mismo conde llevase una réplica de la imagen a Lima, que más tarde sería trasladada a Bolivia y hoy es venerada en una población de la región de Atocha (Potosí) en el país boliviano. Debemos tener en cuenta que D. Fernando fue virrey del Perú en la misma época en la que comienza el culto a la Virgen de Atocha en Lima. Aquí tenéis una foto de su ermita en la región de La Atocha boliviana.
FUNDACIÓN DEL CONVENTO DE CARMELITAS CALZADOS “NUESTRA SEÑORA DE ATOCHA” EN VILLARDOMPARDO
 Antes de contar su historia, es necesario explicar brevemente el origen de la Orden de los/as Carmelitas.
La Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo (también llamada Orden de los/as Carmelitas) apareció en el siglo XII cuando un grupo de ermitaños, inspirados por el profeta Elías, se retiraron a vivir al Monte Carmelo (Palestina) y allí constituyeron la Orden. Adoptaron como patrona a la Virgen del Carmen.
En el año 1562 Santa Teresa de Jesús efectuó una reforma en la orden religiosa y fundó el primer convento de Carmelitas Descalzas Convento de San José - en la ciudad de Ávila. Posteriormente, junto con San Juan de la Cruz, fundó el ramo masculino de los Carmelitas Descalzos. Así que a partir de esta fecha la Orden se divide en dos ramas: una la de los/as Carmelitas Descalzos/as (mucho más conocida) y otra la tradicional, que se llamarán “Carmelitas Calzados/as”, que es la que nos interesa en este escrito y que hoy en día es menos conocida, a pesar de ser la tradicional y más antigua. Ambas son órdenes mendicantes, es decir, viven de la caridad de los demás.
Una vez hecha la aclaración, pasaremos a contar su historia en Villardompardo.
Como siempre, un golpe de suerte nos hace descubrir cosas nuevas. Por casualidad, un día encontré colgada en internet, una tesis doctoral escrita por D. Felipe Serrano Estrella, titulada: “Órdenes Mendicantes y Ciudad. El Patrimonio Conventual de Jaén en la Edad Moderna”. Cuál fue mi sorpresa al ver como se hablaba de la fundación de un convento en Villardompardo. Como es normal en este tipo de trabajos, se hace mención al documento del cual se ha sacado dicha información, se trata de un libro escrito por Fray Miguel Rodríguez Carretero, un carmelita de principios del siglo XIX, titulado:” Epytome historial de los  Carmelitas de Andalucía y Murcia”, reeditado en el 2000. Hay poquísimos ejemplares en las bibliotecas públicas de Andalucía (sólo seis), pero tenemos la suerte de encontrarlo en la Biblioteca Pública Provincial de Jaén (antigua Casa de la Cultura). En la foto tenéis su portada.
Fray Miguel nos cuenta en la pag. 220 lo siguiente (transcripción literal):

“FUNDACION DEL CONVENTO DEL VILLAR DE D, PARDO (JAÉN).1606
Recibiose en este Capítulo por Casa y Convento de esta provincia la de Ntra. Sra. de Atocha, fundada en el Villar de D. Pardo, población distante tres leguas de Jaén, a instancias de D. Juan de Torres y Portugal, Conde de aquella Villa; fabricose una buena Yglesia y aderezada casa que antes servía de Hospital. Fue hecha esta fundación sin licencia del Ilmo. Sr. Obispo de Jaén y, aunque los Religiosos y sus Prelados expusieron al Señor Conde fundador, que era indispensable la bendición y permiso del ordinario, les aseguró que el Ilmo. Sr. D. Sancho Dávila, Prelado a la sazón de la Sta. Yglesia de Jaén. La aprobaría y daría por bien hecha. Se engañó dicho Cavallero; se disgustó mucho el Insigne Prelado y fue forzoso para que se aplacara disolver la fundación; se serenó y aplacó disuelta que fue y. sabido con certeza, reconoció Su Ylma. que la religión hacía mal en querer fundar allí, que daría la licencia. Mas no acomodaba en aquella Villa el tal establecimiento”

En la pag. 247, en el capítulo Provincial de Sevilla. 1624, párrafo 199v, nos dice:
“Acabó el definitorio y guardando el P. Provincial en su gobierno, mandó luego que se disolviese el convento de la Villa del Villar D. Pardo respecto de ser muy corta la vivienda, muchas las incomodidades y por haver faltado a lo prometido sus fundadores”

 De todo lo anterior sacamos en claro que allá por el año 1606, el II Conde de Villardompardo, D. Juan de Torres y Portugal, tuvo la brillante idea de fundar un convento de Carmelitas Calzados en Villardompardo. Alojó a los frailes en el hospital (hospedería para peregrinos y transeúntes), situado en la calle Virgen de Atocha y su nombre sería Convento de los Carmelitas Calzados “Nuestra Señora de Atocha”, la estrechez de este local sería uno de los inconvenientes que lo condujo al
fracaso. La congregación ya disponía de una iglesia espaciosa para sus necesidades y el conde hizo una serie de promesas a los frailes que luego no cumpliría; éste fue otro de los motivos del fracaso. No se especifica cuáles serían esas promesas pero es de suponer que se referirían a la construcción de un convento lo suficientemente espacioso para sus necesidades y no el antiguo y estrecho hospital.
En aquella época era muy normal que las casas nobiliarias se embarcaran en estos proyectos. Por ejemplo,  D. Jerónimo de Torres y Portugal (tío de D. Juan de Torres) fundó en Granada un convento de Capuchinos allá por el 1613, pidiendo de antemano la necesaria licencia al arzobispo.
Para la fundación de conventos, era muy normal  utilizar antiguas ermitas donde se veneraba alguna imagen muy popular, y aprovechar dicha circunstancia para construirlo en sus proximidades, dándole al mismo la advocación de la imagen que se veneraba en dicha ermita, de esa forma el éxito del convento estaría asegurado. En Villardompardo se daban todas esas circunstancias. Pero el conde cometió un tremendo error y es que, a pesar de las advertencias de los frailes, cuando intentó llevar a cabo la fundación oficial de la congregación, no contó con la obligada licencia episcopal, así que el enfado del obispo, que en aquellos años era D. Sancho Dávila, fue de tal magnitud que se negó a otorgarla, por lo que el conde se vio obligado a disolver la fundación en espera de que se tranquilizase. Al cabo de poco tiempo el obispo entró en razón y otorgó la licencia para su apertura, no se especifica en qué año lo hizo, pero sí sabemos que los Carmelitas estaban aquí en 1612, ya que se hicieron cargo de la Virgen de Atocha en ese año.
 No podemos averiguar durante cuánto tiempo estuvo instituido el convento de forma legal en Villardompardo, pero como mucho podrían ser 18 años ya que en 1624, desde Sevilla, se dio la orden de que se cerrase definitivamente el de Villardompardo debido a la estrechez de la casa donde se alojaban los frailes y a las promesas incumplidas del conde.
POSIBLES UBICACIONES DEL EDIFICIO 
De todo lo dicho me surgen algunas preguntas: ¿Dónde tendría pensado el conde construir el convento? ¿Sería parte de la plaza? En un principio pensé que podría ser posible, ya que había muchos indicios que así parecían confirmarlo.
En primer lugar, al decir literalmente “fabricose una buena Yglesia” pensé que se construyó para formar parte del convento, de tal forma que una de las entradas estaría destinada a los fieles ajenos a la congregación. Ésta debería ser la del huerto (placituela), porque aquí no habría espacio para construir un gran edificio, puesto que ya existía la calle “las Parras”. En cambio, la puerta de la plaza podría estar reservada a la entrada de frailes desde el convento, que no existía, pero ya tendría el solar reservado y que sería parte de la plaza, aunque no toda, ya que el ayuntamiento tendría reservado el lugar donde está ahora (en el año 1600 se compraron dos casas para su construcción), y lógicamente su fachada tendría que estar orientada hacia una pequeña plaza.
 Otros indicios que me hicieron pensar en la misma idea fueron:


● A  partir de 1575 las actas bautismales están firmadas por el Maestro Civantos, PRIOR de esta iglesia parroquial.
El prior es quién está al frente de un convento de frailes. Dicha acta la podéis leer perfectamente en la foto de arriba, además el bautizado es D. Manuel (por error pusieron D. Francisco y luego lo tacharon), hijo de D. Fernando de Torres y Portugal, I Conde de Villardompardo. En este caso el prior actuó como compadre del recién nacido.
●En 1598 ya aparece como Prior D. Pedro de Torres Gascón, siendo el Conde D. Juan de Torres y Portugal.
●En 1601 un fraile “Fray Fernando de Sierra” es quién bautiza a un niño llamado Andrés, con la licencia del prior que estaba ausente.
●En 1604, el Licenciado Colmenero es quién ocupa el puesto de Prior, y firma el acta del bautizo de una niña llamada Inés María, en este caso D. Juan de Torres fue el compadre (foto de abajo)

●En los estatutos de la Cofradía del Santo Sacramento, redactados en 1565, se dice que la procesión que se celebra en la Octava del Corpus, debe salir por la puerta de la plaza, volver por la calle que llaman de las Parras y entrar por la puerta que hay junto al huerto (en todos los conventos había un huerto para el abastecimiento de los frailes), se refiere a la puerta de la placituela de D. Tomás y el huerto debía ser la misma placituela o parte de ella.
●Por último, muchos entendidos en arte y arquitectura nos dicen que la iglesia de Villardompardo está construida con vocación conventual, es decir, para formar parte de un convento. Estas iglesias se construyeron sobre todo en época renacentista y tenían planta rectangular y nave de cajón (nave única) contrafuertes laterales y sin capillas, dotada de una sola entrada lateral para los fieles ajenos a la comunidad y otra distinta para los frailes de la congregación. A este modelo constructivo responde nuestra iglesia. 
En resumen; en un principio teníamos muchos indicios para creer que la iglesia de Villardompardo estaría diseñada para formar parte del convento que se pretendía construir. Con los argumentos expuestos fuimos a Jaén para consultarlo con D. Francisco Juan Martínez Rojas. Su opinión fue que la idea le parecía muy improbable, ya que hubiera supuesto un grave conflicto entre la diócesis de Jaén y la congregación Carmelita. También vio poco relevante lo del prior y el huerto, ya que era muy normal en las iglesias de la época.
De todas formas no faltaban espacios para construir, como la parcela de un celemín que lindaba con la ermita y que pertenecía a la misma, o el mismo hospital que lindaba por abajo con el ejido del llano, o bien todo el espacio existente entre la ermita de Atocha y el castillo, donde no había nada construido.
CAUSA MÁS PROBABLE DEL FRACASO 
El incumplimiento de las promesas del conde tiene una explicación más fácil. La nobleza no siempre se encontraba en una situación económica solvente. No podemos comparar la nobleza de la Andalucía Occidental, con enormes posesiones agrícolas que les proporcionaban grandes beneficios, con la perteneciente a la Andalucía Oriental, con menos posesiones y muchas veces sustentada por la percepción de impuestos que se remontaban a la Edad Media. Dichos impuestos procedían de artesanos que en muchas ocasiones se resistían a pagarlos. Estas situaciones conducían a continuos pleitos entre la nobleza y los diferentes gremios. Ésta era la situación del II Conde D. Juan de Torres y Portugal. Además su abuelo, D. Fernando, había iniciado la transformación del castillo de Villardompardo en residencia palaciega, y en Jaén  habían comenzado las obras del conocido Palacio de Villardompardo, así que los gastos de la familia habían sido enormes. Prueba de ello fue el pleito que mantuvo D. Juan de Torres con sus dos hermanos: Fernando y Bernardino, que le reclamaban dinero para pagar sus estudios en Alcalá de Henares. Al final se tuvieron que trasladar a Córdoba. Así que la familia tenía grandes problemas económicos para embarcarse en un gran proyecto constructor.
OTRAS REFERENCIAS HISTÓRICAS A LA VIRGEN DE ATOCHA 
La siguiente referencia es del 20 de Mayo de 1612, cuando el II Conde de Villardompardo,  Don Juan de Torres y Portugal, le hace una donación de diez fanegas de trigo.
Otra referencia se remonta al 29 de Junio de 1682, cuando viene al ayuntamiento el juez D. Juan Bravo de Rivera con una carta del señor Conde, por la que se debían tomar todas las medidas necesarias para evitar el “contagio” (entiendo que se trataba de un nuevo brote de peste) en nuestro pueblo. Para ello se ponen guardias en la entrada de la calle Ancha, por donde pasaban los forasteros que venían con sus productos para comerciar en Villardompardo, y en el “postigo” que comunicaba el palacio con la calle del Hospital y ermita de Nuestra Señora de Atocha, donde últimamente se estaban administrando los Santos Sacramentos por encontrarse de obras la iglesia parroquial (es la primera noticia que tenemos de una obra en la iglesia de Villardompardo).
En el Catastro del M. de la Ensenada de 1751, se da una detallada relación de las posesiones de la Virgen de Atocha y del dinero que recibía por el pago de algunos “censos” procedentes de varias personas.
Nuestra Señora de Atocha poseía 30 olivos de 2ª calidad en la zona del Jetal. También un corral
cercado en las inmediaciones de la ermita, con un celemín de extensión. En este corral se construiría el primer cementerio del pueblo en la primera mitad del siglo XIX. Los censos que percibía la Virgen de Atocha procedían de cinco personas, que pagaban por las posesiones que tenían en el pueblo. Percibía por ello unos 90 Reales anuales. Con este dinero se sufragaba el gasto de dos fiestas al año que se hacían en su honor, una el día de la Encarnación y otra en Navidad, además de dos aniversarios.
La antigua imagen, muy probablemente, sería una talla de madera, pero sin saber fecha exacta y antes de la Guerra Civil, ya habría sido sustituida por otra de escayola (foto siguiente) de no muy buena factura, a juzgar por el primer plano que veis. Ésta última fue destruía el 27 de Julio de 1936, junto con otras imágenes de la Iglesia Parroquial. Sólo se pudo conservar el rostrillo y el báculo que Francisco Gay Ortega y Mariana Álvaro Ortega tenían escondidos en su casa. Parece ser que el altar que veis en la foto de una de las páginas anteriores y que estaba construido en madera, fue recuperado por un vecino y lo tuvo guardado en su cámara durante varios años, pero se le ha perdido la pista
La ermita fue abandonada a su suerte, los tejados se derrumbaron y su estado llegó al punto de la ruina total. Estuvo muchos años en esa situación, incluso los niños la utilizaban como lugar de juego, donde entraban y salían a su antojo. El 8 de Septiembre de 1963, Paco Ortega compró la imagen que todos conocemos en la actualidad. Ese mismo día, por la tarde, se organizó una procesión para celebrar su llegada. Muy probablemente la misma persona reconstruiría la ermita, y el matrimonio compuesto por Fernando Gay Moya y Dulcenombre Armenteros Arjona compraron la campana.
A finales de los setenta o principios de los ochenta, Milagros Gay Becerra costeó la media luna que está colocada delante de la imagen, y que fue fabricada en Córdoba.
En la actualidad su fachada ha sido restaurada, pero la calidad de la piedra no parece demasiado buena, sobre todo en la parte superior e izquierda de la misma. También se puede observar como la antigua puerta era rectangular y de mayores dimensiones que la actual, así como diferentes arreglos realizados con ladrillo moderno a principios de los sesenta. A pesar de todo, la actual restauración le ha devuelto el mismo aspecto que debió tener en la antigüedad.
   Todos los años los vecinos/as de Villardompardo siguen venerando a la imagen de Nuestra Señora de Atocha. Durante todo el mes de Mayo se rezan “Las flores” en su ermita, y se finaliza con una misa y procesión en su honor. ¡Qué no se pierda la tradición!
Fuentes Consultadas
●Tesis doctoral escrita por D. Felipe Serrano Estrella, titulada: “Órdenes Mendicantes y Ciudad. El Patrimonio Conventual de Jaén en la Edad Moderna”.
●”Epytome historial de los Carmelitas de Andalucía y Murcia”, reeditado en el 2000. De Fray Miguel Rodríguez Carretero.
● Archivos parroquiales de Villardompardo (primer tomo de bautismos)
● Estatutos de la Cofradía del Santo Sacramento, escritos en 1565.
● Los Torres y Portugal. Del Señorío de Jaén al Virreinato Peruano de Miguel Molina Martínez.
● Muchas personas mayores del pueblo.

                                                                                                            Carlos Ramírez Perea

1 comentario:

juana dijo...

Maravilloso y excelentisimo trabajo; enhorabuena para todo el equipo y gracias por hacernos saber tan valiosa informacion de nuestro amado pueblo