martes, 28 de septiembre de 2021

 CAPÍTULO XIX ACONTECIMIENTOS OCURRIDOS EN VILLARDOMPARDO DESDE 1854 a 1860   

    La Década Moderada, de la que hablamos en el capítulo anterior, acaba en el verano de 1854 con el pronunciamiento militar del General Lepoldo O´Donell y Domingo Dulce en el cuartel de Vicálvaro (La Vicalvarada) y casi inmediatamente se restituye la Milicia Nacional en pueblos y ciudades. La reina Isabel II, desbordada por los acontecimientos, pide a Baldomero Espartero que forme nuevo gobierno, pero éste le exige a la reina algunas condiciones: que convoque Cortes Constituyentes, que su madre María Cristina respondiese a las acusaciones de corrupción, y que la misma Isabel II reconociese públicamente sus errores; la reina así lo aceptó.      

En el pleno del 25 de julio de 1854, en el ayuntamiento de Villardompardo, se dice que la Junta Provisional de la provincia había ordenado la supresión de los derechos de los puertos y contribución de consumos en toda la provincia (bajada de impuestos).  Rápidamente se publican edictos para que los vecinos se pudiesen enterar. Igualmente se convocó al pueblo para que proclamase la Constitución de 1845, que se organice de nuevo la Milicia Nacional y que el ayuntamiento sea nombrado por el pueblo según la ley de 1823, y no por el gobernador.     

A partir de aquí comienza el Bienio Progresista del reinado de Isabel II. Se convocaron elecciones a Cortes Constituyentes en octubre de 1854 y las ganó la “Unión Liberal”. De inmediato comenzaron los debates para redactar la nueva constitución que sustituiría a la de 1845. 

Pronto empezaron las revueltas y manifestaciones obreras (sobre todo en Cataluña) porque el gobierno no cumplía con las promesas pactadas con la reina.     

Una de las leyes de mayor importancia de este periodo fue la “Ley de desamortización general civil y eclesiástica” o “Desamortización de Madoz” (Pascual Madoz era el ministro de hacienda) que fue promulgada el 1 de mayo de 1855. Esta ley permitía la expropiación y venta de todas las tierras que habían poseído los ayuntamientos durante siglos y también las de muchas entidades eclesiásticas, ésta fue la causa de la ruptura de relaciones diplomáticas con el Vaticano.     

Otra de las leyes importantes fue la “Ley de ferrocarriles”, que daba grandes beneficios y privilegios a quienes invirtieran en su construcción.     

Una ley de gran calado fue la “Ley de instrucción pública” que estuvo vigente desde 1855 hasta 1970 (¡115 años!), de la que hablaremos más adelante. Dos de los grandes problemas del periodo fue la crisis de subsistencias y la epidemia de cólera durante los años de 1854-55-56.    

En 1856 siguieron los desórdenes públicos y O’Donnell junto con el general Serrano, conspiraron contra Espartero hasta que éste renunció como presidente a mediados de julio de ese año. La Constitución de 1856, que acababa de redactarse, no se pudo promulgar por lo que es conocida como la Constitución “Non Nata” (no nacida). La Milicia Nacional fue desarmada y los ayuntamientos y diputaciones destituidas, acabando así el Bienio Progresista.  

¿QUÉ NOS CUENTAN LAS ACTAS CAPITULARES DE NUESTRO ARCHIVO? 

AÑO 1855     

El 1 de enero de 1855, se reúnen en las salas capitulares del ayuntamiento de Villardompardo la corporación municipal y los mayores contribuyentes del pueblo, para solicitar al gobernador provincial la necesidad de poner guardas rurales por los daños que se estaban produciendo en el campo, y que no se especifican. Cobrarían cinco reales diarios más el 8% de premio de cobranza (multas) y demás gastos.     

Hasta el 11 de febrero el señor gobernador no da su consentimiento para la creación de dos plazas de guardas rurales. Fueron nombrados interinamente: Cosme Anguita y Antonio Medina. Sus sueldos se pagarían por reparto vecinal con arreglo a la hacienda de cada vecino. Firman el acta de su puño y letra: Antonio de Murcia, Bernardo de Armenteros y José de Rísquez. Firman el acta con una cruz: Pascual de Béjar, Ramón de Béjar, Manuel Jiménez, Manuel Perea, Juan de Alcalá y Francisco Antonio Gómez López. El secretario era José Loynaz.

El 8 de marzo se comunica desde la diputación que a esta provincia le corresponden, en el reparto de la quinta para el presente año, 507 soldados para el reemplazo del ejército.  

¿CÓMO SE RECLUTABAN LOS SOLDADOS EN ESTA ÉPOCA? 

El proceso era complicado y a la vez muy injusto para las familias más humildes. En primer lugar se elaboraba en cada pueblo un padrón municipal en el mes de enero. Posteriormente se enviaba desde las Cortes el número de soldados que correspondía a cada provincia según su población (507 en este año para Jaén), y desde la Diputación se informaba a cada pueblo el cupo de soldados que le correspondía atendiendo al padrón elaborado en enero. A Villardompardo le solían corresponder de 4 a 7 soldados. Seguidamente se redactaba una lista con todos los mozos comprendidos entre 18 años cumplidos y 25 sin cumplir, y de esa lista se sorteaba el primer domingo de abril, los quintos que deberían ir al servicio militar. Lógicamente los mozos repetían sorteo todos los años desde los 18 hasta cumplir los 25, así que la posibilidad de que te tocara algún año era muy alta. Muchos mozos de otros lugares viajaban al extranjero durante esos años para eludir el sorteo, o incluso se hacían marineros que también les permitía librarse.     

Había varias formas de eludir aquella penosa mili, ya que te podía tocar a Cuba, Puerto Rico o Filipinas. Quedaban exentos los que medían menos de 1,37 m, los inútiles, los hijos de viudas o padres indigentes, los huérfanos con hermanos menores…y lo que era peor, ¡pagando!. Esto último provocaba una enorme brecha y recelos entre ricos y pobres, y más en los pueblos donde se conocían todos. La familia podía pagar a un sustituto que fuera a la mili en lugar de su hijo, por una cantidad que rondaba entre los 2000 y 5000 reales según el año. Otra forma de librarse era por redención, es decir, el hijo no iba a la mili pero sin poner un sustituto, esto último salía por unos 6000 reales. Había familias que pagaban estas cantidades tranquilamente, otras pedían préstamos, y las más humildes no tenían más remedio que aguantarse. En Villardompardo no se informa si hubo soldados que se libraron por alguno de esos métodos, de todas formas eran cantidades muy altas incluso para los más adinerados del pueblo.     

El 18 de marzo se envía una circular para los cupos del impuesto al consumo, serían: 450 reales por el vino, 350 por el aguardiente, 888 por el aceite, por el jabón 138 y por el grano 1000. Se decide que todos los arrendamientos de los diferentes ramos deben estar subastados para el día 23 del presente mes en primera sesión, o para el 26 en la segunda. Aclaración: para poder vender estos productos, cada año se subastaba en el ayuntamiento el derecho a su venta, como por ejemplo ahora se hace con el bar de la piscina. De este modo, sólo una persona tenía derecho a vender vino, aguardiente… previo pago al ayuntamiento.     

El 20 de mayo de 1855, el ayuntamiento pasa de “puntillas” por uno de los acontecimientos económicos más importantes del siglo XIX,

“La ley de Desamortización de Pascual Madoz” (foto), que afectaría a tierras baldías, de realengo, comunales (dehesas y pastos no cultivables), y propios (tierras del ayuntamiento que se arrendaban a los vecinos para sembrarlas). Dichas tierras, que durante siglos habían pertenecido al pueblo, a partir de ahora se podían vender mediante subasta o venta directa a particulares.     

 El 27 de mayo se comunica al gobernador la necesidad de despedir como médico del pueblo a D. José Dagnino por las faltas que había cometido (no se mencionan, pero posiblemente por su actitud ante la epidemia de cólera). Durante un mes se recibirán las solicitudes de todos aquellos facultativos que quieran ocupar la vacante.     A primeros de junio se vuelve a hablar de la Ley de la Desamortización, se dice que se guarden los boletines 63 y 65, que es donde viene impresa, para ser consultados. 

En noviembre tenemos la única referencia a la epidemia de cólera, ya que el señor prior D. Diego José Cano, solicita que se le haga un certificado desde el ayuntamiento por su conducta y atención a los enfermos de esta villa afectados de Cólera morbo, a lo que el consistorio accede. La gran epidemia de Cólera afectó a toda la península durante 1854-55. No sabemos los fallecidos en este pueblo, sólo que el índice de mortalidad es del 24% cuando no hay tratamiento, y por aquellos tiempos no lo había.     

El 24 de diciembre de 1855 aparece esta noticia en el Diario “La España” de Madrid: La Guardia Civil sorprendió a una partida de bandoleros en un cortijo del término de Villardompardo del que no se especifica su nombre. Iban bien armados y con buenos caballos. Tres

de ellos resultaron muertos y dos escaparon. En esta época la situación era muy preocupante en los caminos por el aumento del bandolerismo. 

AÑO 1856  

    El 6 de enero se reúnen los mismos componentes de la corporación del año anterior para elaborar un padrón municipal (para las quintas), además de leer los boletines que han llegado al ayuntamiento y darse por enterados de todo lo que viene en ellos.     

En abril se forma en Villardompardo la Junta de beneficiencia atendiendo a la orden del señor gobernador. La compondrían el señor alcalde, el cura párroco, y además:  D. José de Rísquez y D. Pascual Béjar por parte del ayuntamiento, y como ciudadanos particulares: D. Fernando de Torres y D. Juan de Moya. También en este mes se ordena desde la Diputación que se le paguen los atrasos al que fue médico de la villa D. José Dagnino, además, el 4 de mayo se ordena desde la diputación el aumento de renta que debería recibir el médico cirujano de esta villa. También se ordena el nombramiento de guardas del campo, pero en este caso no se dan nombres.          

Desde el 1 de junio aparecen actas con letra diferente (más difícil de entender) y firmadas por Salvador González. Pero no es hasta el 15 de junio cuando se dice que el anterior secretario D. José Loynaz renuncia a su puesto y se nombra de forma interina a D. Pedro Ortiz de Torredonjimeno, comunicándole al señor gobernador la existencia de esta plaza vacante para que ordenase su ocupación.     

El 15 de junio se dice que D. Francisco de Paula Jiménez solicita la plaza vacante de médico de esta villa. Dice este señor traer, en los casos de emergencia, a un profesor especialista. Desde el ayuntamiento se le advierte de que la dotación que recibirá es “corta” y que los pobres no pagan la “iguala” (una especie de sello para ser atendidos).     

Ese mismo día se expide un certificado de buena conducta a D. José Loynaz quien fue secretario del ayuntamiento de esta villa. La corporación municipal queda altamente satisfecha de su labor, con una conducta moral y política irreprochable, librando al cuerpo municipal de “infinitas humillaciones y plantones que ha sufrido esta municipalidad” durante su estancia, dando muestras de afección inequívoca al sistema. Por todo ello, fue nombrado Teniente Capitán de la Compañía de Nacionales de esta villa que es dependiente del Batallón de Arjona (entiendo que se refiere a la Milicia Nacional).     

El 29 de junio D. Fernando de Torres pide su cese como Comandante de la Milicia Nacional de esta villa por trasladar su domicilio a Jaén, antes debe entregar el inventario de las armas de dicha milicia al sargento Francisco Medina Moya.     

Ese mismo día, María Dolores Ortega pide a la corporación municipal se le conceda nivelar una pared defectuosa que tenía en su corralón, en la C/ la Plaza frente a la Tercia, dejando terreno disponible a la calle. 

EL BIENIO MODERADO Y LOS GOBIERNOS DE LA UNIÓN LIBERAL (1856-1863)

    En julio de 1856 acaba el Bienio Progresista y O’Donell restaura la Constitución de 1845. Durante el bienio (1856-1858) se suceden varios presidentes moderados, debido a la propia inestabilidad que existía entre ellos mismos. Hasta que en las elecciones a Cortes del 20 de septiembre de 1858 ganó la Unión Liberal, que gobernará de forma bastante estable hasta 1863.     

 La Unión Liberal fue un partido fundado en 1854 y se disolvió en 1874. No tenía una ideología concreta, se podría definir como un liberalismo moderado y monárquico; un partido más “práctico” que ideológico ya que buscaba la concordia y estabilidad después de tantos


golpes de estado, revoluciones y cambios de gobierno. A este partido pertenecieron personajes tan importantes como O’Donell, el general Serrano, Prim o Cánovas del Castillo. Estos acontecimientos se ven claramente reflejados en las actas capitulares.      

A continuación veremos sus consecuencias en Villardompardo, y el gran protagonismo que toma el Gobernador Provincial en los ayuntamientos, ya que el nombramiento de alcaldes y concejales, además de otras decisiones importantes, pasarán por su mano. 

    El 10 de agosto de 1856 se reúne la corporación municipal para ordenar la recogida de armas de la Milicia Nacional ya que fue disuelta en el plazo de 48 horas, según se ordenaba en los boletines 86 y 87.     

El 21 de septiembre se pide un listado nominal de todos los concejales que ocupaban este ayuntamiento en julio de 1854 (antes del Bienio Progresista) y también de los efectos (armas e indumentaria) que hubiera de la disuelta Milicia Nacional.     

En octubre se dice por primera vez que D. Antonio de Murcia es el alcalde constitucional (se refiere a la Constitución de 1845)         

El Real Decreto del 14 de octubre de 1856 suprime la Ley de Desamortización del 1 de mayo de 1855. No sabemos si al ayuntamiento de Villardompardo le dio tiempo a subastar alguna parcela en este corto período de tiempo, de todas formas, el 1 de octubre de 1858, con la llegada de la Unión Liberal, se restablece la Ley de Desamortización que permanecerá en vigor hasta 1924.     

El 24 de noviembre de 1856, toma posesión el nuevo ayuntamiento de Villardompardo, teóricamente afín al nuevo gobierno moderado. La dificultad de la letra hace difícil identificar los nombres y cargos: Alcalde: Francisco Medina Rísquez Teniente alcalde: D. Juan José Hernández Regidores: Pedro Becerra Murcia, Fernando (o Francisco) Medina Moya, Francisco Fernández Rísquez, José María? Fernández.      

El 30 de noviembre se nombran todos los demás cargos del ayuntamiento: bulero, apreciador, comisión de enseñanza primaria, y síndico a D. Pedro Becerra Murcia.     

El 7 de diciembre de 1856 se hace una reforma importante en el presupuesto del ayuntamiento, ya que desde hacía un tiempo el secretario (Ramón Ortiz) debería cobrar tres mil reales anuales, pero dijo comprometerse a servir este ayuntamiento por 2200 reales desde enero del año entrante. El secretario dejó como fianza dos o tres cuerdas de estacas en las Piedras de la Rata que había heredado de su difunta madre. 

AÑO DE 1857 

    A primeros de febrero se comenta sobre el estado deplorable en que se encontraba la población por la escasez de grano y la carestía del pan. De esta situación ya se había informado al señor gobernador el día 20 del mes pasado. Se decretó la situación como desesperada para que el gobernador autorice algún remedio. La ayuda llegará en abril.     

El 15 de febrero se dice en la reunión de cabildo, no olvidarse de informar sobre los molinos aceiteros de la localidad, supongo que al gobernador civil. También en ese mismo día Ildefonso de Zafra solicita al ayuntamiento que se le conceda un poco de terreno comunal en el Ejido del Llano para hacer una era y sacar mieses. En todo lo que va de año firma como secretario D. Ramón Ortiz.     

El 22 de marzo de 1857 se habla de las listas electorales que han de servir para la elección de diputados a Cortes. Dichas listas se expondrán al público para que los vecinos sepan quienes tienen derecho a sufragio, a los cuales se les dará su respectivo expediente para poder emitir su voto.      

Por fin, a finales de abril se recibe la orden de traer de la capital 100 fanegas de trigo para abastecer al vecindario que estaba pasando
necesidad.     

El día 4 de octubre también hubo reunión de cabildo, lo que me da a entender que aún no se habían instituido las fiestas patronales, ya que ese día es el de San Francisco de Asís y hubiese sido festivo en la localidad. 

    El 1 de noviembre?? se recibe en el ayuntamiento la noticia del feliz alumbramiento de la reina, había nacido un príncipe, el que luego sería Alfonso XII. Por este motivo hubo en Villardompardo repique general de campanas, alumbrado de calles y un solemne Te Deum en acción de gracias por tan fausto acontecimiento. En esta fecha debe haber un error porque Alfonso XII nació el 28 de noviembre, así que el secretario pudo equivocarse y donde pone 1 de noviembre, debería poner 1 de diciembre. (foto de Alfonso XII)     


El 29 de noviembre se dice que en el boletín número 137 viene la orden sobre enajenación de bienes de propios o comunes. Esto significaba que el ayuntamiento ya podía vender, subastar o ceder las tierras que desde hacía siglos pertenecían al municipio.     Villardompardo experimenta durante estos años, y los siguientes, un rápido aumento de su población. Contaba en este año de 1857 con 888 habitantes y 241 hogares (familias) así que la media por hogar era de 3,68 personas. Todo esto se ve reflejado en un aumento en la petición de solares para construir casas, ya que a partir de ahora el ayuntamiento es libre para ceder solares, como veremos más adelante. 

LEY MOYANO DE EDUCACION 

Esta ley fue impulsada por Claudio Moyano en 1857 (Ley de Instrucción Pública del 9 de septiembre de 1857), con ella se intentó mejorar el deplorable estado de la educación en España, siendo uno de los países europeos con mayor tasa de analfabetismo. Esta Ley incorporó buena parte de otra anterior de 1855. Permaneció vigente más de 100 años. La ley organizó la educación en tres niveles: 

- Enseñanza Primaria, obligatoria desde los 6 a 9 años y gratuita para los que no pudieran pagarla. Dependía de los municipios o de la iniciativa privada. De ahí que muchos de nuestros mayores estuvieran tan poco tiempo en la escuela y apenas aprendieran a leer, escribir y las “cuatro reglas”

 - Enseñanza Media, se abrieron institutos y Escuelas de Magisterio (Normales) en las capitales de provincia, además de permitir esta enseñanza en colegios religiosos.

 - La enseñanza superior o universitaria dependía del estado.     

Esta ley, con sus lógicas reformas como la de 1964 que ampliaba la obligatoriedad hasta los 14 años, siguió vigente hasta entrada la década de los 70 del siglo XX. La Ley Moyano fue sustituida definitivamente por la Ley General de Educación de 1970. Recuerdo que en Villardompardo no compramos los libros de EGB hasta el curso 1972/73 

AÑO DE 1858 

    A partir de este año, no se hace referencia a la lectura de tantos boletines y se hace más hincapié en los acontecimientos ocurridos en el pueblo.     

El 5 de enero se reúne la corporación municipal para nombrar todos los cargos del ayuntamiento, no se dan nombres, sólo el del alcalde que era D. José de Rísquez. Además del alcalde, el acta la firman de su puño y letra: Pedro Becerra (teniente alcalde), Juan José Hernández, Francisco Medina Moya y Juan Francisco Serrano. Con una cruz firman: Francisco Medina Ortega, Juan Peragón y José María Fernández, que serían los seis concejales en total. Por último, firma Ramón Ortiz como secretario.     

En la sesión del 2 de febrero se dice que está presente D. Tiburcio Vargas, prior de esta Iglesia Parroquial. En esta sesión se procede al alistamiento de mozos para el ejército. Para ello se tomaron los nombres de todos los mozos ayudados del padrón general. La edad de cada uno se comparó con lo que aparecía en los libros parroquiales, ya que por entonces no había registro civil de nacimientos ni defunciones en los juzgados municipales, de ahí la presencia del prior. Los mozos seleccionados fueron cuatro. No se dice nada de si alguien pagó para no ir al servicio militar. Fueron: Francisco Calvache Rísquez, hijo de Francisco y María. Pedro Becerra Gay, hijo de Pedro y Sebastiana. Felipe Mozas Gay, hijo de Bernardo y Antonia. Pedro Gay Cámara, hijo de Juan y María     

El 20 de febrero se reúne la corporación municipal para nombrar la Junta Pericial cuyo fin sería cobrar la contribución por inmuebles, cultivos y ganadería. Dicha junta debería estar formada por los mayores contribuyentes, y su número sería igual a la mitad de individuos que constituían la corporación municipal. Salieron elegidos: D. José Uribe, Pascual de Béjar, Antonio de Murcia el Mayor y Francisco García. Como suplentes a dicha junta se nombró a Juan Gay Valenzuela y Juan García Ortega.     

El 17 de marzo, el secretario del ayuntamiento D. Ramón Ortiz, presenta su dimisión al cargo por enfermedad grave. El ayuntamiento nombra como secretario interino a D. Amando Aguilera.     

En el mes de mayo se comprueban todas las instancias presentadas para ocupar el cargo definitivo de secretario. Analizadas las circunstancias y méritos de cada uno, se nombra como secretario al mismo D. Amando de Aguilera, que ya ocupaba el cargo como

interino. Sus actas se entienden muy bien y están perfectamente redactadas, pero dejó muchas sin firmar por los miembros del ayuntamiento y por él mismo.      

El 26 de mayo se hace de nuevo referencia a la desamortización, al decir que este ayuntamiento no cobraba censos de propios ya que habían sido redimidos por la ley de la desamortización. Dicho de otra manera, el ayuntamiento ya no recibía dinero de los arrendamientos de las tierras municipales ya que habían dejado de serlo por dicha ley. Pero como después veremos, se vuelve a hacer referencia a su cobro.     

Durante el mes de junio, Antonio de Murcia y Vicente Armenteros solicitan al ayuntamiento que se les permita registrar varias cabezas de ganado lanar para el consumo de carne de los vecinos, al precio de un real la libra (real: cuarta parte de una peseta; libra: según un real


decreto de 1852, equivalía a 469 gramos). En el ayuntamiento se les dice que los criadores Francisco y Antonio Calvache ya habían registrado cuatrocientas cabezas de dicho ganado para el consumo del pueblo, así que hasta que este número de cabezas no se acabara, no podrían poner en venta las suyas.     

El 7 de julio se procede al sorteo de la mitad de los miembros del ayuntamiento que deben continuar en el siguiente bienio y los que deben cesar. El resultado fue el siguiente: Juan Paragón, Francisco Medina Ortega, Pedro Becerra y Francisco Serrano, seguirán en la corporación; José de Rísquez, Francisco Moya, Juan José Hernández y José María Fernández, cesarán.     

El 19 de agosto se renueva el contrato del médico del pueblo D. Francisco Morales. Para ello se reúnen los mayores contribuyentes y se decide prorrogar el contrato durante un año más (todo el año de 1859). Cobrará 200 ducados anuales (2200 reales), sacados de bienes de propios y pagados por trimestres, además de las igualas que D. Francisco cobre del vecindario. No podrá ausentarse del pueblo más de 48 horas, a no ser que deje a un sustituto costeado por él mismo.     

A finales de agosto, un tal Miguel de Zafra había agraviado a la corporación municipal (no se dice el motivo), así que se reúnen para decidir si se querellan contra él ya que sentían ultrajado su honor. No se deja muy claro si la querella se llevó a trámite, ya que uno de los concejales, Francisco Serrano, dice ser hermano suyo, pero el apellido no coincide.     

El 2 de septiembre se informa de que no quedan fondos en el ayuntamiento para los gastos de esta municipalidad. Para cubrir el déficit se necesita la aprobación del Ministerio de la Gobernación que no dará contestación hasta finales de octubre o primeros de noviembre. Por dicho motivo habría que pedir un total de 9992 reales al vecindario. La Junta Pericial del ayuntamiento se encargará de recaudar el dinero con arreglo a la riqueza de cada vecino. 

PETICIÓN DE LOS PRIMEROS SOLARES PARA HACER CASAS 

  La ley de Desamortización entra de nuevo en vigor y el ayuntamiento comienza a conceder gratuitamente terrenos de propios a los vecinos para construir sus casas.  

El 16 de septiembre, Francisco Medina Murcia pide al ayuntamiento un rincón que había detrás del corral de su casa situada en la plaza,
Juan Peragón y Pedro Mozas piden terreno suficiente para edificar dos casas en la calle Arrabal (calle larga). Al primero se le concede el rincón que pedía en la calle “la Plaza”, a Juan Peragón un solar de diez varas de frente (fachada) y a Mozas otro de ocho varas de frente. 

AÑO DE 1859 

    El 9 de enero de 1859 se compone el nuevo ayuntamiento. Se reúnen en la sala capitular los concejales que cesan y los que permanecerán en la corporación, que son: Juan Paragón, Francisco Medina Ortega, Pedro Becerra y Francisco Serrano. Los que cesan dejan su puesto a los que entran nuevos, que fueron: Bernardo Armenteros (Teniente-alcalde), Francisco Medina Murcia (5º concejal) y Manuel González (6º concejal).  Aunque a José de Risquez le correspondía cesar, fue reelegido alcalde, así que entró a formar parte de nuevo en la corporación, ya que lo permitía la ley.    

 A lo largo de este mes de enero se nombra a Francisco Medina Murcia como Regidor Síndico. También se fijan los lunes y jueves como días de reunión del ayuntamiento. El depositario de fondos municipales será Juan de Dios Rodríguez, con una dotación de seiscientos reales anuales, y el depositario del Pósito Bernardo Armenteros. La comisión de Instrucción pública (de escuelas) estaría formada por dos vocales ya nombrados y se añade a Juan Benigno Morillas.    

 El 2 de febrero se nombran a siete mozos de reemplazo con ayuda del padrón municipal y los libros de bautismo de la iglesia, fueron: Pedro Mozas Amor, Manuel Hernández Rísquez, José Rísquez Medina, José García Perea, Manuel González Calahorro, Manuel Alcalá Higuero y Manuel Gay Zafra.     

En febrero y marzo se siguen nombrando cargos del ayuntamiento: depositario del pósito a Francisco Medina Murcia, y los encargados de conservar las llaves serían Francisco Serrano y Juan Peragón. Se nombraron como peritos para cobrar la contribución a Juan de Dios Rodríguez, Miguel de Ortega Torres, Miguel de Zafra y Alonso Medina. Como suplentes a Juan Delgado y Francisco de la Cruz Armenteros.    

 El 11 de julio D. Fernando de Torres pide, mediante una solicitud, ser vecino de  Villardompardo ya que era en este término donde tenía todo su caudal. Al mismo tiempo presenta un certificado de baja como vecino de la ciudad de Jaén, así que es admitido y se ordena sea incluido en el padrón municipal.     

En el mes de julio se da la orden del alistamiento de mozos para el ejército, se hace confrontando el padrón municipal con los libros parroquiales. Son alistados: Agustín Rodríguez Fernández, Francisco Medina Morillas, Antonio Armenteros, Francisco María Fernández Rodríguez y Juan Domínguez Serrano.     

A finales de julio se da la orden de reintegrar el trigo al pósito. Debemos tener en cuenta que ya se había sacado todo el trigo en las eras y había que devolver al pósito todo el que se había prestado anteriormente a los labradores.      

SOBRE EL FERROCARRIL 

    La última sesión de este año se celebra el 7 de noviembre y es muy curiosa porque trata sobre el ferrocarril. En la reunión de ese día, todos los miembros de la corporación municipal manifiestan la ventaja de las vías de ferrocarril para los pueblos y la agricultura, pero esta localidad cuenta con pocos recursos para cubrir sus cargas municipales. De todas formas, se decide que la mitad de una de las partidas con las que contaba este ayuntamiento para 1860, como era el producto de los censos redimidos, serían destinadas al ferrocarril. Procurarían que para los años siguientes todo ese ingreso fuese a la construcción de tan magna empresa. 

AÑO DE 1860 

    Según el INE, Villardompardo contaba en este año con 992 habitantes y 282 hogares. La media por hogar era de 3,51 personas. En tan solo tres años el pueblo experimenta un aumento de 104 habitantes.     

El 31 de enero se celebra otra sesión importante sobre ferrocarriles. Se reúne en sesión extraordinaria toda la corporación municipal y los mayores contribuyentes del pueblo (se dan todos los nombres) para atender una circular del señor gobernador de la provincia sobre la gestión de los ferrocarriles en construcción. El señor alcalde, D. José de

Rísquez, hace tres proposiciones para ser debatidas: 
1.-Se pedirá autorización al gobierno de su Majestad para destinar la tercera parte de los bienes de propios de esta villa (dinero del arrendamiento de las tierras del ayuntamiento) a subvencionar la construcción de los ferrocarriles de la provincia. 
2.- Invertir las dos terceras partes de los bienes de propios en Títulos al portador y de esta forma participar en el capital de las empresas constructoras del ferrocarril. 
3.- Parte de esas dos terceras partes deben destinarse a comprar directamente acciones de las empresas. Seguidamente se votaron las tres proposiciones por separado y todas salieron aprobadas.    
El 25 de abril se reúne la corporación para hablar del mal estado en que se encuentra el puente del camino de Torredonjimeno por las riadas (se refiere al Puente el Villar) que han destruido toda la “cortina” (no sé a qué se refiere) y parte de sus pretiles. Se decide hablar al señor gobernador por si se dispone de una partida presupuestada para imprevistos. 

COMIENZAN LOS TRÁMITES PARA CONSTRUIR UN NUEVO CEMENTERIO 

    El 23 de agosto se reúnen los señores de la corporación municipal para hablar sobre el estado del expediente del cementerio. Sería necesario comunicarse de nuevo con el señor gobernador para manifestarle la imposibilidad de sepultar a los cadáveres por no haber terreno para abrir nuevas sepulturas, y el ayuntamiento se encuentra en el compromiso de no saber qué hacer cuando ocurra una defunción. El cementerio del que se habla es el de la Virgen de Atocha. Como veremos en el siguiente capítulo, hasta enero del año siguiente no se

vuelve a hablar del problema.      

El 20 de septiembre, Ildefonso de Zafra y Antonio Murcia piden a la corporación la concesión de terrenos para edificar casas en el ejido del Pilar y contiguo a la población. Según las atribuciones del artículo 74 de la Ley Municipal vigente, y considerando que el terreno solicitado es urbano y la municipalidad está autorizada para cederlo a los vecinos para construir edificios, acordó aceptar la solicitud, concediendo a Ildefonso de Zafra y Antonio de Murcia el sitio que les interesó. La extensión era de 36 varas de longitud con la anchura que les conceda la línea recta que ha de formar con la casa de Juan Arjona. Se nombran otras casas con las que debería alindar. Se hace mucho hincapié en que la calle nueva que se debe construir fuese totalmente recta y también se dice que para finales del año que viene (1861) las paredes de las casas nuevas deben tener cierta altura para que ya vayan trazando la calle, siempre con la vigilancia del ayuntamiento.     

Se ve que en estos años el crecimiento del pueblo fue importante y se cuidó del buen trazado de las nuevas calles, cosa que paradójicamente no se ha hecho en épocas más recientes.     

El 22 de noviembre se redacta la última acta de este año, el señor gobernador da la orden para que se reparta el trigo del pósito a los vecinos para la sementera. Acabamos el año 1860 y en el siguiente capítulo continuaremos con una nueva década. 

FUENTES CONSULTADAS

- Actas Capitulares de esos años. Archivo municipal del Ayuntamiento de Villardompardo. 

- Libros y algunas páginas web sobre la Historia de España. 

Carlos Ramírez Perea  (Cronista Oficial de Villardompardo)

 

HACE UN SIGLO QUE MILES DE SOLDADOS, ENTRE ELLOS TRES VECINOS DE VILLARDOMPARDO, CAYERON VÍCTIMAS DE LAS TRIBUS RIFEÑAS (MARRUECOS) EN EL CONOCIDO COMO “DESASTRE DE ANNUAL” 

    Todo comenzó cuando el general español Manuel Fernández Silvestre, se desplazó con sus tropas desde Melilla hasta la Bahía de Alhucemas. Su intención era tomar esa estratégica plaza con la idea de controlar todo el Protectorado Español de Marruecos (parte norte del país, también conocida como “El Rif”). Pero una vez tomada la llanura de Annual, a 30 km de Alhucemas y 60 de Melilla, fueron sorprendidos por el líder rifeño Abdelkrim o Abd el-Krim que había conseguido reunir a todas las tribus de la zona (las tribus también eran conocidas como Cabilas). Entre el 22 de julio y el 9 de agosto de 1921, el ejército español huyó de forma desorganizada de vuelta a Melilla. Víctimas de la sed, el calor, la desorganización y los ataques de Abdelkrim, murieron entre 8000 y 13000 soldados. Los fortines (llamados blocaos), que el ejército español había ido construyendo en su avance, fueron sitiados por los rifeños, y los soldados españoles acantonados en ellos, fueron ejecutados e incluso cruelmente mutilados después de haberse rendido. El ejército español estaba formado por soldados de reemplazo cuyas familias no pudieron pagar para librarlos de la mili, y también por componentes marroquíes que desertaron al comenzar el ataque y se pasaron con Abdelkrim. Estaban mal armados, mal vestidos y calzados (andaban con alpargatas) culpa de la corrupción de algunos altos cargos del ejército y la pobreza de la época. Para colmo de males, falló hasta el abastecimiento de agua en pleno verano marroquí.

    Abd el-Krim consiguió fundar una república en el Rif que duró desde 1921 a 1926, independiente de España y Marruecos, pero toda su aventura acabó con el Desembarco francés y español de Alhucemas en 1926.

    No sabemos en qué circunstancias y en qué lugar exacto murieron cada uno de los tres soldados de Villardompardo: Cecilio, Manuel y Pedro. Según aparece en la placa que el ayuntamiento grabó en su honor diez años más tarde, los tres murieron en el Sector de Meserat, lugar situado entre Annual y Melilla pero que no hemos conseguido localizar con exactitud. Las familias recibieron la fatal noticia de sus muertes, pero tampoco se les comunicó el lugar en el que fueron enterrados. Seguramente en una fosa común después de permanecer sus cadáveres abandonados en el campo durante días o meses. La muerte de estos tres jóvenes, de apenas 21 años cumplidos y realizando el servicio militar, debió causar un gran impacto en nuestro pueblo. Sus datos personales son los siguientes:

-          Cecilio Rísquez García nació el 23 de marzo de 1900 y era hijo de Francisco Rísquez Fernández y Antonia García Gómez, residentes en la calle “La Plaza” (foto izquierda)

-          Manuel Mozas Alcalá nació el 9 de julio de 1900 y era hijo de Bernardo Mozas Ruiz y Ambrosia Alcalá Gay, residentes en la calle “Atocha” (no hemos encontrado foto)

-          Pedro Manuel Delgado Rodríguez nació el 26 de junio de 1900 y era hijo de Antero Delgado Calvache y Ana Rodríguez Anguita, residentes en la calle “Nueva” (2ª foto)

Valga este breve escrito, cien años después, como un pequeño homenaje hacia ellos. D.E.P allá donde reposen sus restos.                                                   

          Carlos Ramírez Perea                                                                                                                       

      (Cronista Oficial de Villardompardo)



 

 

 

 

UNOS ALMERIENSES QUE, DESPUÉS DE PASAR POR AMÉRICA, SE ESTABLECIERON EN VILLARDOMPARDO

 

La familia “Cerrillo” es originaria de Arboleas, un pueblo almeriense que actualmente supera los 4500 habitantes y se sitúa en el valle del río Almanzora. Hace más de un siglo, el río se desbordó en varias ocasiones y causó daños importantes en las tierras que dicha familia poseía en sus orillas, así que muchos de los hijos, ocho en total, se vieron obligados a buscarse la vida por diferentes lugares de España y del mundo. Uno de los hermanos, llamado Juan, emigró con su primo José Ramón a Francia, trabajando los dos en una compañía que hacía trabajos viales (carreteras y ferrocarriles) en dicho país y en Marruecos. La compañía se traslada a Argentina, y allá que se fueron los dos primos para trabajar en el tendido ferroviario de la Patagonia y Uruguay. Posteriormente, Juan fue contratado como barrenero por un empresario catalán afincado allí. Tras ver el buen trabajo que realizaba, dicho empresario le propuso explotar una mina de cuarzo cerca de Montevideo.

    La estabilidad europea estaba revuelta y se acercaba la Gran Guerra de 1914, así que el padre de Juan,
residente en Almería, decide mandar para América a otros de sus dos hijos: Antonio (que contaba con sólo 15 años) y Alfonso, temiendo que fueran llamados a filas y metidos en la guerra, aunque luego España no se vio involucrada en la contienda. En esta ocasión ambos embarcaron desde Francia en 1912.

    Antonio y Alfonso volvieron a España en una ocasión, con su padre ya fallecido. Juan, el hermano mayor, no volvió, llegó a casarse y se estableció en Uruguay donde tuvo diez hijos. Allí viven sus descendientes que tras estudiar diferentes carreras disfrutan actualmente de una cómoda posición.

    Las cosas seguían mal en España, así que decidieron volver a América saliendo esta vez desde el puerto de Cádiz. En esta ocasión Alfonso tenía 35 años y ya estaba casado (según se aprecia en el documento de la foto) y Antonio era menor que él y permanecía aún soltero. Llegaron a Nueva York el 16 de noviembre de 1923 y debieron estar en América pocos años trabajando en carreteras y ferrocarriles, porque en 1926 ya se encontraban los dos en España trabajando en la carretera de la Virgen de la Cabeza y viviendo de alquiler en una casa de Escañuela. Con sus ahorros compraron en 1927 el cortijo de “Hilario”, en el término de Torredelcampo, con unas veinte fanegas de tierra, y que luego sería conocido como el cortijo de los de “Almería”. Allí pasaron la Guerra Civil de una forma relativamente cómoda, incluso ayudaron a familias del pueblo que estaban pasando necesidad. Los dos hermanos terminaron estableciéndose en Villardompardo. Alfonso compró una casa de Ramón Prados situada en la C/ Los Molinos, donde hace algunos años se situó el “Bar Cerrillo”, y Antonio la casa de la calle Arjona. Alfonso tuvo un solo hijo llamado Antonio, que regentó el bodegón de la calle “Larga”, y cuyos hijos son Alfonso y Nati. Antonio también tuvo un solo hijo llamado Antonio, que se dedicó al campo, y sus hijos son Isabel, Manuela y Antonio.

Gracias a Alfonso Cerrillo, Inmaculada Serrano y Rubén (Uruguay) por esta curiosa historia.

 

                                                                                                        Carlos Ramírez Perea