martes, 27 de septiembre de 2016

FOTOS DE LAS CONTRAPORTADAS DEL PROGRAMA DE LAS FIESTAS PATRONALES. VILLARDOMPARDO OCTUBRE DE 2016



Inauguración del pavimento de la calle larga por el Gobernador D. Juan Manuel Pardo Gayoso, posiblemente en el verano de 1963. Están situados  algo más arriba de la esquina con la calle Pajarejos. Podemos ver de izquierda a derecha (sólo algunos): Emilio (inspector), justo detrás de él que apenas se ve, Antonio el sereno. Detrás del hombro derecho del gobernador está Juan Torres y tras él, el Cabo Ortiz. Detrás del hombro izquierdo está D. Miguel (alcalde y médico del Villar) y tras él, un señor bajito que podría ser Alfredo Gutiérrez. El señor alto con gafas de sol de la derecha podría ser D. Pedro (maestro). La chica con blusa blanca es Loli Calvache (hija del alguacil) y detrás de ella D. Francisco, el cura. Identificados por Maruja Béjar. Prestada por: Anónimo.

ANTIGUA VIRGEN DEL ROSARIO DE LA IGLESIA DE VILLARDOMPARDO





Esta imagen corresponde a la Virgen del Rosario que se compró después de la Guerra Civil para la iglesia de Villardompardo. Era una talla de madera de cuerpo entero, pero de poca calidad, así que no fue del agrado de la mayor parte del pueblo. A finales de los cuarenta o principios de los cincuenta, fue sustituida por la imagen que todos conocemos actualmente. La Virgen que veis en la foto sería trasladada a la sacristía y allí permaneció algunos años;  se cortó por la mitad para ponerla a modo de busto sobre un mueble o en una hornacina. Finalmente, se regaló al sacristán (Gregorio Martos Molina) y, como puede apreciarse, aún se conserva bastante bien por uno de sus descendientes.
D. JULIÁN GAY RUIZ, UNA VIDA DEDICADA A LA MÚSICA.

D. Julián Gay Ruiz nació el 6 de Marzo de 1885, hijo de Diego Gay Garrido y María Ruiz Morillas, ambos naturales y vecinos de Villardompardo. Sus abuelos paternos fueron Julián Gay Becerra y Carmen Garrido Morales, residentes en la calle Real (“calle larga”). Sus abuelos maternos fueron Pedro Ruiz Gay y Micaela (no es seguro este nombre) Morillas Moya, residentes en la calle “La Plaza” (actual “Capitán Ortega Gallo”). Es muy probable que Micaela fuese descendiente directa de uno de los dos hermanos (Juan y Carlos Morillas) que en 1751 vivían en esa misma calle (antes de calle “La Plaza” se llamaba “Valondo”) en una casa que hoy ocupa los números 13 y 15. Más tarde, dicha casa se dividiría en dos por motivos de herencia, que es como aparecen en la actualidad.
Dedicamos esta breve biografía a Julián Gay Ruiz por su larga labor y entrega a la música en Villardompardo, tanto en la banda municipal de aquella época como en la iglesia, donde tocaba el órgano en cualquier celebración religiosa y dirigía el coro parroquial, aunque su profesión fuese  la de zapatero.
No sabemos desde cuándo comenzó a dirigir la banda de música ni desde cuándo estuvo presente en las ceremonias religiosas, tampoco hemos podido averiguar de quién aprendió música. En fotos antiguas de la banda y de la procesión del Corpus, que datan de los años veinte, Julián ya aparece como director y figura destacada en los actos religiosos. Ambas fotos ya han sido publicadas en programas de fiestas pasados. La verdad es que era hombre parco en palabras y dedicado exclusivamente a su profesión  y a la música, de ahí la dificultad para escribir algo sobre su biografía.
El 8 de Junio de 1914, Julián, que contaba con 29 años de edad, se casó con María del Rosario Armenteros Águila, de 27 años, también natural y vecina de Villardompardo. Tuvieron varios hijos pero sólo sobrevivieron dos: Juan y Rosario. Ambos recibieron formación musical de su padre. Su hijo Juan seguiría tocando el órgano en la iglesia después de la muerte de su padre, y Rosario fue la voz principal en el coro parroquial durante años. Según me cuentan, tenía una voz privilegiada y actuaba como solista en muchas ocasiones.
Que sepamos, compuso al menos dos temas musicales: un pasodoble titulado “Juanito”, dedicado a su hijo, y “La Salve”, recientemente recuperada e interpretada en la iglesia antes de la salida de la procesión de los Santos Patronos. El pasodoble era interpretado repetidas veces en las verbenas de las Fiestas Patronales, ya que la animación musical de dichas verbenas corría a cargo de la Banda de Música Municipal.
Julián se preocupó por mantener contacto con otros maestros de música e incluso asistió a reuniones importantes. También formó parte de asociaciones musicales a nivel nacional, como veremos a continuación.
 En 1935 se realiza una histórica reunión en Jaén de directores de bandas de la provincia (foto siguiente),  para la creación del “Cuerpo Nacional de Directores de Bandas Civiles”. Arriba a la izquierda y en primer lugar, aparece D. Joaquín Soler Marín (maestro de música de Martos), y el tercero es D. Julian Gay Ruiz. Sentados, de izquierda a derecha, aparecen: D. Alfredo Martos Gómez, D. Ricardo Villa (director de la Banda Municipal de Madrid, a quién se le rindió un homenaje) y D. Emilio Cebrián Ruiz, compositor del Himno a Jaén y la marcha procesional de Nuestro Padre Jesús que todos conocemos. De los demás no han transcendido sus nombres. Como vemos, a pesar de ser Villardompardo un pueblo pequeño y con una banda modesta, Julián hizo
acto de presencia en dicha reunión.

 A juzgar por el bajo número de asistentes, en la provincia no existirían demasiadas bandas de música, pero nuestro pueblo tenía la suya.
En el Boletín de la Asociación  Nacional de Directores de Bandas de Música Civiles, editado el 15 de Mayo de 1936, también aparece Julián Gay Ruiz. Según este boletín, fue repuesto como director de la Banda Municipal de Villardompardo en fechas cercanas a ese 15 de mayo, pero no tenemos más datos de este asunto.
D. Julián Gay Ruiz estuvo al frente de la Banda Municipal hasta casi el final de su vida. Los ensayos se realizaban en su pequeño taller de zapatería. En algunas ocasiones, también se dedicó a impartir clases de música en su mismo domicilio a estudiantes de bachiller y magisterio de aquella época.
Murió el 30 de Julio de 1960 con 75 años de edad, sin sufrimiento, según certificó el médico del pueblo D. Miguel Bailón.
Cuentan que a su entierro vinieron varios curas, debido a la gran amistad que había mantenido con ellos después de su larga colaboración en la parroquia. También la banda de música interpretó varias piezas en su honor durante el sepelio. Una persona que no era del pueblo, al ver la solemnidad del acto, preguntó que debería tratarse del entierro de un hombre importante, ante lo que alguien respondió: “no…. simplemente se trataba de una buena persona”.                                                                          

                                                                                                                Carlos Ramírez Perea
CAPÍTULO XII
EL TRANSCURSO DE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA EN VILLARDOMPARDO

CONTEXTO HISTÓRICO

E
l 18 de Octubre de 1807 el ejército francés ya había comenzado a pasar la frontera por el Bidasoa, pero en lugar de dirigirse hacia Portugal, como se pactó en el Tratado de Fontainebleau, empezaron a situarse en diferentes ciudades españolas de forma estratégica, controlando las comunicaciones con Portugal y con Madrid. El total de efectivos ascendía a 65.000 soldados franceses. Estas tropas pronto comenzaron a verse  como una amenaza, aumentando el descontento entre la población debido a sus abusos de poder y consumo de víveres.
En 1808 los acontecimientos se precipitan. El 17 de marzo se produce el Motín de Aranjuez y Godoy es destituido, al mismo tiempo abdica Carlos IV en favor de su hijo Fernando VII. El 23 de ese mes entran las tropas francesas en Madrid, pero Fernando VII las ve como aliadas. El 20 de Abril llegan a Bayona Carlos IV y Fernando VII convocados por Napoleón, el emperador consigue que para el 5 de Mayo, ambos, padre e hijo, renuncien a sus derechos dinásticos y cedan la corona al hermano de Napoleón, José I. Para entonces ya había estallado la revuelta del 2 de Mayo en Madrid y los fusilamientos masivos del día siguiente, que causan una indignación enorme entre la población. Rápidamente esos acontecimientos trascienden al resto de España y los ánimos se caldean por todo el país. La inmensa mayoría no reconoce a José I como su rey y, con Fernando VII recluido en Francia, surge un vacío de poder que habría que solucionar lo antes posible. De forma casi espontánea, se crean Juntas Provinciales en muchas ciudades y pueblos, formadas por personas notables de cada lugar, su función sería intentar coordinar la sublevación contra los franceses. De entre todas las Juntas Provinciales destacó la de Sevilla, que se declaró a sí misma como “Junta Suprema de España e Indias” y es la que declara oficialmente la Guerra a Francia el 6 de Junio de 1808, comenzando la Guerra de la Independencia que se prolongará hasta 1814.
La campaña contra los franceses de ese verano fue un éxito, obteniéndose triunfos tan importantes como el de la Batalla de Bailén (19 de Julio) el sitio de Zaragoza y la entrada del General Castaños en Madrid, que consiguieron replegar al ejército francés hasta el norte del río Ebro. A pesar de estos triunfos, la descoordinación militar y política eran evidentes, así que fue necesaria la unión de miembros destacados de las diferentes Juntas Provinciales en una Junta Central Suprema y Gubernativa del Reino, que gobernaría España desde el 25 de Septiembre de 1808 hasta el 30 de enero de 1810. La Junta se establece en Aranjuez y es presidida por el conde de Floridablanca.
Pero la contraofensiva francesa no se hace esperar, y el mismo Napoleón entra en el país al mando de 250.000 hombres bien armados y experimentados, “La Grande Armée”, que barre literalmente de norte a sur la resistencia española y el ejército británico desembarcado en la península. Estos acontecimientos ocurren entre finales de 1808 y principios de 1809. La Junta Central abandona rápidamente Aranjuez para huir a Sevilla y de aquí a Cádiz, que resiste un largo y brutal asedio desde el 2 de Febrero de 1810 hasta el 24 de Agosto de 1812. Realmente el sitio no afectó sólo a la ciudad de Cádiz, sino también a San Fernando , llamada en aquella época Real Villa de la Isla de León, donde se establecerían la Junta Central y luego las Cortes durante unos pocos meses.
Las tropas francesas se atrincheraron en las ciudades del Puerto de Santa María, Chiclana de la Frontera y Puerto Real, desde donde se dedicaron a bombardear Cádiz y San Fernando con cañones que apenas alcanzaban los tres kilómetros, distancia insuficiente para afectarlas seriamente, de ahí la guasa y coplillas que les sacaron los gaditanos: “con las bombas que tiran… los fanfarrones…” (en la foto tenemos un mapa de la Bahía de Cádiz y la parábola de los proyectiles lanzados)
La Junta Central se disolvería a finales de Enero de 1810, desacreditada por las derrotas militares frente a los franceses, y será sustituida por una Junta de Regencia formada por cinco personas. Esta Junta sería la encargada de convocar las Cortes, que por fin quedaron constituidas el 24 de Septiembre de 1810 en San Fernando (Isla de León). El 19 de marzo de 1812, tras muchísimos acuerdos y deliberaciones, terminan publicando la primera Constitución Española: “La Pepa”.

ETAPA 1: ACATAMIENTO A LA JUNTA CENTRAL SUPREMA EN VILLARDOMPARDO

A pesar de todo el tremendo lío acontecido en 1808, en las Actas Capitulares de Villardompardo no aparece en ese año ninguna referencia a la guerra. El conde nombra a los cargos concejiles que aparecen más abajo, enviando los documentos acostumbrados desde Madrid. Se celebra el acto de toma de posesión de los cargos y se forman las juntas acostumbradas, para llevar a cabo las actividades de siempre. Estos fueron los cargos de aquel histórico año:
Para Alguacil mayor a Juan Rodríguez
Alcaldes ordinarios: Juan Gay de Oca y Diego de Ortega
Para regidores: Francisco Gay, José de Rísquez  y Juan de Murcia
Para alcaldes de campo: Juan Gay Casado y Miguel Peragón
Para apreciadores: Julián Becerra y Francisco García de Torres (C 2 FOTO 50)
El 27 de febrero de ese año, el vecino de Jaén D. José Espiga, que tenía bastantes propiedades en Villardompardo, pidió al concejo ser admitido como vecino en este pueblo, pero de forma casi unánime no se aceptó por “los perjuicios que podría causar dicho señor”…no se dice nada más.
En Abril se acuerda contratar el caballo “padre” de  D. Ramón María de Torres, que tenía en el “Burrueco”, para montar todas las yeguas de esta villa que serían unas veinte cabezas. Lo de montar a todas las yeguas, me da que pensar si no obedece a alguna orden del gobierno para aumentar el número de caballos en todo el territorio por motivos de guerra. En otros años pasados, han sido muy pocos los propietarios que estaban dispuesto a criar potros, de todas formas no se hace referencia a ninguna orden.
En Diciembre, como todos los años, se envían al conde las propuestas de cargos concejiles para el 1809. (C 2 FOTO 54)
A partir de 1809 las cosas comienzan a cambiar mucho y el número de actas capitulares se hace muy abundante. Claramente se ve que la situación es complicada. Sin ir más lejos, el conde de Villardompardo envía el nombramiento de los cargos concejiles desde El Puerto de Santa María (Cádiz) y no desde Madrid. Como hemos comentado anteriormente, los franceses ocupan entre finales de 1808 y principios de 1809, casi la totalidad del país. La Junta Central Suprema, además de muchas otras personas, se refugian en Cádiz y alrededores ya que aún no había comenzado el sitio a la ciudad. El Conde de Villardompardo pudo formar parte de esa Junta Central Suprema, pero hasta ahora no lo puedo confirmar con exactitud. Hay un tal “Marqués del Villar” nombrado por Murcia y miembro de dicha Junta. Si fuese él, debería poner “Conde del Villar o Marqués de Bélgida”, por eso me parece extraño lo de “Marqués del Villar”, tal vez fuese un error.
El 6 de Junio de 1809 se reúnen los miembros del concejo para cumplir una real orden del 26 de mayo pasado, según la cual debería formarse en todos los pueblos una junta compuesta por un regidor, un procurador síndico y un eclesiástico, con el fin de atender asuntos de bagajes y alojamientos. Se nombró a Antonio Morillas (regidor), Julián Becerra (procurador) y D. José Molina (prior de la iglesia del pueblo). Como “Bagajes” debemos entender la contribución que deberían  hacer los pueblos con carros y caballerías al paso de las tropas, enseres y soldados enfermos por sus caminos. De ésto se libraban los pueblos apartados por donde no pasaban las tropas de guerra.  Ésta pudo ser la causa por la que, a principios del siglo XX (posiblemente en 1913), el ayuntamiento de Villardompardo se negó al paso por su término de la carretera comarcal que transita por  El Pilar de Moya, Escañuela y Arjona. Me contaron que se opusieron a ello para evitar el paso y alojamiento de tropas en el pueblo. (C 2 FOTO 62)
El 20 de Junio de 1809 se recibe una carta del señor intendente de Jaén, D. Juan de Modenes, para que se nombre en este pueblo a un comisionado y se pase por la contaduría de la ciudad de Jaén. El motivo era firmar los recibos correspondientes del importe de los suministros, que los vecinos de este pueblo habían enviado, el año pasado de 1808, a las tropas españolas. Se nombra como tal comisionado a Juan Rodríguez, alguacil mayor de Villardompardo. Como vemos, nuestro pueblo contribuye de forma directa a la manutención del ejército español.
El 31 de agosto de 1809 el Sr. D. Ventura Escalante, Capitán General de los cuatro Reinos de Andalucía, nombró desde Sevilla a Patricio García, vecino de Villardompardo, como Subteniente Comandante de las dos escuadras de Milicia Honrada de esta Villa.
Las Milicias Honradas eran unos cuerpos creados por mandato de la Junta Central Suprema, cuyo fin era mantener el orden en aquellos pueblos donde la guerra no los afectaba directamente. Cada Milicia debería estar formada por un número de personas proporcional a los habitantes del pueblo, y sus miembros deberían ser personas que no necesitaran trabajar diariamente como jornaleros para mantener a su familia, además, ellos mismos tenían que proporcionarse el uniforme, caballería y armamento. No se dice cuántos miembros formaron la Milicia Honrada en Villardompardo, sólo se nombra a Patricio García. (C 2 FOTO 63)
El 6 de diciembre de 1809, se envía al señor conde la propuesta doble de los cargos que deberían ocupar el ayuntamiento para el año 1810. A finales del mismo mes se recibe el nombramiento de los cargos concejiles para el siguiente año, firmado del puño y letra del conde, pero esta vez envía el documento desde Cádiz capital. Recordemos que en Febrero de 1810 comienza el sitio a la ciudad, y las tropas francesas ocupan tres pueblos alrededor de la misma, uno de ellos El Puerto de Santa María, donde residía el conde. Así que ante la inminente ocupación de dicha localidad, este señor se ve obligado a trasladarse a Cádiz, lugar más seguro.
La ceremonia de traspaso de cargos se realiza el 6 de Enero  en el ayuntamiento según la costumbre de siempre.

ETAPA 2: DE ACATAMIENTO A LA OCUPACIÓN FRANCESA EN EL AYUNTAMIENTO DE VILLARDOMPARDO

El 23 de enero de 1810, la ciudad de Jaén es tomada por las tropas francesas y establecen como centro de operaciones el Castillo de Santa Catalina. La ocupación durará hasta el 17 de septiembre de 1812. En esta última fecha el ejército francés tiene que abandonar la capital al ser expulsado por las tropas angloespañolas. Durante los aproximados 2 años y 9 meses que dura la ocupación, Villardompardo acatará las órdenes que se le envía desde Jaén por las autoridades afines a José I. De todas formas, durante todo el año 1810, se respetarán los cargos del ayuntamiento nombrados en diciembre del año anterior por el Conde de Villardompardo.
Unos días más tarde ya se recibe la primera orden de las autoridades francesas:
El 31 de enero de 1810 se reúne el Concejo de Villardompardo para tratar sobre dos cartas enviadas por el señor intendente interino de la ciudad de Jaén, D. Ignacio Pérez, en el que se incluye un extracto impreso de D. José Napoleón, Rey de las Españas y de las Indias, según el cual cada individuo militar de la clase que fuese, podrá retirarse a su domicilio siempre que estuviese en provincias ya sumisas al nuevo rey, y con premios si se presentan con caballo y armas. Con esta medida se pretendía retirar soldados que estuviesen en contra de los franceses. (C 2 FOTO 69)
El 9 de febrero de 1810 muere el secretario del ayuntamiento D. Bernardo de Domingo Arranz, así que el pleno municipal decide nombrar como nuevo secretario (lo llamaban “fiel de fechos”) a Bernardo José de Armenteros, hombre inteligente y de confianza para todos. Como Arranz también era “Fiel de fechos” del Real Pósito de Villardompardo, fue necesario nombrar a otra persona para este fin, en este caso se decidió por Gaspar Domingo y Pereda.
En Julio de ese mismo año, Gaspar Domingo y Pereda, renuncia a su puesto de secretario del pósito por tener sólo 17 años, y eran necesarios 25 años como mínimo. Además, el sueldo que se le pagaba era muy bajo y no le dejaba tiempo para trabajar en el campo, que era lo que realmente le proporcionaba dinero para sustentar a su familia.
A continuación aparece una interesante factura (traspapelada) del coste de los portes, de grano y paja, que el pueblo de Villardompardo llevó a la ciudad de Andújar para ser enviados a las tropas de Sevilla. Estos gastos fueron:
-          213 arrobas de paja, que costaron 3195 reales su porte.
-          19 fanegas de cebada y 15 de trigo que costaron 1530 reales su porte.
-          Una fanega de garbanzos que costó 60 reales el porte.
-          Vino y vinagre (no se especifica cantidad) que costó 775 reales el porte.
La factura está firmada el 15 de Noviembre de 1810
El 17 de abril de 1810, José Bonaparte decreta una nueva ordenación del territorio. Desaparecen los antiguos reinos, y el país se divide en 38 prefecturas parecidas a los departamentos franceses. De hecho, en las actas capitulares de Villardompardo, se  habla de departamentos y muy pocas veces de provincias, en lugar de prefecturas. Estas prefecturas recibieron el nombre de accidentes geográficos, sobre todo nombres de ríos. La actual provincia de Jaén, quedó englobada en la Prefectura del Guadalquivir Alto, con capital en Jaén. Al mando de cada prefectura se encontraba un Prefecto, figura similar a la de un gobernador. Esta nueva ordenación territorial durará hasta 1813, pero no se pudo implantar en todo el territorio nacional.
El 6 de noviembre de 1810, sabemos que el Conde de Villardompardo entra a formar parte de las Cortes de Cádiz, ya que en el Diario de Sesiones (Sesión Secreta) D. Juan de la Cruz Belvís de Moncada, III Marqués de Bélgida y Conde de Villardompardo, toma juramento en calidad de sumiller de corps interino durante la regencia del Marqués de Castelar. También se puede comprobar que no está entre los firmantes de la Constitución de 1812, así que su permanencia en las Cortes debió de ser corta.
El 4 de Diciembre de 1810  aparece un informe muy interesante, en el que se refleja la riqueza del conjunto de los vecinos y forasteros que poseen algún bien en el término de esta villa. También el valor de los bienes que antes fueron del “Exmo.  Señor Marqués de Bélgida y Mondéjar” (Conde de Villardompardo) y que ahora son nacionales. José Domínguez y Antonio Alcalá, fueron nombrados por el ayuntamiento como peritos para calcular el “justiprecio” de todos los bienes. Estos fueron:
- El valor del caudal y bienes de todos los vecinos se justipreciaron en 478.430 reales.
- El valor de los hacendados forasteros se justipreciaron en 911.810 reales.
- El caudal de D. Manuel María de la Orden, que son todas las tierras y huertas que en este término tenían los bienes nacionales que se adquirieron del expresado Marqués de Bélgida ascienden a 333.500 reales.
Este último párrafo está copiado literalmente porque no llego a entenderlo bien. Interpreto que todos los bienes del Conde fueron nacionalizados y cedidos a D. Manuel María de la Orden para su aprovechamiento agrícola.
- El valor de los términos nacionales de esta villa la justipreciaron en 867.100 reales (entiendo por estos bienes a todos los que poseía el municipio: dehesas, montes y tierras de ruedo)
Posteriormente aparecen valoradas las tierras de labor y otros bienes de forma muy precisa:
- 130 fanegas de tierra de labor de 1º a 1000 reales……………………… Total 130.000 reales
- 310 fanegas de tierra de labor de 2ª a   750 reales……………………… Total 232.500 reales
- 334 fanegas de tierra de labor de 3ª a   350 reales……………………… Total 116.900 reales
- 2111 olivos de 1ª clase a 240 reales……………………………………………...Total 506.640 reales
- 1150 olivos de 2ª clase a 140 reales………………………………………………Total 161.000 reales
- 100 olivos de 3ª clase a 40 reales………………………………………………….Total 4000 reales
También se valoraron las posesiones que habían sido del  Señor Conde en el casco urbano de Villardompardo. Estas fueron:
- Casa Cortijo del Conde (se refiere al castillo)……………………………….Total 5.000 reales
- El Horno de Pan-cocer…………………………………………………………………Total 4.000 reales
- El molino de aceite……………………………………………………………………..Total 4.000 reales
- La Bodega y el Granero……………………………………………………………….Total 2.000 reales
-Las tres huertas…………………………………………………………………………Total 6000 reales (valían más que el castillo) (C 2 FOTO 97, 98)
El 12 de enero de 1811, da comienzo una etapa totalmente diferente en el ayuntamiento de Villardompardo. El Señor Prefecto de la provincia, envía una orden para que se elijan a veinte individuos adecuados para ocupar los cargos del consistorio. De ellos, dicho señor elegiría a los diez que formarían la municipalidad del pueblo, así que por primera vez después de siglos, no será el conde quién lo decida, y jamás lo volverá a hacer.
Finalmente, el 28 de enero, el prefecto nombra a estas diez  personas que tenemos en la foto.
A primeros de febrero todos juran su cargo, y el tres de ese mes se eligen las diferentes juntas para el pósito, propios, fiestas… (C 2 FOTO 84)
El 15 de abril de 1811 se recibe una orden del señor Prefecto de este Departamento, para que se mande una comisión nombrada por este ayuntamiento, con el fin de liquidar cuentas en la Tesorería de Jaén con todo lo que este pueblo había contribuido al ejército francés, desde el año pasado de 1810 hasta la fecha de hoy. Nombraron a Juan Rodríguez para que fuese a dicha tesorería para liquidar cuentas y suministros. Estos fueron los extractos de los recibos que se presentaron al señor Prefecto de este Departamento:
● Primero, un recibo de 6331 reales que era el cupo que le correspondía pagar a este pueblo de un total de 7.344.400 reales, que el Duque de Dalmacia tenía asignado a esta provincia para la subsistencia de la tropas acantonadas en “las Andalucías” (se refería a tropas francesas). Este recibo fue pagado en junio de 1810.
● Recibo de 3745 reales pagado en Jaén por Juan Rodríguez por la contribución que mandó repartir el conde Sebastiani en febrero de 1810.
● Otro recibo de 1465 reales pagados a la tesorería de Jaén, por el cupo que le correspondía por los 700.000 reales que deberían pagar entre todos los pueblos de la provincia. Recibo de septiembre de 1810
● Recibo de 2807 reales pagados en Jaén el 16 de enero de 1811 que le correspondía a este pueblo por los 500.000 reales de contribución mensual.
● Otros 3489 reales por el cupo en el repartimiento de 333.333 reales. Pagados el 13 de diciembre de 1810.


● Recibo de 1000 reales pagados en la Tesorería de Jaén el dia 16 de enero de 1811
● Otro recibo de siete camas completas que se han pagado en Jaén con fecha del 21 de enero de 1811
● Recibo de 9604 reales por la quinta parte del grano que había en el pósito y la totalidad del dinero que había en metálico, pagado el 22 de junio de 1810
● Otro recibo de 8186 reales por la quinta parte del grano del pósito y la totalidad de lo que había en metálico, pagado el 5 de julio de 1810
● Recibo de 2985 reales por el mismo motivo que los dos anteriores, pagado el 10 de julio de 1810.
● Otro recibo de 2520 reales pagados a la tesorería de Andújar por el valor del vino enviado a las tropas acantonadas en Sevilla.
● Recibo de 15 fanegas de trigo, 19 de cebada, 4 arrobas (no se dice de qué) y quince libras de garbanzos enviados a Andújar el 5 de octubre de 1810 para mandarlos a las tropas de Sevilla.
● Otro recibo de 216 arrobas de paja por el mismo motivo anterior, el 5 de octubre de 1810.
Como vemos, el desembolso que tuvo que hacer Villardompardo para contribuir a las tropas francesas acantonadas en Sevilla fue tremendo para sus recursos. (C 2 FOTO 85)
El 10 de noviembre de 1811 se reciben unas órdenes para llevar lo antes posible el trigo de la tercia de Villardompardo a los almacenes de reserva de Andújar. También 1729 reales para la construcción de hornos en esa ciudad, que deberían obtenerse del pago de todos los habitantes del pueblo.
El 24 de noviembre de 1811 se recibe una orden del señor Prefecto de la provincia para que se renueven cinco de los diez cargos municipales del ayuntamiento para el año venidero de 1812. En este acta se hace constar el nombre de los otros cinco municipales que van a continuar para el año próximo, ya que eran personas de gran valía por ocupar cargos importantes en el municipio, éstos eran: Bartolomé Gay, Diego Ortega, Pedro de la Cámara, Antonio Higuero (viene escrito Yguero) y Bonoso de Amor.  (C 2 FOTO 89)
El 1 de diciembre de 1811 se lleva a cabo la votación de los cinco nuevos municipales para el año 1812. La elección se haría en la iglesia parroquial tras el toque de campana (el prior era D. Bartolomé de Alcázar). Sólo podrían votar aquellas personas que habían contribuido con paja y utensilios al ejército francés. Estos votantes fueron: Juan Rafael de Anguita, Gaspar de Domingo, Francisco de Medina, Juan de la Cámara Pariente, Julián Becerra, Antonio Morillas, Francisco de la Cruz, Francisco Calvache, José Domínguez, Juan de Morales, Juan Simón Fernández y Luis Hijosa (doce en total). Eligieron a los cinco nuevos cargos municipales: Antonio Morillas, Julián Becerra, Fernando de Moya, Antonio Ximénez y Alonso Manuel García. (C 2 FOTOS 94 Y 95)
En diciembre de 1811 (sin especificar día) se reúne la Junta Municipal para acordar la compra de cuatro caballerías para las brigadas de este pueblo (tal vez se refieran a las Milicias Honradas de las que ya hemos hablado). Los miembros de estas brigadas estaban utilizando animales de su propiedad, así que protestaron ante el ayuntamiento por el perjuicio que les estaba causando el desgaste de sus animales. Es por ello que se decide comprar cuatro “caballerías mulares” pagadas por todo el vecindario. (C 2 FOTO 98)
El 15 de diciembre de ese mismo año, se reúne la Junta Municipal compuesta por: Juan Rodríguez (corregidor), Patricio García y Pedro Ruíz (Regidores), Bartolomé Gay, Diego de Ortega, Pedro de la Cámara, Antonio Higuero, Bonoso de Amor, Alonso Manuel García, y Antonio Ximénez. “Todos dichos señores municipales de la Primera División” (así los llamaban) deberían nombrar entre todos a un corregidor y a dos regidores para el año que viene; la votación sería secreta. Los resultados de la elección fueron:
Para corregidor a Julián Becerra.
Para primer regidor a Bonoso de Amor
Para segundo regidor a Bartolomé Gay
Los cargos los deberían ocupar a partir del primero de enero. También se remitió el resultado de la votación al señor Prefecto del Departamento. (C 2 FOTO 99)
El 27 de Diciembre de 1811 se compran dos caballerías mulares para las brigadas a Pedro “Carraolo”, por 1500 reales, con la condición de que llevasen también su aparejo. Las dos que faltaban las vendió Juan Rodríguez, el corregidor del pueblo. El coste corrió a cargo de todos los vecinos… como siempre.
Como veis en la foto del margen, el 23 de diciembre de 1811, el Prefecto de Jaén aprueba los nombramientos de los cargos municipales para el año 1812.
El 31 de diciembre, las tres personas anteriores (corregidor y los dos regidores nombrados) juraron el cargo "por Dios Nuestro Señor e hicieron la señal de la Cruz”, atendiendo siempre a Dios y a su majestad (refiriéndose a José I).
El 1 de enero de 1812 se reúne la Junta de Gobierno en las Casas Consistoriales para nombrar a todos los  demás cargos habituales del ayuntamiento: Guardas del Campo, Junta del Pósito, Apreciadores del Concejo, Alguacil Mayor, Alcaldes de la Santa Hermandad, Depositario de Propios, Toldero de la sal, Apreciadores del Campo, Comisario de Fiestas y Fiel de “Fechos”. La mayoría no sabía escribir y firmaban los cargos con la señal de la cruz. (C 3 FOTO 4)
Uno de los cargos más importantes era el de Guarda del Campo, que fue otorgado a dos personas: Juan Vicente Armenteros y Miguel Peragón, cuya función será velar por los plantíos, heredades, sementeras, montes y dehesas de este término; con capacidad para poder denunciar todo lo que considerasen como delito.
El 10 de enero de 1812, D. José de Espiga pide de nuevo vecindad en Villardompardo, ya que tenía aquí mucha hacienda y necesitaba vivir en esta villa para atender a sus necesidades agrícolas. El 20 de enero se admite a dicho señor como vecino, pero debe participar en los repartimientos e impuestos que se pagan en esta municipalidad. Recordemos que el 27 de febrero de 1808 también la solicitó pero le fue denegada.(C 3 FOTO 7)
El 28 de enero de 1812 se reúne la Junta Municipal para atender una queja del conductor de correos. Resulta que como no llevaba escolta, estaba expuesto a ser insultado por los caminos y si algo le ocurría sería responsabilidad de este ayuntamiento, así que Pedro Calahorro, vecino de este pueblo, se ofreció a escoltar con su “caballería” a dicho conductor de correos. Todo se aprobó en el pleno de ese día. (C 3 FOTO 10)

COMIENZA LA DEFORESTACIÓN DE LOS MONTES Y DEHESAS DE VILLARDOMPARDO

En febrero de 1812, la Junta Municipal pide permiso al Señor Prefecto de esta provincia para talar numerosas encinas y chaparras de este término. Los peritos del campo habían dado una vuelta de reconocimiento y habían llegado a la conclusión de que era necesario entresacar, cortar y limpiar muchas encinas de algunos lugares como “La Vereda”, que en sus dos terceras partes se encontraban envejecidas, “ahonquilladas” y llenas de “escarcia”. De no ser así no podrían fructificar las más jóvenes. Por las mismas razones era necesario cortar la mitad de los árboles del “Barranco Rodrigo”, “El Chaparral” y la “Dehesa de Yeguas”. En marzo, el señor prefecto da permiso para dicha tala, pero con la condición de que los peritos del campo sean responsables y no se excedan en el número de árboles cortados. (C 3 FOTO 21)
El 1 de abril de 1812 D. Francisco de la Torre Cárdenas, perito de Jaén, junto con Alonso Gay y Manuel Becerra, peritos de esta vecindad, hacen un reconocimiento de estos montes y dehesas por orden del señor Prefecto de esta provincia, y certifican que han contado la cantidad de 4120 encinas y chaparras por un valor de 9545 reales de vellón. Tardaron treinta y un días en hacer dicho recuento. (C 3 FOTO 21)
El 20 de Abril de 1812, Francisco Balcarcel de Jaén y Juan Gordal de Torredonjimeno, cuyo fiador en Villardompardo era Manuel Becerra, aprovechan la mala situación del arbolado de este término para solicitar a la Junta Municipal, pagarle la cantidad de 2300 reales de vellón por cortar mil encinas y chaparras para hacer carbón. Dichas encinas se encontraban en el Monte, Dehesa de Yeguas y el Chaparral. Los árboles ya se habían marcado y estaban muy cerca de la linde con el término de Torredelcampo. Los carboneros pagarían este año 1000 reales al ayuntamiento y los 1300 restantes se abonarían a plazos. El municipio necesitaba dinero para sufragar los gastos de los suministros que enviaba a las tropas, y sus tierras comunales eran una fuente de ingresos rápida y fácil.
El 3 de Agosto de ese año, el ayuntamiento nombra a dos peritos del pueblo para que se haga un recuento de las encinas cortadas por orden del Prefecto de la provincia, sin contar las taladas anteriormente por los carboneros. Al día siguiente se presentan los peritos y declaran haber contado 1248 encinas y chaparras.
El tema de la conservación de los montes estaba muy vigilado. Para cortar encinas y chaparras había que pedir permisos que a veces tardaban meses en ser concedidos. Los montes comunales eran una fuente de riqueza para los ayuntamientos y vecinos, así que su cuidado era máximo. A partir de este momento comienza su deforestación y algunos años más tarde su expropiación y venta. Ya se verá en otros capítulos. (C 3 FOTO 77 traspapeladas antes de 1811)

OTRA VEZ EL CASO DEL SEÑOR ESPIGA

El 7 de Junio de 1812 se reúne la Junta Municipal para tratar de nuevo el asunto del señor D. José de Espiga, que había sido aceptado como vecino de este pueblo en el mes de enero pasado. Las condiciones habían sido que: debería instalarse en la localidad con toda su familia y tenía que dar todos los suministros que se le pidiesen: subsistencias, embargos, alojamientos…(se entiende que para las tropas francesas). Se le habían mandado notificaciones para que contribuyese con yeguas, carnes, embargos de grano, etc  y a nada había obedecido. Ante esta situación, el alguacil mayor le mandó una notificación para que en el plazo de quince días regularizase su residencia con la familia en Villardompardo, y contribuyera con todo lo que se le pidiera, de no ser así sería borrado de los libros de vecindad y considerado como un forastero hacendado más. Unos días más tarde, D. José de Espiga notificó al ayuntamiento que le era imposible instalarse en Villardompardo con su familia, así que solicitó vecindad en Porcuna donde se la concedieron. Debemos aclarar que D. José de Espiga era la tercera persona forastera con más hacienda en este término, valorada en 63.712 reales, después del Conde de Villardompardo y de D. Antonio de Torres, ambos forasteros. (C 3 FOTO 12)

UN CASO DE CORRUPCIÓN

En Julio de 1812, el Prefecto de Jaén (Manuel de Echazarreta) cesa de manera fulminante al corregidor, los dos regidores y al “Fiel de Fechos” de Villardompardo, parece ser que hubo algún problema con los fondos del Real Pósito de Villardompardo, pero no se especifica cuál. Los cesados serán sustituidos por Antonio Morillas como corregidor, Fernando de Moya como primer regidor, Antonio Ximénez como segundo regidor y a Juan José de Águila como “Fiel de Fechos”. También cesaron los miembros que formaban la Junta del Real Pósito y de Propios. El anterior Fiel de Fechos: Bernardo José de Armenteros, debería entregar al entrante (D. Juan José de Águila) todos los libros donde se anotaban los inventarios del Pósito, así como los demás papeles y documentos que poseía. Bernardo estuvo desaparecido durante varios días en Jaén, según decía su mujer. Al final no se dice nada de cómo se resolvió el problema y qué ocurrió exactamente con los fondos del Pósito. (C3 FOTOS 16,17,18)

ETAPA 3: FASE CONSTITUCIONAL EN EL AYUNTAMIENTO DE VILLARDOMPARDO

En septiembre de 1812 el ejército español, al mando del teniente Coronel Antonio María Porta, entra en Jaén acabando así la ocupación francesa en la ciudad. Desaparece la Prefectura del Guadalquivir Alto así como el sistema político y jurídico aplicado por los franceses. La represión con todos aquellos que habían colaborado en el sistema político de José I se hace muy evidente. Entra en vigor la Constitución de 1812, promulgada el 19 de marzo, y son cesados los cargos de las Juntas Municipales nombrados durante la ocupación francesa. (C 3 FOTO 24)
El 25 de octubre de 1812 se inicia el proceso de elección de los cargos concejiles para el nuevo ayuntamiento constitucional. Dichos cargos ocuparán sus oficios en lo que resta de año y para todo el siguiente de 1813. Esta elección se regirá según el Decreto CLXIII del 23 de mayo de 1812, que ordenaba lo siguiente: “los ayuntamientos constitucionales de aquellos pueblos con menos de 200 vecinos deberían estar constituidos por un alcalde, dos regidores y un procurador síndico”. La forma de nombrarlos sería la siguiente:
 Los vecinos que se hallen en el ejercicio de los derechos de ciudadano, se reunirían en el mes de diciembre de cada año para elegir a un grupo de nueve electores (en los pueblos que no lleguen a mil vecinos, como era el caso de Villardompardo) y estos electores deberían reunirse el día festivo más próximo, para deliberar y elegir a las personas más adecuadas para ocupar los cuatro cargos antes mencionados para el año siguiente. Como este año fue especial por la ocupación francesa, el proceso se inició mucho antes, en octubre.
En Villardompardo, el 25 de octubre, se reúnen un total de 55 personas en el ayuntamiento para votar a los nueve electores que posteriormente decidirán quiénes serán el alcalde, los dos corregidores y el procurador síndico. Estos nueve electores elegidos fueron: Manuel de Medina, Juan Rodríguez, Alonso Manuel García, José Domínguez, Gaspar de Domingo, Bernardo José de Armenteros (mayor), Fernando de Moya, Juan de Cuenca y Francisco Patricio García.
El 31 de octubre se decide la exclusión de este grupo de Bernardo José de Armenteros y Fernando de Moya, no se especifica el motivo, pero podría deberse a su participación en el ayuntamiento en la época de ocupación francesa o al problema que hubo con los fondos del Pósito unos meses antes. En su lugar se nombran a los dos siguientes en número de votos: Luis de Torres y Pedro Morillas.
Se decide que al día siguiente se reunirán a las diez de la mañana en las Casas Consistoriales para elegir al primer ayuntamiento constitucional de la historia.
El día 1 de Noviembre de 1812 se reúnen los nueve electores y cada uno elige al alcalde, regidor 1º, regidor 2º  y procurador síndico que cree más adecuado. Se hace el recuento y las personas ganadoras fueron:
Alcalde ordinario: Alonso Manuel García.
Regidor 1º: Manuel de Medina.
Regidor 2º: Gaspar de Domingo.
Procurador Síndico: Juan de Murcia. (C 3 FOTO 30)
Estos cuatro señores se vuelven a reunir el mismo día para nombrar a una gran cantidad de cargos: Secretario a Juan José de Águila, Alguacil Mayor a Francisco de Medina, Alcaldes del Campo a Juan Gay Casado y Juan de Alcalá, Apreciadores de los Bienes del Campo a Francisco García de Torres y Francisco Gay, para Comisario de fiestas a D. Juan Rafael de Anguita, para Procuradores de Pleitos a Juan de Morales y Atanasio Gutiérrez, también se nombraron a cuatro repartidores, toldero de la sal, Fiel de Fechos (que fue el secretario), depositario de los Bienes de Propios y Repartidor de la Santa Bula.

Muy interesante es el informe que aparece en enero de 1813 sobre los suministros que había proporcionado el pueblo de Villardompardo desde septiembre de 1812, fecha de entrada de las tropas españolas a esta provincia, hasta la fecha actual (12 de enero de 1813). De estos suministros se habían beneficiado: los almacenes de la ciudad de Jaén, la villa de Mengíbar, la casa de postas de Escañuela, caballerías y peones que diariamente se ocupan en el retén o la brigada de la ciudad de Jaén y al tránsito de las tropas por esta villa (es la primera vez que se habla claramente del paso de tropas por este pueblo, no se especifica nada más). El listado de los suministros es largo:
●Suministrado a los almacenes de Jaén
- Cuarenta fanegas de cebada a los almacenes de Jaén por un valor de 2.640 reales.
- Siete fanegas y cuatro celemines de habas a dichos almacenes por un valor de  753 reales.
- Cincuenta y seis arrobas y 22 libras de carne (precio ilegible)
- Hay algo ilegible.
- Cuatro fanegas y dos celemines de garbanzos por un valor de 833 reales.
- Ochenta y nueve arrobas de paja por 178 reales.
●Suministrado a la Villa de Mengíbar:
- 177 raciones de pan para la tercera división del cuarto “Exercito” por un valor de 312 reales.
- Una fanega de habas a dicho “Exército” por un valor de 100 reales.
- Cuatro arrobas y 18 libras de carne por un valor de 295 reales.
- Cuatro fanegas de cebada por un valor de 264 reales.
●Suministrado a la casa de postas de Escañuela:
- Once fanegas y tres celemines de cebada para los caballos de la casa de postas de Escañuela por un valor de 742 reales.
●Suministrado a las caballerías y peones de la Brigada de Jaén:
- Por cuatro caballerías y dos peones que esta villa ha mantenido en dicha brigada, ha suministrado cuatro fanegas de cebada para los caballos por 264 reales y para los peones 54 raciones de pan valoradas en 95 reales.
●Suministrado a las tropas que habían pasado por Villardompardo:
- 594 panes de a dos libras,  que equivalen a doce fanegas y tres celemines de trigo, valorados en 1.484 reales.

- 19 fanegas y diez celemines de cebada por un valor de 1.309 reales.
- 323 raciones de menestra fina por un valor de 230 reales.
- Tres arrobas de aceite “por haber faltado carne y Vacalado” por un valor de 270 reales.
- 143 raciones de aceite para “conducción de dispersos” para la Isla de León: 33 reales.
- Dos raciones de pan para dos soldados ingleses que han pasado por aquí: 3 reales.
- Dos raciones de vino para los mismos: 2 reales.
- Gasto de 43 reales de vellón en tres desertores.
-171 cuartillos de vino por un valor de 371 reales.
-375 libras de carne por un valor de 892 reales.
- Tres reales y 24 maravedíes por dos individuos en razón de “Etapa”
En total se suministraron productos por un valor de 14.595 reales para la subsistencia de las tropas españolas. Se dice en el informe que el ayuntamiento no había podido contribuir a dichos suministros por no tener medios, así que le había tocado hacerlo al vecindario que gustosamente contribuyó con lo que se le dijo. Supongo que lo de “gustosamente” sería un decir. (C 3 FOTO 35)
El 7 de febrero de 1813, el maestro de primeras letras D. José Gabriel Ximénez de Torredelcampo, solicita al ayuntamiento Constitucional de Villardompardo ocupar la plaza de maestro en esta villa, ya que así lo recomendaba la constitución. El ayuntamiento lo aprueba y fija su asignación en 300 reales, más los 500 reales que tenía asignados el Marqués de Bélgida al maestro de la villa, además de lo que cada niño debería pagarle mensualmente. (C 3 FOTO 32)
En diciembre de 1813 se reúnen 44 personas para seguir el mismo proceso de elección para el ayuntamiento que en octubre de 1812. Había que elegir a los nueve vocales que luego votarán a los componentes del ayuntamiento constitucional para 1814 (el segundo de la historia). Estos nueve vocales fueron: Antonio Alcalá, Cristóbal García, Antonio Ximénez, Fernando de Moya, Antonio Morillas, Antonio Higuero, José de Moya, Francisco Patricio García y Juan Rodrigo García. Se reúnen el 30 de diciembre y cada uno de los nueve vota a un alcalde, un regidor (sólo se renovaba a uno de los dos regidores de la villa, Manuel de Medina continuaría) y a un síndico.
Los elegidos fueron:
Para alcalde Antonio Morillas con cinco votos.
Para regidor  Antonio Ximénez con sólo dos votos.
Para síndico Juan Rodríguez, no se especifica el número de votos. (C3 FOTOS 45,46,47,48,49,50)
El 2 de enero de 1814 se reúnen los cargos anteriores para nombrar a todos los demás oficios del ayuntamiento, como ocurrió a finales de 1812. (C 3 FOTO 50)
En Marzo de 1814 continuaba la corta de encinas en el monte y surgieron ciertos desórdenes, ya que muchos vecinos traían leña de encina sin permiso, así que fue necesario imponer multas para evitarlo. (C 3 FOTO 51)

FIN DE LA GUERRA Y VUELTA AL ABSOLUTISMO

 En julio de 1812 el duque de Wellington, al mando de un ejército anglohispano, expulsó a los franceses de Andalucía. La desastrosa campaña de Napoleón contra Rusia, hizo necesaria la retirada de buena parte de las tropas francesas de la Península Ibérica para apoyar al frente ruso. Además debemos tener en cuenta el enorme desgaste que supuso para las tropas francesas la intervención de las guerrillas españolas dispersas por todo el territorio nacional. Por fin el 31 de agosto de 1813 el ejército hispano-luso-británico, al mando de Wellington, derrotó a los franceses en la batalla de San Marcial, en la misma frontera del Bidasoa, expulsándolos definitivamente de España.
Fernando VII y algunos miembros de la familia real, estuvieron los seis años de guerra recluidos en el Castillo de Valençay, en el centro de Francia, por orden de Napoleón. Fernando VII se comportó en aquellos años como un adulador vergonzoso del Emperador (así lo reconoció el mismo Napoleón). En diciembre de 1813 se firma el Tratado de Valençay  por el que  Napoleón, ya derrotado, reconoce como Rey de España a Fernando VII devolviéndole todos sus territorios y propiedades anteriores a 1808.
 El 7 de marzo de 1814 se le concede el pasaporte al rey y el 14 del mismo mes sale de Valençay. Siguió un extraño itinerario para evitar jurar la Constitución Española, y el 16 de abril llegó a Valencia, donde un grupo de 69 diputados absolutistas de las Cortes, le presentó un documento conocido históricamente como “El Manifiesto de los Persas” (foto del margen) que propugnaba la derogación de las Cortes de Cádiz y la vuelta al absolutismo. El 4 de mayo de 1814 el rey Fernando promulga un decreto por el que quedan derogadas las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812, restableciendo la Monarquía Absoluta e iniciándose la persecución y destierro de los liberales por todo el territorio. Así acaba la primera oportunidad que tuvo este país de convertirse en un país moderno. Muchos apoyaron esta iniciativa, entre ellos la nobleza que recuperó los privilegios que tuvo en el antiguo régimen. Sin ir más lejos, el conde de Villardompardo recuperó sus privilegios en esta villa, excepto la elección de los cargos del ayuntamiento que se realizarían desde la Chancillería de Granada, tras estudiar la propuesta que se enviaba desde Villardompardo.
El 30 de agosto de 1814 se reúnen los señores que componen el ilustre ayuntamiento de Villardompardo para cumplir la Real Cédula de su majestad del 30 de Julio de ese mismo año. En esta Real Cédula se ordenaba la disolución de los ayuntamientos constitucionales y que se citen a los individuos que componían el ayuntamiento antes del 18 de marzo de 1808 para que ocupen los cargos que ejercían en aquel año, si faltaba alguno debería de sustituirse por el que se considerase más adecuado. Así que los cargos del primer ayuntamiento de esta nueva etapa absolutista fueron:
- Alcaldes ordinarios: Juan Gay de Oca, como Diego de Ortega ya había muerto, se nombró a Juan de Cuenca.
- Diputados de abastos: Manuel José de Moya y Francisco Patricio García.
- Para regidores: Francisco Gay, José de Rísquez  y Juan de Murcia.
- Procurador Síndico del Común: Atanasio Gutiérrez.
- Alguacil Mayor: Francisco de Medina
Esta propuesta fue enviada a la Real Chancillería de Granada para que desde allí se diera su aprobación. (C 3 FOTOS 36,37,38)

FALLECIMIENTOS EN VILLARDOMPARDO DURANTE EL TRANSCURSO DE LA GUERRA

No se dice nada en las actas capitulares sobre el padecimiento de la población civil durante la guerra, pero es lógico pensar que lo debieron de pasar bastante mal. El hecho de tener que pagar con suministros a los diferentes ejércitos, provocaría escasez y hambrunas en la población, sobre todo en las familias más desfavorecidas. La única forma de averiguar este padecimiento es contabilizando el número de entierros en los libros sacramentales del Archivo Parroquial de Villardompardo.
En la tabla y gráfica de barras adjuntas, podemos comprobar como aumenta bastante el número de fallecimientos en los años 1811, 1812 y 1813, tanto en adultos como en niños (párvulos). Además observamos un gran descenso de los mismos en el 1814, cuando acaba la guerra.
La coincidencia del aumento del número de muertes con los años de guerra, confirmarían que este incremento en los fallecimientos sería una consecuencia directa del conflicto bélico.
        
FUENTES CONSULTADAS

-          Archivo Histórico Municipal de Villardompardo. Tomo IV de las Actas Capitulares.
-          Archivo Parroquial de la Iglesia de Villardompardo. Libro de Bautismos de esa época.
-          Diversas páginas de internet sobre Historia de España.
-          Relatos de algunas personas del pueblo, en este caso Atanasio Jiménez.

ACLARACIÓN: La extensión de este capítulo se debe a la gran cantidad de información encontrada en las Actas Capitulares del ayuntamiento de Villardompardo durante la Guerra de la Independencia. No me ha parecido correcto dividirlo en dos o en tres, ya que perdería continuidad.

                                                                                                                              Carlos Ramírez Perea