domingo, 3 de enero de 2021

 

VILLARDOMPARDO, EPIDEMIAS Y ERMITAS

 

A lo largo de la historia se han producido diferentes brotes de peste que en algunos casos han cambiado su curso de manera importante. Uno de los más conocidos fue la “Peste de Justiniano” (541-549) que afectó al Imperio Romano de Oriente (con capital en Constantinopla) provocando un altísimo porcentaje de fallecimientos, difícil de calcular a día de hoy. Pero sin duda, el brote más conocido de esta epidemia aparece a finales de la Edad Media y tuvo unas consecuencias devastadoras para la población y la economía europea. En 1348 la enfermedad entró a través de los puertos del Mar Negro y se extendió con gran rapidez por Europa, afectando a casi todo su territorio. El porcentaje de muertes fue muy alto, todavía no se ponen de acuerdo los historiadores en cuál pudo ser, se habla de un 40%, 50% o incluso hasta de un 60%; de todas formas marcó un antes y un después en la historia del continente. A este brote le siguieron otros con desigual incidencia y menos virulencia a lo largo de los siglos.

En el ayuntamiento de Villardompardo no poseemos actas capitulares anteriores a 1592, que es donde mejor se reflejan las incidencias de plagas y epidemias en la población, aunque sí tenemos libros sacramentales en el archivo parroquial desde 1565, pero en  ellos tampoco hemos encontrado ninguna mención significativa de epidemias u otras calamidades durante el siglo XVI.

Existe mucha información sobre los diferentes brotes de peste en la provincia de Jaén. Están bien documentadas las epidemias de 1602, 1649, 1681, y algunas de ellas también las encontramos reflejadas en los archivos municipales de Villardompardo.

Según se dice en el artículo escrito por Dª María Antonia Bel Bravo, de la Universidad de Jaén, titulado “La Religiosidad Asistencial en el Jaén del Siglo XVII”, en Julio de 1602 se cierra la ciudad de Jaén por la proximidad de casos de peste en la cercana localidad de Villardompardo.

Estas muertes que se mencionan en el artículo, pudieron ocurrir uno o dos años antes, ya que en el cabildo celebrado en el ayuntamiento de nuestra localidad, con fecha 12 de julio de 1599, se hace referencia a la declaración de una epidemia de peste, aunque no se menciona de forma clara que afectara a este pueblo. Lo que sí se deja claro es que se tomaron medidas, como por ejemplo: poner cerca (valla o tapia) en aquellos sitios donde fuera necesario, y dejar dos puertas para el servicio de los vecinos. Se impusieron penas a todas aquellas personas que entraran o salieran saltando las tapias, a los que osaran albergar en su casa personas forasteras, ropa u otra cosa, ni “dejar salir o entrar por corrales y postigos a personas ajenas”. También se dio la orden de que cada vecino barra y riegue la parte perteneciente a su casa.

En el cabildo del 8 de enero de 1600, se llegó a varios acuerdos bastante curiosos, por ejemplo: se ordenó que la puerta del hospital, que se había puesto en la Calancha (así viene escrito en los archivos), sea devuelta a su lugar por haber cesado el motivo que provocó el cambio. Es decir, la puerta del Hospital (hospedería) situado en la calle de Atocha, fue colocada en la calle Ancha para evitar el paso de personas contagiadas al interior del pueblo. Cuando cesaron los contagios, se ordenó que dicha puerta fuese colocada de nuevo en su lugar de origen.

Esta decisión de retirar la puerta fue tomada con demasiada prisa, ya que en el cabildo del 29 de junio de 1600 se declara abiertamente una epidemia de peste en la localidad. Debido a ello, se endurecen las penas a toda persona que no cumplan las medidas que el ayuntamiento había dictaminado. Sólo se deja la puerta del castillo para la entrada y salida de transeúntes. No debemos entender como “puerta del castillo” la de la fortaleza, sino alguna otra que existiría y serviría de entrada al pueblo, eso sí, muy cerca del castillo.

 Sin duda, el conde (D. Juan de Torres y Portugal) no querría tener cerca de su residencia la entrada o salida de posibles enfermos, así que en el cabildo del 20 de agosto de 1600 se ordena el cierre de esa puerta y en su lugar se abre de nuevo la de la “Calancha”, a la cual se le pone un guarda para que vigile cuáles son las personas que entran y salen del pueblo. La casa del presbítero, que estaba en la “plaza del


palacio” (seguramente se refiere a la actual Plaza del Castillo, foto) había quedado fuera de la cerca, por lo que se ordenó levantar una tapia para que dicha casa quedara dentro.

Como vemos, la medida más común para evitar los contagios era cercar los pueblos que carecían de murallas como el nuestro, y dejar algunas puertas para controlar la circulación de personas. Un pueblo pequeño y pobre como era Villardompardo, no podía permitirse el lujo de levantar murallas de piedra, así que la cerca se reducía a unas tapias que cerraban las calles que daban al campo y se colocaban puertas en algunas de ellas, en este caso sólo dos, las demás calles estarían totalmente cerradas al exterior. Las tapias de los corrales que daban a las afueras servían asimismo de cerca, y se penalizaba a los vecinos que permitían el paso de personas forasteras saltando las paredes de dichas casas.

En el mismo artículo de Dª María Antonia Bel Bravo, también se menciona un segundo contagio de peste en 1649, que afectó de forma gravísima a la ciudad de Sevilla y, cerca de nuestra localidad, también a Torredonjimeno. No tenemos actas capitulares desde 1610 hasta 1674 en el Archivo Municipal de Villardompardo, así que no sabemos la incidencia real de ese brote en aquel año, pero seguro que nos afectó, por la estrecha relación que existía entre ambos pueblos.

También se habla en ese mismo artículo de otro brote de peste en febrero de 1681, pero en este caso en la localidad de Baeza. Jaén toma medidas para evitar el contagio y al mismo tiempo ofrece todas las ayudas necesarias a Baeza, cosa que esta última ciudad agradece a Jaén.

 Al año siguiente se hace mención de este brote en las actas capitulares del Archivo de Villardompardo, ya que el 29 de Junio de 1682 viene al ayuntamiento el juez D. Juan Bravo de Rivera con una carta del señor Conde, por la que se debían tomar todas las medidas necesarias para evitar el “contagio” en la localidad. Parece ser que había que tener especial cuidado con las personas procedentes de Martos, Torredonjimeno y Jamilena, donde se habrían declarado algunos casos de la enfermedad. Para ello se ponen guardias en la entrada de la calle Ancha (Calancha), por donde pasaban los forasteros que venían con sus productos para comerciar en Villardompardo, y en el “postigo” que comunicaba el palacio con la calle del Hospital y ermita de Nuestra Señora de Atocha, donde últimamente se estaban administrando los Santos Sacramentos por encontrarse en obras la iglesia parroquial (es la primera noticia que tenemos de una obra en la iglesia de Villardompardo)

     Se nombraron a quince personas para guardar las puertas por turnos. Cada turno duraba un día natural, desde que se tocaban las campanas para las oraciones hasta el toque del día siguiente. Había pena de cárcel para aquellos de los nombrados que no cumpliesen con su obligación. La lista de aquellos que tenían que hacer los turnos viene al final del escrito, y en ella están incluidas las personas con cargos importantes en el pueblo: alcaldes ordinarios, alguacil mayor, escribano, etc. El 6 de octubre de ese mismo año, se sigue hablando de la peste y se decide poner cordón a la villa de “Torreximeno”, y se guarde de sus vecinos sin dejarlos pasar a ninguna parte. Como podemos comprobar, siempre se dejaban las mismas salidas y entradas al pueblo, una en la calle Ancha (más arriba de donde ahora termina dicha calle) y otra probablemente en la esquina entre la calle Los Molinos y El Parral (foto)

La desolación y desesperación que provocaban las epidemias en la población, era la causa de que las personas se encomendasen a Dios o a la intercesión de algunos Santos relacionados con dichas plagas. Desde muy antiguo era frecuente encomendarse a San Sebastián, uno de los primeros mártires cristianos (Narbona en el 256 d.C. y muere en Roma en el 288 d.C.) y más tarde también a San Roque (nacido en Montpellier hacia 1295 y muerto en Lombardía hacia 1348, hay muchas dudas en estas fechas). Durante los siglos XIV, XV, XVI y XVII, las poblaciones se encomendaban frecuentemente a estos dos Santos para evitar o minimizar los efectos de las epidemias, sobre todo la Peste, la más temida y mortal. En muchos pueblos y ciudades se levantaron numerosas ermitas bajo su advocación, normalmente al borde de los caminos que daban entrada a los pueblos, de esa forma se intentaba limitar de alguna forma la entrada del mal.

En Villardompardo tenemos documentadas la existencia de esas dos ermitas bajo la advocación de cada uno de los Santos. La de San Roque existe hoy en día y en perfecto estado de conservación, gracias a la preocupación de sus actuales propietarios por su restauración. En cambio, la de San Sebastián se perdió hace muchos siglos y apenas tenemos referencias de ella, pero es posible que hayamos encontrado su ubicación exacta gracias a lo que recuerda una persona mayor sobre lo que podrían ser sus restos. Pero antes debemos comenzar desde el principio.

Son muy pocas las referencias que aparecen sobre Villardompardo tras su conquista. En el libro titulado “Aldeas y Cortijos Medievales de Jaén” de Eva María Alcázar Hernández, nos dice en su página 160 que Villardompardo aparece en 1311 como una parroquia incluida en el término del Arciprestazgo de Jaén. Es lógico pensar que tras la conquista de una población, por pequeña que fuese, necesitara un lugar de culto cristiano para los nuevos colonos.

En el Sínodo celebrado en 1511 a iniciativa del obispo D. Alonso Suárez de la Fuente del Sauce, surge la idea de elaborar un listado de ermitas de la diócesis Baeza- Jaén. Dicho listado aparece publicado en el libro titulado “Obispado de Jaén-Baeza, Organización y Economias Diocesanas (siglos XIII-XVI)” de José Rodríguez Molina. En su página 37, aparecen en Villardompardo dos edificios dedicados al culto cristiano e incluidos en el apartado de “parroquias” pero no de “ermitas”. Estos son: Santa María


del Atocha y Santo Antonio de Padua
(foto), todo ello referente a ese año de 1511. La actual parroquia de “Nuestra Señora de Gracia” no aparece, ya que en ese año aún no se había construido. Como sabéis, en la clave de la bóveda de crucería del baptisterio de dicha parroquia aparece la fecha de 1545. De todas formas, no podemos asegurar si existía un edificio anterior en el mismo lugar de la actual parroquia, pero en el listado al que hemos hecho referencia no aparece nada.

D. Francisco Juan Martínez Rojas, me ha facilitado una serie de datos muy valiosos para esclarecer, o por lo menos acotar, el tiempo en el que se construyen otras ermitas en Villardompardo durante el siglo XVI, y que al menos dos de ellas estuvieron relacionadas con los diferentes brotes epidémicos durante ese siglo. Resulta que en 1589 el obispo de Jaén D. Francisco Sarmiento de Mendoza, envía un informe al Papa Sixto V con todas las ermitas existentes en cada municipio de la diócesis. Desde 1585 el Vaticano implantó la obligación a los obispos de mandar dicho informe cada cinco años. En el informe de 1589 referente a Villardompardo, aparecen cinco ermitas, además de la Iglesia Parroquial. Estas son: Santa María de Atocha, San Antonio de Padua, San Roque, San Cristóbal y San Sebastián. Está muy claro que las tres últimas fueron construidas entre 1511 y 1589, porque las dos primeras ya existían antes de 1511. La suerte que corrió cada una de ellas fue muy distinta.

La de Nuestra Señora de Atocha ha sido sin duda alguna la más importante y quizá la más antigua del pueblo. Se habla de ella en muchas ocasiones, tanto en documentos eclesiásticos como en los del ayuntamiento. Ya se han publicado artículos sobre la misma que podéis encontrar en este blog (el 28 de septiembre de 2014). Hoy sigue existiendo en perfecto estado de conservación, donde se rinde culto a la Virgen de Atocha y es uno de los rincones más típicos y entrañables del pueblo.

La ermita de San Antonio de Padua existió al menos desde 1511. Durante varios siglos tuvo un papel importantísimo, ya que fue la sede de la antigua Cofradía de la Santa Vera Cruz, encargada de organizar las procesiones de Semana Santa durante siglos. En 1775 tenemos las últimas noticias del edificio y tal vez ya no existiese a principios del siglo XIX. Su ubicación está bien localizada, se encontraba a unos cincuenta metros del comienzo del Camino del Conde, en el margen derecho según nos alejamos del pueblo. También podéis encontrar dos artículos sobre la misma y la Cofradía de la Santa Vera Cruz de Villardompardo en este mismo blog, publicados el 14 de abril y el 8 de mayo de 2019

De la ermita de San Cristóbal sólo tenemos la referencia del informe de 1589. No se ha encontrado hasta ahora ningún otro documento donde se haga mención de ella, aunque su ubicación no parece difícil, ya que en el Cerro San Cristóbal había un rectángulo de unos 4 x 3 metros, o incluso menos, donde se había alisado la roca para allanar el suelo de la ermita. Uno de sus laterales también se podía apreciar, porque se había rebajado la piedra para nivelar el terreno. Se encontraba en la parte alta del cerro y hoy en día sus escasos restos están enterrados por un relleno de tierra que se hizo hace pocos años.

De la ermita de San Roque tenemos la primera referencia en el informe de 1589, sin duda fue construida al borde del camino de la Fuensomera (actual carretera) para proteger al pueblo de las epidemias. En las actas capitulares se habla por primera vez de ella en el año de 1593. E

n el cabildo del 27 de marzo de ese año, se da la orden de que no pasten cerdos, yeguas ni ganado vacuno desde “las zahúrdas” al cerro San Cristóbal y desde la ermita de San Roque hasta el camino de la venta (se refiere a la venta de la Fuensomera, actual cortijo de los estacares segundos). Desde 1593 no encontramos más referencias a dicha ermita en ningún otro documento, hasta el año 1866, como veremos después.

En el Catastro del Marqués de la Ensenada (1751), dónde se declaran todas las edificaciones del casco urbano y extramuros de la localidad, no se habla de ella, pero sí de las ermitas de la Virgen de Atocha y San Antonio de Padua, donde incluso vivían sendos ermitaños acompañados de sus respectivas familias. Así que es casi seguro que la ermita de San Roque ya estaría en estado ruinoso, y la de San Cristóbal y San Sebastián igualmente desaparecidas o en ese mismo estado.

Un acontecimiento curioso ocurrido en 1866, saca de nuevo a la luz la antigua ermita de San Roque. Resulta que Dª María Dolores Ortega Cámara, madre de José y Manuel García Ortega, se comprometió a reconstruir la ermita que se encontraba en ruinas. La causa fue un acontecimiento que les ocurrió a sus hijos y que ella consideró como milagroso. Tras su reconstrucción, el pequeño edificio pasó a su propiedad y hoy sigue perteneciendo a sus descendientes. También se publicó un artículo sobre esta ermita que podréis leer en este mismo blog (7 de agosto de 2013)

Es la ermita de San Sebastián la que sin duda me ha motivado para escribir este artículo. La primera referencia es el ya mencionado informe del obispo enviado al Vaticano en 1589. Como ya hemos comentado, su construcción oscila entre 1511 y 1589 y seguramente algún brote de peste acontecido en ese periodo, o el miedo a la enfermedad, sería el motivo de su edificación. El gran problema era averiguar su ubicación, pero la suerte hizo que nos encontrásemos con el siguiente párrafo en las actas capitulares de enero de 1601: “se había sacado piedra de la Hoya Marta y Cantero, junto a San Sebastián, y mandaron que dicha piedra se trajera a la plaza de la villa y se subaste la obra de la casa consistorial para que la hiciera el que más bajo pujara”.

El siguiente problema era averiguar dónde se encontraba la Hoya Marta y Cantero. Resulta que el padre de Emilio Gay tiene tierra en la vaguada de las “alcantarillas”, y en las escrituras antiguas figura el nombre de “Hoya Marta” para referirse a ese lugar. Una vez que ya tenemos localizado este sitio, podríamos considerar que “Cantero” sería toda la zona situada entre esa misma Hoya Marta y el campo de fútbol, donde la piedra caliza está en la misma superficie y pudo servir como cantera para extraer

dicho material y ser utilizado en algunas construcciones de la localidad, como fue el antiguo ayuntamiento. Ya sólo faltaba localizar el lugar exacto de la ermita, que sin duda estaría al borde del camino de la Fuensomera (actual carretera) y en la zona que conocemos en Villardompardo como “Las Alcantarillas”. Dicha información nos la proporcionó Juan Manuel Armenteros Cámara (padre de Julio). Resulta que a principios de los años cincuenta (alrededor de 1952), Francisco Moya Ávila, conocido en el pueblo como “El Primete”, compró un solar que hoy en día es la última casa del pueblo, o la primera, según se mire. En ese lugar jamás existieron casas, ya que el pueblo apenas traspasaba en aquellos años cincuenta la ermita de San Roque (unos 300 metros más cerca del pueblo que la de San Sebastián), sin embargo, existía en ese mismo solar un antiguo muro bastante grueso, que podría ser de tapial o de piedra (no lo recuerda bien), y que se encontraba a la izquierda según miramos de frente a esa casa. El mismo muro sirvió a “Juanito” para poner las reglas y construir sobre él uno de los laterales de la nueva casa de Francisco Moya, donde nunca había existido casa alguna en ese lugar, pero con una altísima probabilidad, sí pudo situarse la ermita de San Sebastián. Son muchas las coincidencias que tenemos para considerar a este lugar, como el solar sobre el que se levantó, en algún momento entre 1511 y 1589, la ermita de San Sebastián, que sería la primera en protegernos de la entrada de todo mal.

En la foto que sigue, os muestro el contorno que tendría el pueblo en 1589 y la situación de cada una de las cinco ermitas.

 


Podemos apreciar lo siguiente:

● Marcado en rojo tenemos el perímetro aproximado de Villardompardo según el Catastro del Marqués de la Ensenada en 1751. No debería cambiar mucho con respecto al de 1589, ya que el pueblo tenía incluso menos habitantes en 1751 que en 1589. Como vemos, el castillo quedaba extramuros.

● Con flecha azul tenemos la ubicación de la ermita de San Sebastián (1589)

● Con flecha rosa la de San Roque (1589)

● Con flecha naranja la de San Cristóbal (1589)

● Con flecha amarilla la de Nuestra Señora de Atocha (1589)

● Con flecha verde la de San Antonio de Padua (1589)

Todas extramuros de la localidad.

Como conclusión podríamos decir que, a lo largo de los siglos, los pueblos han intentado protegerse de las epidemias que aparecían de forma intermitente de diversas maneras. Una de ellas era aferrarse a sus creencias religiosas, y la otra al confinamiento y aislamiento de los pueblos de alrededor.

 

FUENTES:

- Artículo escrito por Dª Maria Antonia Bel Bravo, de la Universidad de Jaén, titulado “La Religiosidad Asistencial en el Jaén del Siglo XVII”,

- Libro titulado “Aldeas y Cortijos Medievales de Jaén” de Eva María Alcázar Hernández.

- Libro titulado “Obispado de Jaén-Baeza, Organización y Economias Diocesanas (siglos XIII-XVI)” de José Rodríguez Molina.

- Información aportada por D. Juan Manuel Armenteros Cámara y recopilada por su hijo Julio Armenteros.

- Inestimable aportación de D. Francisco Juan Martínez Rojas que no duda en facilitarnos cualquier información sobre Villardompardo siempre que se le pide.

- Actas Capitulares de Villardompardo referentes al siglo XVII

 

                                                                                            Carlos Ramírez Perea. Enero de 2021

miércoles, 15 de julio de 2020


BENZALÁ

 
El manuscrito que veis en la imagen referente a Benzalá, forma parte del libro publicado por el historiador Ximena Jurado en 1639, titulado “Antigüedades de Jaén”
Su transcripción literal dice lo siguiente:

“Este lugar está hoy despoblado, que ni aún iglesia ha quedado en él, sino solamente algunos cortijos, está en el término de Martos, entre esta villa y la de Arjona, distante de cada una de ellas dos leguas y media. La población era en un cerro alto el castillo, y en la falda meridional por donde pasa el camino real que va de Porcuna a Jaén, estaban las casas y calles de aquel pueblo, que hoy se ven grandes ruinas de todo. Y es del tiempo antiguo de los Romanos por los rastros de edificios suyos que allí se encuentran y pedazos de estatuas, y inscripciones, una de las cuales tiene el nombre antiguo que era ORDO BATORES. Véase otros en la pag. 139.
Despoblose este lugar haría 200 años como consta por escrituras antiguas. El castillo tiene sitio muy resistente y fuerte por naturaleza en un cerro que (ilegible) toda la campiña”

Torre Benzalá (en muchos libros se escribe con V) se encuentra a 3,95 km al oeste de Villardompardo. En la antigüedad fue la población más cercana a nuestra localidad hasta su desaparición. Está en el término de Torredonjimeno pero se encuentra mucho más cerca de Villardompardo.
Situada sobre un cerro con una altura de 547 m , desde el que se divisa una buena parte de la Campiña Norte de Jaén y parte de la de Córdoba. En la cumbre se levantan los restos de un torreón medieval que perteneció a un castillo del siglo XIII y que fue desmantelado a principios del siglo XX para construir los cortijos de alrededor.
Pero la antigüedad de Benzalá se remonta a la edad del cobre y del bronce (2750-2500 a. de C) donde sólo se encontraba habitada la zona de la cumbre, constituyendo una aldea fortificada.
Más tarde, en época ibérica, aumenta mucho la población por la mejora de las técnicas agrícolas y la aldea se extiende por la ladera Sureste, mucho más suave. Se pueden encontrar abundantes fragmentos de cerámica ibera por toda la ladera.
En época romana adquiere su mayor extensión, llegando desde la cumbre hasta el camino de los cortijos del “Marqués y Sargento Coleta”. Además de la gran cantidad de cerámica típica romana (terra sigillata), se han encontrado lápidas funerarias, restos de estatuas, como la que adorna la subida de las escaleras del ayuntamiento de Torredonjimeno, y una gran alberca, cerca del camino, que posee grandes dimensiones (25 x45m). En aquella época, según hemos visto en la transcripción del texto de Ximena Jurado, el enclave era conocido como ORDO BATORES, aunque también he encontrado otros autores que la nombran como Batora Ordo Batorensis.
En época medieval el lugar seguía estando ocupado pero en mucha menor extensión, como atestigua la cerámica de origen árabe encontrada. El castillo construido en la cumbre, sería levantado casi con toda probabilidad en época cristiana, justo tras la conquista, para controlar las incursiones árabes en la zona. Probablemente en la misma época en la que comenzó a construirse el de Villardompardo. De esta forma los castillos de Benzalá, Villardompardo, El Berrueco, La Muña, El Castil y otros, formarían una auténtica línea defensiva y de control de toda la zona contra las incursiones de los musulmanes granadinos. Debemos tener en cuenta que Benzalá fue entregada a la Orden de Calatrava y Villardompardo fue donada para su repoblación a Don Pedro Aznar Pardo.
Según el dibujo realizado por Ximena Jurado, sabemos que la fortaleza de Benzalá tenía forma triangular, con una torre en cada esquina. Hoy sólo queda la torre de planta cuadrada que se ve a la izquierda del dibujo y que a duras penas se mantiene en equilibrio.

Benzalá y Villardompardo deberían ser conquistados a los musulmanes casi a la vez, o en fechas muy próximas.    
En 1251 ya deben haber llegado los nuevos habitantes que repueblan nuestra localidad y todas las de alrededor, pues en esas fechas surgen los primeros problemas por la delimitación de términos entre los pobladores de Torredonjimeno y Jamilena, pertenecientes a la Orden de Calatrava, y los de Villardompardo y Torre Benzalá, además de otros pueblos
Es tanto el interés del rey Fernando en mantener la paz entre los nuevos colonos que, a pesar de hallarse próxima la hora de su muerte, viene hasta esta zona para fijar personalmente los límites de los términos.
La primera referencia que tenemos sobre el término de  Villardompardo  es precisamente en 1251, en ella se menciona la intervención del mismo rey Fernando III en la delimitación entre el término de nuestro pueblo y el de la Torre de Benzalá, que en aquellos tiempos sería una población habitada parecida a la nuestra. El texto redactado en primera persona dice lo siguiente:….”al fito que es entre las torres de AuenÇala et el villar de don Pardo, et este fito fiz yo fincar en tal logar, que mandé partir el término ques de la primera casa del villar de don Pardo  contra las torres de AuenÇala….” En aquellos tiempos la delimitación de los términos, se solía hacer respetando los que ya estaban establecidos en época musulmana, para ello, después de la conquista se pedía ayuda a los musulmanes viejos “omes buenos y fieles, que fuesen sabedores de los términos por do eran”, como sucedió en Baena, Luque, Porcuna, Alcaudete, etc, pero Villardompardo, con toda probabilidad, quedaría despoblado después de su conquista, de no ser así, no tendría sentido la misión de D. Padro Aznar Pardo que era repoblar el lugar.
Sabemos que cuando Ximena Jurado publica su libro en 1639, el lugar de Benzalá ya estaba despoblado, pero el mismo historiador nos dice, en el escrito que se muestra en la primera imagen, que según consta en documentos antiguos de hace 200 años, todavía estaba habitado, así que es fácil deducir que hacia 1439 comenzaría el abandono de aquella población por parte de sus habitantes, el motivo lo desconocemos.

 Fuentes Consultadas:

●Jaén; pueblos y ciudades. Fascículo 142 correspondiente a Villardompardo. Editado por Diario Jaén y Cajasur.
●Manuscrito de Ximena Jurado editado en 1639.
●Torre Benzalá, de José Manuel Ureña Mena (Trabajo no editado 1997/98)


Carlos Ramírez Perea

martes, 16 de junio de 2020


LA PRIMERA IGLESIA DE VILLARDOMPARDO
Son muy pocas las referencias que aparecen sobre Villardompardo tras su conquista. En el libro titulado “Aldeas y Cortijos Medievales de Jaén” de Eva María Alcázar Hernández, nos dice en su página 160 que Villardompardo aparece en 1311 como una parroquia incluida en el término del Arciprestazgo de Jaén. Es lógico pensar que tras la conquista de una población, por pequeña que fuese, necesitaría un lugar de culto cristiano para los nuevos colonos, en contraposición al culto islámico. En dicho lugar se celebrarían bautizos, bodas, entierros y misas, ahora bien ¿cómo sería ese lugar de culto y en qué lugar del pueblo se encontraría?. Sin duda Villardompardo era una pequeña aldea con muy pocos habitantes, que necesitarían un templo pequeño y modesto, no habría recursos para permitirse algo mejor.
En el libro titulado “Obispado de Jaén-Baeza, Organización y Economias Diocesanas (siglos XIII-XVI)” de José Rodríguez Molina, en su página 37, aparecen en Villardompardo dos edificios dedicados al culto cristiano e incluidos en el apartado de “parroquias” pero no de “ermitas”. Estos son: Santa María del Atocha y San Antonio de Padua (primera foto), todo ello referente al año 1511. La actual parroquia de “Nuestra Señora de Gracia” no aparece, ya que en ese año aún no se había construido. Como sabéis, en la clave de la bóveda de crucería del baptisterio de dicha parroquia aparece la fecha de 1545 (segunda foto MDXLV). Sin duda la población de aquella pequeña aldea habría aumentado y sería necesario la construcción de un templo mucho más grande, seguramente impulsado por D. Fernando de Torres y Portugal, que aún sería Señor de Villardompardo, habría que esperar hasta 1576 para su nombramiento como Conde. Además, en aquellos años también comienzan las obras de transformación del antiguo castillo en residencia palaciega.
Pero antes de la construcción de la actual parroquia, ¿qué edificio haría esa función en aquel año de 1511?. Seguramente la ermita de “Santa María del Atocha”, por estar mucho más cerca del núcleo urbano que la de San Antonio Padua, a pesar de que esta última fuese más grande y presentase algunos altares laterales con varias imágenes y un púlpito (tercera foto). Además, la ermita (o iglesia) de Atocha estaba a escasos metros del castillo, ya que entre ambos edificios no existían casas. Como dato curioso os diré que en el acta de enterramiento del segundo Conde de Villardompardo “D. Juan de Torres y Portugal” que fue sepultado en la ermita de la Virgen de Atocha en 1612, no se refiere a la misma como “ermita” sino como “Iglesia”, y eso que ya existía la actual parroquia(cuarta foto).
Pero las cosas se complican si nos remontamos dos siglos atrás y queremos situar aquella primera parroquia de la que se hace referencia en 1311. Podríamos manejar la hipótesis de que fuera la actual Ermita de la Virgen de Atocha, no sabemos si con ese nombre o con otro. Al ver la ermita de San Antón en el Berrueco, aislada de la población y sobre un pequeño montículo (quinta foto), me imagino algo parecido aquí en Villardompardo pero con la ermita (iglesia) de la Virgen de Atocha. Podría ser la única que existiera en aquella aldea, me parece muy precipitado que en ese año de 1311 estuviese construida la ermita de San Antonio de Padua, ya que este Santo fue canonizado en 1232 y creo que es poco tiempo para que se estableciese una devoción tan profunda como para construir una ermita bajo su advocación, pero tampoco se puede descartar nada.








lunes, 30 de septiembre de 2019


CAPÍTULO XVIII: VILLARDOMPARDO DURANTE LA DÉCADA MODERADA (1844-1854). REINADO DE ISABEL II (2ª PARTE)
En este capítulo seguimos tratando la Década Moderada del reinado de Isabel II. Debido a la gran cantidad de información que existe, ha sido necesario dividirlo en dos partes. Aún así no hablaremos de los nombramientos de los cargos del ayuntamiento, que son prácticamente iguales en todos los años, ni de las lecturas de los boletines que llegaban al ayuntamiento. Sólo trataremos aquellos acuerdos más curiosos.

AÑO DE 1849
Se nombra un maestro y se busca ubicación definitiva a la escuela.
En enero se nombran todos los cargos del ayuntamiento y también la Comisión de Instrucción Primaria, formada por el alcalde, el Prior D. Juan de Moya, el Regidor 1º Pedro Becerra y D. Juan Antonio Gómez, que eligen como maestro interino a D Juan Domínguez y Jurado hasta que se convoque la plaza del titular. Unos días más tarde, la plaza de maestro definitiva es solicitada por el el mismo D. Juan Domínguez y D. Ramón García. El ayuntamiento estudia ambas solicitudes y elige a D. Juan Domínguez, que no será titular de la plaza hasta que su nombramiento sea aprobado desde Jaén (se aprobó a finales de enero). Como local para la escuela se habilitará el mismo lugar donde antes estaba la carnicería (en el pósito, actual edificio de Usos Múltiples). Esta ubicación sería definitiva durante décadas, aunque el edificio se hizo nuevo a mediados del siglo XX, obra que duró muchos años. En estas nuevas escuelas, muchos de nosotros dimos clase en los años 60,70 y 80. La foto es de un plano de 1890 donde se ve la situación de aquella primera escuela. En sus sótanos (lugar donde luego estuvieron las “bodeguetas”) estaría el verdadero pósito (almacén municipal de grano).

Otros acuerdos
El 26 de febrero fallece un hombre de gran valía para el pueblo: D. Gaspar de Domingo y Pereda, que había ocupado importantes cargos durante muchos años. Antes de fallecer ocupaba el puesto de Regidor-Síndico, así que será sustituido por D. Antonio de Murcia.
El 12 de abril se forma una comisión de beneficiencia formada por D. Pedro Becerra, D. Juan Ruiz, D. Manuel García y D. Pascual Béjar, cuya función era la prevención de “Precauciones Higiénicas”. Supongo que se refiere a velar por la limpieza y salubridad del pueblo.
El 14 de Mayo se procede al arreglo de los caminos vecinales y se fijan los jornales de los trabajadores: 4 reales los hombres, 4 reales las caballerías mayores, 3 reales las menores, 15 reales las yuntas de vacas y 24 reales las de bueyes.
El 28 de mayo, el Jefe Político recomienda a todos los pueblos la eficacia de comprar un reloj de torre, pero la corporación municipal considera que el modelo que se ofrece desde gobernación era muy caro, se conformaban con uno más barato que sólo diera las horas y medias horas.
Ese mismo día también se informa al jefe Político de las tierras propiedad de este ayuntamiento y de su producción : 474 fanegas con 800 chaparras y un pedazo de tierra con 2000 olivos. Tienen un rendimiento aproximado de 2000 fanegas de grano y 100 fanegas de bellotas. El terreno dedicado a encinas y chaparras es de una 50 fanegas.

Un importante acontecimiento histórico para el pueblo
En este año se produce una gran noticia para la localidad, el Conde de Villardompardo cede-dona sus posesiones, tanto tierras como propiedades urbanas: castillo, molinos y granero, al ayuntamiento de Villardompardo. Esta información aparece en la tesis doctoral escrita por D. Tomás Cobo Olvera en 1995 sobre el funcionamiento del Ayuntamiento de Villardompardo durante el siglo XIX. D. Tomás dice haber encontrado el documento de cesión-donación en Escritura Pública con fecha 12 de febrero de 1849, y que se halla en el Tomo V de los Documentos Administrativos del archivo del ayuntamiento, pero por mucho que hemos buscado no ha sido encontrada. De todas
formas, aunque no tengamos constancia documental de dicha cesión, es muy probable que se hubiese realizado, ya que desde la Constitución de 1837 los mayorazgos habían sido derogados y los nobles podían disponer y hacer lo que quisieran con sus tierras y otras propiedades. Además, el ayuntamiento de Villardompardo no tenía recursos para comprar las casi 2000 fanegas que tenía el conde en este término, además del castillo, molinos y granero, así que la cesión-donación es muy posible que se hubiese llevado a cabo.
Poco a poco estas propiedades fueron pasando a manos privadas, por ahora no sabemos cómo ni a qué ritmo lo hizo el ayuntamiento, lo que sí es cierto es que a partir de esta fecha el pueblo experimenta un aumento muy importante de población, tal vez muchas personas se establecieron en nuestra localidad atraídas por la disponibilidad de tierras en venta. Puede que en las actas de los años siguientes aparezca esa información.

AÑO DE 1850
Delimitación entre los términos del Villar y Escañuela
El 31 de enero de este año se procede a la delimitación entre los términos municipales de Villardompardo y Escañuela. Para ello se reúnen los representantes de ambos ayuntamientos. Por el de Villardompardo: D. José Murcia Sánchez (alcalde), D. Juan Antonio Gómez (T. alcalde), D. Juan José Gay, D. Fernando de Torres, D. José de Moya, D. Manuel Morales, D. Pedro Becerra y D. Ramón Béjar, todos Regidores, también D. Manuel Gómez Ruano como secretario. Por el de Escañuela: D. José Urbano el mayor (alcalde), D. Manuel Ortega Casado (T. alcalde), D. José Urbano el menor (regidor), D. Juan Rafael Villar (suplente del tercer regidor) y D. Manuel (secretario). Se dispusieron a colocar los mojones de forma fija para que no hubiese problemas entre ambos pueblos. También participaron personas mayores de los dos municipios que conocían bien el terreno: José Dominguez y Francisco Morillas de Villardompardo, y Juan Colmenero de Escañuela. La situación de los mojones fue la siguiente: el primero en la “raspa” por encima del Rodadero (el “roaero”), sigue en linea recta hasta la rinconada del pajar del Cortijo del Conde, desde aquí al “chorchalón” (chortalón, supongo) de la Fuente de la Sierra, sigue hasta el mojón del camino que sale del Villar a Escañuela (actual carretera), y por último continúa la línea buscando las Piedras de Palomeque. Así quedó fijado el límite de ambos términos.
Esto podría ser una prueba de la donación de las tierras por parte del conde, puesto que muchas de sus parcelas se continuaban en un término y otro, asi que para saber qué parte le correspondía a cada pueblo, era necesaria una clara delimitación entre los dos.

En la primera mitad del siglo XIX la prensa se generaliza y aparecen noticias de cualquier punto del pais. Como ejemplo tenemos esta breve nota aparecida en el diario “La Época” de Madrid, publicada el 21 de Junio de 1850. En ella se dice que el día 18 de ese mes cayó una gran tormenta de pedrisco en varios pueblos, entre ellos el Villar, provocando gran daño en la agricultura e incluso matando animales como ovejas y perros. El pedrisco llegó a pesar hasta cuatro onzas (113 gramos).

VILLARDOMPARDO EN EL DICCIONARIO DE MADOZ (1850)
Pascual Madoz (Pamplona 1805- Génova 1870) fue un importante político del siglo XIX perteneciente al Partido Progresista. En 1855 fue Ministro de Hacienda y presentó su famoso proyecto sobre ley de desamortización general civil y eclesiástica, también conocida como “Desamortización de Madoz”.
Entre 1846 y 1850, publicó su extensa obra: “El Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar”, compuesta por 16 volúmenes, en los que se analizan todas las poblaciones de España por orden alfabético, así que la descripción de Villardompardo se encuentra en el último volumen, que fue publicado en 1850.
El mismo Madoz (foto) dice que tardó en recopilar toda la información 15 años, 11 meses y 7 días de trabajos literarios. En esta tarea le ayudaron más de mil colaboradores y 20 corresponsales. Así que las descripciones que se hacen de cada pueblo y ciudad corresponden a una fecha comprendida entre 1830 y 1846 aproximadamente.
Como hemos dicho, Villardompardo es tratado en el volumen 16, más concretamente en la página 246. Aquí tenéis su transcripción literal, como veréis se abusa demasiado de las abreviaturas que a veces hacen difícil su lectura:
VILLAR-DON-PARDO: v. con ayunt. en la prov. y dioc. de Jaén (3 leg.), part. jud. de Martos (2), aud. terr, y c.g. de Granada (16); SIT. en la cima de una loma, no lejos del r. Salado de Arjona, en posición alegre y despejada y CLIMA sano y propenso a calenturas intermitentes debidas a las aguas estancadas de dicho r. , en la estación de verano. Tiene 140 CASAS pequeñas y ruinosas muchas de ellas; varias calles regulares, y una plaza cuadrada, donde se halla la igl. , capitulares, cárcel y un pósito; un maestro de primeras letras, dotado de 300 rs. anuales pagados del fondo de propios, y concurren á la escuela muy pocos niños por ser pobl. enteramente agrícola. La igl. parr. (Ntra. Sra. de Gracia) sit. al E. de la villa, es un edificio sólido de una sola nave bastante espaciosa, y la sirve un cura párroco con el nombre de prior, de nombramiento del diocesano; el curato es de segundo ascenso. En las afueras se encuentra el cementerio, y una ermita (Ntra. Sra. de Atocha) además de la de San Roque que está cerrada. Confina el TÉRM. por el N. Escañuela (una leg. corta); E. Torre don Jimeno (2), y S. y O. con el mismo Torre don Jimeno (una larga); como ya hemos dicho el r. Salado de Arjona, que baja de la Sierra nombrada de Jamilena, corriendo con dirección de S. a N. y cruzándole un puente en el camino que dirige a Torre don Jimeno de piedra tosca y de un solo arco, dist. de la pobl. ½ cuarto de leg. El TERRENO es todo desigual y de mala calidad plantado con 40,000 pies de olivo, habiéndose roturado un monte que pertenecía a propios, el cual se ha repartido entre los vec. y es en la actualidad muy prod. Los caminos son todos de herradura y vecinales; el CORREO se recibe por un conductor que lo trae y lleva de la adm. de Martos. PROD. : toda clase de granos y semillas y aceite; regulándose en 6,000 fan. de los primeros y 3 a. de aceite. IND. : la agricultura, dos molinos aceiteros y uno de harina. POBL.: 193 vec., 645 alm. CAP. PROD.: 1.333,725 reales. IMP.: 50,656. CONTR.: 25,096; el PRESUPUESTO MUNICIPAL ordinario asciende á 8,900 rs. que se cubren, con el prod. de propios y el déficit por reparto vecinal.
Habría que aclarar varias cosas:
En primer lugar, cuando habla de calenturas intermitentes se refiere al paludismo, muy frecuente en aquella época, esta enfermedad era transmitida por los mosquitos que se reproducían en las aguas estancadas del Salado durante el verano.
En segundo lugar, creo que hay un error cuando se habla de los límites del término, ya que por el Este pone “Torre don Jimeno”, cuando en realidad sería Torredelcampo.
Nombra a la vez el cementerio y la ermita de Atocha, debido a que estaban juntos y extramuros, aunque sólo los separaba una calle del resto del casco urbano. La manzana de casas que hay en la misma acera de la ermita de Atocha no existía, era todo campo hasta el castillo. La ermita de San Roque estaba cerrada porque se encontraba en estado ruinoso, y la de San Antonio no se nombra porque ya había desaparecido totalmente, aunque es posible que aún se vieran sus cimientos.
El puente del que se habla es el conocido por todos como “Puente del Villar”
La dehesa “Rasa” acababa de ser roturada y repartida en “suertes” entre los vecinos.
Los dos molinos aceiteros estaban en el pilar, y del harinero no he podido determinar su ubicación.
Seguro que hay un error en la producción de aceite, no pueden ser sólo 3 a. (tres arrobas)
Las comas de las cantidades que se expresan, son en realidad los puntos de los miles.

AÑO DE 1851
El 14 de abril de este año el señor cura manda un oficio al ayuntamiendo diciendo que se debería tomar en consideración el escrito que había mandado el obispo de Jaén a Villardompardo, diciendo que el “chapitel” de la torre se encontraba en muy mal estado y amenazaba ruina, con el consiguiente peligro para los vecinos y el templo. El de la foto es de 1913, puede que fuera el que posteriormente se hiciera nuevo. El ayuntamiento afirmó que el asunto ya estaba puesto en conocimiento del gobernador, también se le comunicó la necesidad de un nuevo cementerio en la localidad.
El dia 28 del mismo mes el cura vuelve a mandar otro oficio al ayuntamiento, esta vez comunicando de nuevo la estrechez del actual cementerio (el de Atocha) y la necesidad de construir otro nuevo. El ayuntamiento decidió formar un expediente y elevarlo al señor gobernador y buscar un terreno para su ubicación. A pesar de todo, el nuevo cementerio tardará en hacerse algunos años más, como veremos en próximos capítulos.
AÑO DE 1852
En este año la reina Isabel II sufrió un atentado a manos del cura Merino el 2 de febrero de 1852. Gracias a una de las ballenas del corsé de la reina, la herida provocada por el estilete que intentó clavarle, sólo provocó una herida sin importancia de unos 15 milímetros. Isabel II solicitó a Bravo Murillo la construcción de un hospital en acción de gracias por no haberle pasado nada, al que se le daría el nombre de “La Princesa” en honor a su hija nacida el 20 de diciembre de 1851. Como ya hemos comentado varias veces, cualquier acontecimiento a nivel nacional tenía su repercusión en este pequeño municipio. Veamos como fue.
El 24 de febrero de este año se reunen en el ayuntamiento un grupo de personas formado por el prior de la Iglesia de Villardompardo: D. Juan de Dios Lara, y algunos de los mayores contribuyentes del pueblo, a saber: Manuel García Cuenca, Pascual de Béjar, José de Moya, Fernando de Torres, Antonio Murcia el menor y Manuel Gay. Su objetivo era nombrar a una comisión para invitar a los vecinos a realizar una suscripción voluntaria para la obra piadosa que propuso construir su majestad la reina Isabel II. La comisión quedó formada por el regidor Juan de Moya, Manuel García de Cuenca, como mayor contribuyente del pueblo, y el alcalde.
Estas personas anotarían los nombres de los donantes junto con la cantidad de dinero aportada por cada uno. El día 26 de ese mes es cuando se dice que la suscripción popular propuesta por su majestad era para la construcción del Hospital de la Princesa en la calle Alberto Aguilera de Madrid. Por último se dice que la cantidad recaudada es depositada en el Banco Español de San Fernando (que más tarde se convertiría en el Banco de España). La cantidad recaudada y depositada en el banco no se menciona. Era muy común la ocultación de este tipo de datos en poblaciones donde la gran mayoría de los vecinos no sabían leer ni escribir.
La primera piedra del hospital se colocó el 16 de octubre de 1852 y el 24 de abril de 1854 fue inaugurado (grabado de su inauguración). Así que Villardompardo también aportó su granito de arena pero sin saber en qué cantidad.

Otros acuerdos
En marzo se decide arreglar el camino de Jaén para el próximo otoño.
El 12 de abril se decide ampliar la suscripción popular del Hospital de la Princesa, y el 26 de Abril Don Hermenegildo Ruiz, natural de Higuera de Calatrava, solicita la plaza de médico del pueblo. La plaza es concedida por un periodo de dos años y se le pagará trece reales diarios, así que no podrá cobrar nada por las visitas a los enfermos, ni tampoco cobrará la iguala. Se le pagará por trimestres vencidos.

Legislación sobre montes y bosques
En la circular de mayo número 117 se publica un reglamento sobre montes para que los pueblos los cuiden y conserven. Dicho reglamento viene perfectamente manuscrito en las actas del ayuntamiento y lo compone bastantes artículos. Sólo hablaremos de lo más significativo:
Sobre incendios se dice que las quemas agrícolas se harán de forma controlada, con permiso del ayuntamiento y con el visto bueno del “agrónomo”, sólo se permitirán desde septiembre a enero. Si no se cumplieran las normas y hubiese un incendio, el alcalde y secretario pagarían 500 reales cada uno y el vecindario mil reales de multa, a no ser que apareciera el culpable (con estas condiciones, seguro que aparecía). Se dice que ante un incendio, las personas enfermas y con achaques están exentas de acudir a apagarlo al toque de campana.
Sobre roturaciones se dice que será multado con mil reales todo aquel que roture una parcela de
monte sin los permisos pertinentes, y quinientos al alcalde que lo consienta de forma ilegal. Para evitar todo ello habrá guardas del campo puestos por el ayuntamiento de cada pueblo.
Las cortas también estaban muy bien reguladas por los municipios, vigiladas por los guardas y alcaldes. Las cabras sólo podían entrar en los montes en verano, y con la vigilancia del pastor o del guarda. Si entraban en invierno, sólo podrían pastar en las zonas más altas. Hay muchas más normas pero estas son las más curiosas.
En la foto podéis ver algunos restos de lo que aún queda de monte.

Otros acuerdos curiosos
El 4 de octubre se decide en el ayuntamiento comenzar el reparto entre los vecinos del trigo del pósito para la siembra, por ello se publicarán edictos para que todos se den por enterados. El hecho de que el día de San Francisco se convocara un pleno, nos indica que aún no se habían institucionalizado las fiestas patronales de Villardompardo.
El día 18 de octubre se subasta públicamente la exclusiva de los ramos del vino, vinagre, aguardiente y carne de hebra. En dicha sesión, además de la subasta pública, también se fijan los precios y se dice el lugar de procedencia de los productos: el vino se trae de Torredelcampo, el vinagre de Doña Mencia, el aguardiente de Albondón (pueblo de Granada) y la carne de Castro (Castro del Rio, supongo). El mercado de estos productos estaba totalmente regulado por las autoridades.
El 15 de noviembre se hace de nuevo referencia al mal estado de la torre de la iglesia parroquial de esta villa (ahora no se dice “chapitel” como el año anterior) con el consiguiente peligro para los fieles y los vecinos de las casas colindantes. La corporación decide enviar de nuevo un informe al gobernador, y el prior de la iglesia también informa del problema al obispo. De esta forma tanto la corporación como el prior quedan eximidos de responsabilidades en caso de que pasara alguna desgracia

AÑO DE 1853
El 7 de marzo, el señor gobernador de la provincia manda un oficio proponiendo a Dña Jacinta Rodríguez como maestra de la escuela de niñas de esta localidad, ya que había sido la única aspirante que se había presentado a ese puesto.
El 14 de marzo se decide repartir la cuota de trigo, cebada y aceite entre el vecindario
El 4 de abril se reparte trigo del pósito entre el vecindario para la escarda del presente año, a estas alturas del año el vecindario se encuentra muy escaso de recursos.
Se nombra un nuevo secretario
El 19 de Julio el señor D. Manuel Gómez Ruano, secretario del ayuntamiento, comunica la necesidad de ausentarse durante un tiempo de esta villa y trasladarse con su familia a Arjona, su pueblo natal, por razones que no se dicen, así que presenta su renuncia como secretario. El ayuntamiento lo comunica al gobernador para que se publique la vacante en el boletín lo antes posible. El 21 de julio D. Manuel Gómez pide que se levante su vecindad en este pueblo, ya que la había establecido ya en Arjona. Se nombra como secretario interino al regidor del ayuntamiento D. José María Sánchez. El día 29 de agosto se dice en la sesión del pleno , que hay varias solicitudes para ocupar la secretaría del ayuntamiento. Después de estudiar todas ellas, deciden nombrar como secretario a D. Manuel García Ortega, hacendado y labrador natural de Villardompardo. Dicho nombramiento es enviado al gobernador para su aprobación. El día 9 de septiembre se recibe la contestación del gobernador diciendo que no aprueba dicho nombramiento por ser el candidato demasiado joven, así que la corporación municipal revisa de nuevo las solicitudes y elige a D. José Loynaz, natural de Jaén y persona que ocupaba otros cargos importantes de la capital, además de ser totalmente recomendado por el gobernador (lo que vulgarmente se llama “entrar por enchufe”)
Otros acuerdos
El 12 de septiembre aparece una noticia muy curiosa. El Sr. Ministro de gobernación prohíbe la circulación y lectura del periódico inglés “The Times”, supongo que en él no se hablaría muy bien de España, no creo que en el Villar hubiese mucho problema.
El 27 de septiembre se presentó D. José Daguino, facultativo en medicina y cirugía, para ocupar la vacante de médico que existía en este pueblo. La corporación lo contrató con la condición de que tenía que asistir gratuitamente a los pobres. Su contrato debería ser por dos años, pero antes el gobernador aprobaría su destino, y así lo hizo el día 10 de octubre. De todas formas pocos médicos cumplían ese contrato por dos años, en ningún caso se hace referencia a la causa de su renuncia.
El 3 de octubre viene una orden según la cual los alcaldes no deben impedir el paso del correo por las poblaciones cuando lo haga a trote sostenido.
Como último acuerdo curioso de este año diremos que el día 21 de noviembre se procede al reparto de trigo del pósito entre los vecinos para la siembra. Cada vecino debería presentar su memorial, para saber cuanto habría que darle a cada uno. El reparto se prolongaría durante ocho días.

AÑO DE 1854
Un gran cambio en la política nacional.
Según comentamos en el capítulo anterior, la Década Moderada acaba en el verano de 1854 con el pronunciamiento militar del General Lepoldo O´Donell (foto) y Domingo Dulce en el cuartel de Vicálvaro (La Vicalvarada). A los pocos días O'Donell se reúne con el general Serrano en Manzanares, donde un joven Antonio Cánovas del Castillo redacta el conocido “Manifiesto de Manzanares”, donde se pedía la rebaja de impuestos y la restitución de la Milicia Nacional.
Durante el mes de julio hubo diferentes sublevaciones populares en varias ciudades españolas. Finalmente la reina Isabel, desbordada por los acontecimientos, pide a Baldomero Espartero que forme nuevo gobierno, pero antes le exige a la reina que convoque Cortes Constituyentes, que su madre María Cristina respondiese a las acusaciones de corrupción y que la misma Isabel II reconociese públicamente sus errores; y así lo aceptó.

Como se ve reflejado este cambio en Villardompardo
Todos estos acontecimientos tienen su reflejo en las actas capitulares del ayuntamiento de Villardompardo.
En el pleno del 25 de julio, en el ayuntamiento de Villardompardo, se dice que la Junta Provisional de la provincia había ordenado la supresión de los derechos de los puertos y contribución de consumos en toda la provincia (bajada de impuestos), rápidamente se publican edictos para que los vecinos se pudiesen enterar. Igualmente se convocó al pueblo para que proclamase la Constitución de 1837, que se organice de nuevo la Milicia Nacional y que el ayuntamiento sea nombrado por el pueblo según la ley de 1823, y no por el gobernador.
En agosto toma posesión el señor D. Manuel Monedero como Jefe Civil de la provincia y también se habla en las actas de la repatriación de la reina madre María Cristina y la detención de los bienes que pudiese tener en esta provincia. Se comenta que la reina prohíbe los cordones sanitarios* y que dejase franca toda clase de correspondencia**.
El 16 de septiembre se dice que se renueve totalmente el ayuntamiento, pero no aparecen por ningún sitio las actas con el proceso seguido para dicha renovación.
El 24 de septiembre se habla de instituir de nuevo la Milicia Nacional en el pueblo, atendiendo al “Manifiesto de Manzanares”, pero tampoco aparece el acta con el proceso de su institución.
* Los cordones sanitarios consistían en impedir la salida o entrada de personas en los pueblos para evitar la propagación de epidemias, en este caso el cólera.
** Se entiende como correo franco, aquel que no es inspeccionado por las autoridades para ver su contenido.
Seguramente la mayoría de la gente del pueblo, preocupados más por su subsistencia que por cambios políticos, no tendrían muy claro a que se debía todo este lío.
A partir de aquí comienza el Bienio Progresista del reinado de Isabel II, que se tratará en el siguiente capítulo.

FUENTES CONSULTADAS
  • Actas Capitulares de esos años. Ayuntamiento de Villardompardo.
  • Enciclopedia Espasa.
  • Algunas páginas de Internet (Wikipedia)
  • Fotos del autor y bajadas de internet.

Carlos Ramírez Perea