sábado, 20 de abril de 2013

Vivir en los pueblos pequeños nos permite ver cosas como ésta.

Desde hace un par de días se deja ver la hembra de búho chico (foto de abajo), que como podéis comprobar, es de un tamaño superior al macho. Estos animales incuban sus huevos durante el mes de Abril, así que seguramente la hembra ya ha sacado a sus pollos y espera pacientemente a que llegue el macho con la comida para dársela a ella, y ésta se la lleva a los polluelos, así que no paran en toda la noche de ir y venir. Durante el día, como es lógico, la hembra descansa en su nido, y el macho en un árbol de un corral cercano, donde se pueden observar numerosas egagrópilas en el suelo. Las egagrópilas son los restos no digeridos que el ave expulsa por la boca, de su análisis podemos saber cuál es la dieta del animal y la pequeña fauna local.


Quizás lo que más llama la atención de las fotos, es ese fuerte color anaranjado de los ojos. Se debe a que en el momento de saltar el flash de la cámara, el animal tiene la pupila totalmente dilatada y lo que observamos es el fondo del ojo, la retina, muy rica en un pigmento que le da ese color (la púrpura del ojo), además la concentración de células fotosensibles de la retina de los búhos es muy alta, de ahí ese llamativo color naranja. La única forma de evitar ese fenómeno sería que el flash disparara unas ráfagas de luz para cerrar la pupila, pero claro, el búho saldría volando y se acabó la foto.

   

1 comentario:

Paco Ramón Maldonado Ruiz dijo...

Yo también
le doy gracias a la vida
que me dado tanto,
cuando me acuesto
y me levanto
los ruiseñores cantando.