jueves, 9 de mayo de 2013

Y AHORA QUE ESTAMOS EN SAN ISIDRO, HABLEMOS DE OLIVOS


Un poco de historia

El olivo (Olea europaea) es un árbol de pequeño porte, típico de nuestro clima mediterráneo. Su cultivo, parece ser que se inició en el Cáucaso hace unos cinco mil años, en otras fuentes se habla de Palestina en el cuatro mil antes de Cristo.
En la península Ibérica ha existido desde siempre de forma natural. La variedad silvestre es conocida como acebuche o lechín y da una aceituna pequeña de alrededor de un centímetro de diámetro.
No se puede afirmar con certeza cuando comienza el cultivo del olivo en Andalucía, lo más seguro es que los pueblos del sur de la península, comenzaran a cultivarlo influidos por los colonizadores fenicios, griegos y cartagineses. Se han encontrado ánforas para el transporte del aceite de los siglos VIII o VII a.C. en varios lugares de Andalucía (Málaga, Almuñécar o Sevilla)
En la época romana, ya era importante la producción de aceite en la Bética (parte de Andalucía) y además de gran calidad. Se han encontrado restos de ánforas olearias (para envasar aceite) en el Monte Testaccio en Roma (Monte de los tiestos) procedentes de la Bética.
Como en toda Andalucía, en los alrededores de Villardompardo, se habrían sembrado olivos desde que se generalizó su cultivo en la edad antigua, pero no hay nada que lo confirme, sólo podemos estar seguros de la existencia de su cultivo en el siglo XVI, cuando se habla de la presencia de dos molinos aceiteros en las inmediaciones del pilar, propiedad del Conde de Villardompardo. La información más precisa se encuentra en el Catastro del Marqués de la Ensenada (1751), donde se especifican los lugares, la extensión y los propietarios de las diferentes parcelas de olivar. Todos se encontraban sembrados en las zonas de San
Antonio, Baldespeja, Palanco y la Corona (un 6,62 % del total del término) generalmente lugares poco aptos para la siembra del cereal (zonas de azul en el mapa)
Durante el siglo XIX, tras la desamortización de Mendizábal y Madoz, las tierras comunales, las de la iglesia y las del conde, se ponen en venta, concretamente el Monte, que era propiedad municipal, se parcela en “suertes” y se venden a un precio módico a la gente del pueblo. Estos terrenos no son buenos para el cereal, por tratarse de yesares en su mayor parte, así que la mayoría de los compradores deciden sembrarlas de olivos que son los que mejor se adaptan a este terreno.
Los lugares que hemos mencionado son los que han permanecido sembrados de olivos desde hace mucho tiempo, el resto del término se ha dedicado a otros cultivos, especialmente: cereal, matalahúga, garbanzos, yeros, etc.
Desde hace unos 50 años aproximadamente, el olivar le ha ido comiendo terreno al resto de cultivos, y hoy en día ocupa casi el 100% del término de Villardompardo y de muchos pueblos de alrededor

Un poco de biología

La flor del olivo (trama) nace en inflorescencias (conjunto de flores) que crecen a partir de yemas axilares que se encuentran entre el nacimiento de cada hoja y el tallo. Cada una de estas inflorescencias tiene un eje central del que salen ramificaciones con flores, en total entre 10 y 40 flores por inflorescencia (foto del margen)
El periodo de floración es en el mes de Mayo y se prolonga hasta principios de Junio. Depende del tiempo que haya hecho en los meses de Marzo y Abril, si éstos han sido fríos y lluviosos se suele retrasar la floración, como es el caso de este año.
La flor del olivo es hermafrodita: contiene estambres (parte masculina), al final de los cuales se encuentran las anteras cargadas de polen, y también contienen un pistilo (parte femenina) con cuatro óvulos en su interior, la entrada del pistilo es abultada con forma de “boca de botella” y se llama estigma, sobre él se depositan los granos de polen.

La flor es completa, además de estambres y pistilo, contiene una corola, formada por cuatro pétalos colocados en cruz, y por último el cáliz, que está en la parte de abajo, no se ve en la foto anterior.
Llamamos polinización, al viaje que realiza el polen desde las anteras hasta el estigma del pistilo. Hay flores que han desarrollado la estrategia de transportar el polen mediante insectos, lo que llamamos polinización entomógama, por ello presentan colores vistosos, aromas y néctar para atraerlos. Como esta polinización es más segura, la cantidad de polen que generan es relativamente baja.
Otras flores han desarrollado la estrategia de transportar su polen mediante el viento, lo que llamamos polinización anemógama, por ello presentan una corola (pétalos) de tamaño muy reducido o inexistente, y los estambres están expuestos al viento para que los mueva y esparza el polen. Como esta polinización es insegura, la planta produce una gran cantidad que termina “inundando” el aire. De este último tipo son el olivo y las gramíneas, esta es la causa de que produzcan tantas alergias. Si os fijáis en la foto anterior, veréis unas anteras muy grandes comparadas con el tamaño de la flor, eso se debe precisamente a la enorme cantidad de polen que generan
Una vez que el grano de polen llega al estigma del pistilo, este germina y se introduce hasta llegar al ovario y fecunda a uno de los cuatro óvulos, los otros tres no fecundados degeneran.
El ovulo fecundado dará lugar a la semilla (hueso) y la pared del ovario crecerá hasta convertirse en la pulpa de la aceituna, donde se irá acumulando aceite, fruto de la fotosíntesis de las hojas del árbol. Si son muchas las flores fecundadas, se produce una gran competencia por el alimento y muchas de ellas terminan cayendo al suelo, como seguramente ocurrirá este año.
Algo curioso que ocurre en la flor del olivo es que los granos de polen de la flor, son incompatibles con su propio pistilo, por eso es necesaria la fecundación cruzada (entre flores de pies de olivos diferentes) y si las variedades que se cruzan son diferentes, mejor aún.
Este año la cantidad de trama es altísima, debido al agua caída en la primavera y a que el árbol se encuentra “descansado”, por producir muy poco el año pasado. Sabemos que muchas de las flores fecundadas caerán por la competencia de la que ya hemos hablado, pero muchas permanecerán por la cantidad de agua que hay en la tierra. Si el tiempo no lo impide, habrá una buena cosecha el año que viene.

¡FELIZ ROMERÍA!

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