martes, 2 de agosto de 2016

“DE OCA”, HISTORIA DE UN APELLIDO Y DE UNA MUJER AFORTUNADA.

Mi curiosidad sobre el apellido “de Oca” surge  a partir de la historia de una señora llamada María Soledad Fernández de Oca. El relato me lo contaron Mª Pepa Gómez y Soledad Domínguez (tataranietas de ella). A partir de aquí comenzamos a investigar el origen del curioso apellido en los archivos parroquiales de Villardompardo.
Todo comenzó con Manuel de Oca, natural de la ciudad de Andújar, casado con Juana de Mérida. Debió llegar a nuestra localidad entre 1731 y 1748 y ya tenía tres hijos: un hijo mayor llamado Rafael de Oca de Mérida, nacido sobre el 1725; una hija  de la que desconocemos su nombre y que debió nacer alrededor de 1726; y un hijo menor llamado Benito de Oca de Mérida, que nacería alrededor de 1731. Sabemos que en 1751 Manuel de Oca ya tenía 55 años y ocupaba el puesto de Sacristán Mayor en la iglesia Parroquial de la Concepción de María Santísima de Villardompardo (así la llamaban en aquella época). Cobraba por ello doce fanegas de trigo anuales, además de 132 reales al año como salario y 220 reales por emolumentos de entierros, velas y fiestas. Vivía en una casa propiedad de la iglesia en la calle del Llano (actual Virgen de la Cabeza), dos casas más abajo de la Caja Rural. Convivía con su esposa Juana de Mérida, de 60 años, su hija soltera de 25 años, un sobrino huérfano de ocho años, llamado Alonso de Oca, y un señor llamado Fernando Cazalilla que era zapatero.
 A partir de aquí sólo seguiremos la sucesión del hijo menor Benito, que hereda de su padre el oficio de Sacristán Mayor. De esta persona desciende Mª Soledad Fernández de Oca.
Benito de Oca se casa en primeras nupcias con Rosa de Contreras, señora mayor con quién no tiene hijos pero hereda importantes propiedades. En segundas nupcias se casa con  Josefa Antonia (desconozco los apellidos), fruto de este segundo matrimonio nacen al menos cinco hijos: Sebastiana, Clara, Francisca, Mª Dolores y el único varón Manuel de Oca (igual que su abuelo). Manuel se casó con Ana Sabina de Cárdenas y tuvieron como hija a Josefa de Oca.
Josefa de Oca se casa con José María Fernández y fruto del matrimonio nace María Soledad Fernández de Oca que fue bautizada con solemnidad  el  4 de Junio de 1828 en la Iglesia Parroquial de Villardompardo.
Soledad se casa con Juan Antonio Gómez (éste nace en 1829 y fue alcalde del pueblo en 1869) y poseían una tienda en la casa donde vivían.
Un día fueron a Jaén con la intención de comprar género para la tienda, y unos vecinos del pueblo le encargaron un décimo de lotería. Una vez en Jaén, compraron la lotería del encargo y otro décimo para ellos, pero no del mismo número porque por lo visto no quedaban más. Después de un tiempo, volvieron a la capital a comprar más género y de paso se llegaron a la administración de lotería. Cuál fue su sorpresa al comprobar que su billete estaba premiado, no sabemos la cantidad, lo que sí ha trascendido es que se lo pagaron en duros de plata de Amadeo I. La cantidad de monedas fue tal que las tuvieron que guardar en una talega y en el pañuelo del pelo que llevaba Soledad. Asustados por la cantidad de dinero del premio, se volvieron al pueblo sin hacer la compra. Algunas de esas monedas fueron regaladas como recuerdo a sus hijos, y un descendiente aún conserva la moneda de la foto anterior.
Con el tiempo, el premio fue invertido en comprar propiedades y en montar una fonda donde Soledad sería la cocinera, ya que se le daba muy bien la cocina. Nos dicen que la fonda se instaló en la casa que fue de Manuela Torres, en la calle los Molinos, pero es más probable que la montaran en la casa donde ellos vivían, donde estuvo el Bar Cerrillo hace unos años. María Soledad muere de gastroenteritis el  1 de Agosto de 1905 a los 78 años de edad, en su domicilio de la Calle Los Molinos. La foto restaurada de abajo, debe de ser muy antigua porque ella aún aparece joven y nació en 1828. Podría ser de alrededor de 1850-60 . A partir de 1851 se inventa una técnica fotográfica llamada "Colodión húmedo" que permitía hacer fotos en la misma casa y revelarlas allí mismo, así que la foto podría ser de esa década (su vestimenta recuerda a las mujeres del oeste americano)


Juan Antonio Gómez y Maria Soledad Fernández de Oca tuvieron cuatro hijos, todos ellos se casaron y tuvieron descendencia. Estos hijos fueron:
●Ana Gómez Fernández, que se casó con Antonio María Serrano. De este matrimonio nacerían 6 hijos (nietos de Soledad), todos se casaron y tuvieron  21 hijos en total (21 biznietos de Soledad)
●José Gómez Fernández (fue secretario del ayuntamiento en los años 20), casado con María Francisca Ortega Béjar. De este matrimonio nacerían 3 hijos (nietos de Soledad), dos de ellos se casaron y tuvieron 7 hijos en total (7 biznietos de Soledad)
●Juan Antonio Gómez Fernández, que se casó con María Pérez. De este matrimonio nacerían dos hijos (nietos de Soledad), los dos se casaron y tuvieron 3 hijos en total (3 biznietos de Soledad)
●Francisco Gómez Fernández, que se casó con Rosario Ortega. De este matrimonio nacerían 5 hijos (nietos de Soledad), cuatro de ellos se casaron y tuvieron 10 hijos en total (10 biznietos de Soledad)
En total Soledad tuvo 41 biznietos/as y  algunos/as de ellos todavía viven.
El número de tataranietos es muy alto, pero no se ha podido calcular porque algunas familias emigraron a otros lugares y no sabemos los hijos que tuvieron. Lo que sí podemos afirmar es que en Villardompardo viven muchos de ellos/as y algunas mujeres de su descendencia aún se llaman Soledad.

                                                                                                                               Carlos Ramírez Perea

2 comentarios:

Vicente Romero Cortes dijo...

Tremendo trabajo de recuperación , me satisface leer ésta historia de mi querido pueblo que hace tiempo que no lo visito pero que lo llevo siempre en el corazón. Un abrazo villarengos.

Vicente Romero Cortes dijo...

Tremendo trabajo de recuperación , me satisface leer ésta historia de mi querido pueblo que hace tiempo que no lo visito pero que lo llevo siempre en el corazón. Un abrazo villarengos.